edición: 2597 , Viernes, 16 noviembre 2018
08/10/2012

Barça y Madrid escriben una bella página de fútbol

Antonio Cubero
Fútbol intenso y vibrante de ida y vuelta que terminó en tablas, juego a corazón abierto, resultado imprevisible al límite de la taquicardia hasta el último segundo, dos balones en los postes de ambas porterías de Benzema y Montoya, dos penaltis no señalados a Özil e Iniesta, dos dobletes, cuatro goles, dos nombres propios en lucha por el Balón de Oro, Leo Messi y Cristiano Ronaldo, y un sana deportividad entre los dos equipos abrazados al final en el centro del campo.

Dos equipos, Barcelona y Real Madrid, que sólo se dedicaron a hablar de fútbol sobre el césped. La política, el mosaico con la senyera, las esteladas y los gritos independentistas se quedaron para las gradas sin que la gran fiesta del fútbol quedara ensombrecida.

El Clásico fue un bello canto al fútbol del Barcelona y del Real Madrid en un derroche de agresividad, pero con nobleza y sin la crispación de pasados clásicos. Un Clásico que engrandece aún más una Liga que vuelve a ser envidiada en el planeta fútbol.

Tito Vilanova tuvo que recurrir a una defensa de emergencia con el lateral Adriano reconvertido en zaguero central junto a Mascherano. Después tuvo que dar entrada al canterano Montoya para cubrir la baja de Alves, quien tuvo que retirarse lesionado. El experimento barcelonista salvó con un aprobado alto el trance de frenar a un Madrid al que José Mourinho presentó en el Camp Nou con la alineación de gala y con unos atacantes que parecen haber recobrado la pegada de la pasada campaña con números de récords.

El Madrid afrontó el choque muy bien asentado atrás y rápidos contragolpes con un infatigable Özik como enlace perfecto de los balones catapultados con  precisión por Xabi Alonso. A esto también sumó una presión adelantada que obligó al Barcelona a cambiar su juego de toques y rondos por pelotazos largos casi siempre abortados por los defensores madridistas muy superiores en envergadura a los Messi, desaparecido en esta fase de control blanco, Iniesta, Xavi y compañía. El Periodo en el que el Madrid dominaba y el Barça no estaba a la altura de otras temporadas.

Fruto de ese control del Madrid llegó el primero de los goles de Cristiano Ronaldo quien encontró un hueco en la cobertura azulgrana para que Özil le enviara el balón con el que batió a Víctor Valdés en su salida. El mazazo parecía que iba a ser el comienzo del triunfo del Madrid, el Barça recuperó el guión de su futbol de toques para meter al rival en las proximidades del área de Casillas. En una pelota enviada por Pedro al punto de penalti, Pepe y Sergio Ramos se hacen un lío y apareció Messi para igualar el marcador.

A partir de la primera igualada el Barça tomara el mando en busca del triunfo. El Madrid parecía acusar el golpe y confió su suerte de nuevo al contragolpe y guardando el empate que daba por bueno hasta que de nuevo Messi batió a Casillas en un tiro de libre directo. Pero un partido tan sublime no podía tener vencedor y vencido. Cristiano marcó el tanto del empate que hacía justicia cuando en el Camp Nou se contaba ya los tres puntos en la cuenta del Barça. 

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