edición: 3055 , Lunes, 28 septiembre 2020
11/10/2011
Fusiones bancarias
Francisco Gozález, presidente de BBVA

BBVA, obsesionado por ampliar distancia con Bankia

La puja fallida por el Pastor deja al descubierto la estrategia de FG
Sabadell despertará en breve y Bankinter deberá solucionar desfases internos
Juan José González

Mientras Sarkozy y Merkel se aplican en salvar a sus bancos sin que la solución aplicada reste un escalón al rating crediticio de sus países, en España se acaba de dar un primer paso en el nuevo dibujo del mapa bancario con la absorción de Banco Pastor por parte de Banco Popular Español, y que coincide, igualmente, con el teórico final de la reestructuración de las cajas de ahorros. Se fusionan dos bancos, uno mediano y otro más pequeño, y el resultado es la quinta entidad por activos del sector financiero. El movimiento de Popular viene a provocar una ligera sacudida a un sector dominado aún por varios dilemas, entre ellos los relativos a las estrategias que sigan, a partir de ahora, el resto de los medianos –Sabadell y Bankinter, y sin olvidar a Banesto- así como la segunda vuelta de la reestructuración de las cajas, tras la primera fase de concentración y capitalización cerrada en falso por el Banco de España.

A estas horas, y tras un fin de semana muy activo de reuniones en las casas de Sabadell, Bankinter, Valencia y otras entidades pequeñas -además de las nuevas entidades resultantes de la unión de cajas- el denominador común a todas ellas es que no dejan de hacer cuentas. Una vez conocidas las cifras de Popular+Pastor, es decir, del precio de compra, del descuento, de las sinergias, la nueva red, la futura plantilla, el riesgo inmobiliario… resultan tras el anuncio de fusión, asuntos de gran utilidad de cara a la toma de decisiones estratégicas, de un futuro inmediato.

Una de ellas, quizás la que con mayor preocupación esté abordando en estos momentos el Banco de España, una vez cubierto el nivel de solvencia mínimo, es el que tiene que ver con la dimensión de las entidades, aspecto que condiciona el posicionamiento de una entidad por muy correcta que sea su capitalización y tenga un buen dominio de su segmento de mercado. El paso adelante dado por el Popular, arriesgado, medido y meditado, sello que caracteriza a la casa, parece que va a servir de revulsivo al resto de los integrantes de ese informal, pero de facto, grupo de los medianos que en los próximos meses –quién sabe si serán semanas- seguirán la senda y la pista del Popular.

La nueva fase de reestructuración bancaria, se abre camino ahora, con las cuentas en posición de final de año, con los balances bien abiertos, listos para limpiar o en fase de limpieza. Fase ideal para acometer una operación que, previsiblemente, será aprovechada para justificar movimientos de balance. Fase igualmente de especulaciones y quinielas, de combinaciones en modo factorial, todos con todos. El Banco Popular Español, viene a ser algo así como la primera en la frente en un sector que claramente identifica la presión de unas cajas que, tras las diversas formas de unión, fusión y colaboración, van a ejercer una fuerte competencia sobre los medianos. Presión de  las cajas sobre los medianos que no será menor a pesar de que algunas de ellas se encuentren muy lejos de cumplir con las expectativas creadas en un principio.

Banco Sabadell y Bankinter, teóricamente, las entidades aspirantes a jugar en divisiones superiores, se quedan un paso atrás con el movimiento de Popular. Ninguno de los dos primeros logrará mantener por más tiempo su actual configuración o tamaño, una vez reforzadas sus debilidades en recursos propios. Sabadell exhibe mayor premura que Bankinter, pero no termina de rematar, se muestra indeciso e, incluso, parece ‘perdido’ en la valoración estratégica al considerar opciones como la CAM, Catalunyacaixa y Unnim, sin descartar otra adquisición en tierras asturianas. El banco de Oliú, camino de ser un auténtico recolector de entidades en crisis tras las últimas adquisiciones en el País Vasco, sigue siendo candidato a la CAM. Bankinter tiene otros problemas internos que están obligando a retrasar decisiones estratégicas como la llevada a cabo por Popular el viernes pasado. Oliú es consciente de que varias de esas cajas de ahorros no estarán por mucho tiempo bajo la intervención del Estado, y que Sabadell bien puede tomar el relevo del Banco de España si se muestra dispuesto a poner los recursos necesarios, si bien esta opción supondría una segunda fase de la reestructuración financiera, justo la que acaba de poner en marcha la decisión del Popular.

Como corolario del movimiento del Popular con Pastor, queda al descubierto la intención del segundo grupo bancario por activos, BBVA, que parece haber mantenido hasta el final una clara apuesta por adquirir al banco gallego, ofreciendo un buen precio. El de Francisco González, a pesar de haber negado sus intenciones de crecer mediante fusiones, ha llegado a poner sobre la mesa más dinero que el Popular, en un intento, según aseguran en el sector, de ampliar la ventaja que le separa de su inmediato perseguidor: Bankia. Aunque si el objetivo es dejar atrás al nuevo banco de Rato, tan sólo debería pujar por la CAM de la misma forma que lo ha hecho con el Pastor. Las mismas cuentas que debe estar haciendo Sabadell, que en caso de absorber la CAM situarían al de Oliú por delante de Popular+Pastor… quinielas y más quinielas.

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