edición: 2702 , Martes, 23 abril 2019
07/03/2017
banca 
Primero limpiar, luego comprar, o ya veremos

BBVA y Sabadell ya disponen de caja suficiente para comprar el Popular

El mercado vincula las operaciones ”sospechosas” de hacer caja de los dos bancos con, entre otros, la adquisición del Popular
Juan José González
Hacen caja, cerraron el año vendiendo activos. Abrieron el ejercicio actual deshaciéndose de patrimonio. Desinvierten y recuperan cash. BBVA y Sabadell han cerrado posiciones importantes. En su día -se dijo- que eran compras estratégicas porque seguramente en banca lo que no es estratégico se considera especulativo. Ahora -se dice- las ventas responden a un cambio de modelo de negocio. El mercado tiene su versión propia y vincula estas operaciones, intensivas en el caso de las dos entidades citadas, a "sospechosos movimientos de caja", quizá por necesidades del corto plazo, quizá para coger fuerza y capital para comprar el Popular. En cualquier caso, para adquirir un banco hay que ir a la ceremonia con un balance fuerte y muy limpio. La coyuntura es ahora muy favorable para conseguir buenos precios de limpieza. BBVA vendió el pasado mes de febrero el 1,7% del banco chino CNCB por 554 millones de dólares. Dos días antes, hacía público un acuerdo con Blackstone por el que vendía al fondo una cartera de 3.500 inmuebles por valor de 300 millones de euros. Por su parte, Sabadell tampoco se quedó corto en realizar plusvalías, una venta redonda -dicen en el sector- como fue la reciente desinversión en su filial de banca comercial de EE UU, el Sabadell United Bank: recuperó 1.025 millones de dólares y logró una plusvalía neta de 447 millones de euros.
La operación de limpieza contemplaba desatascar el balance en general, pero en particular, sacar la parte de inmuebles `heredada´ en la adquisición de CatalunyaCaixa en 2015. Otras lenguas advierten que las urgencias del banco en hacer caja responden últimamente al descalabro causado por la obligación de devolución de las cláusulas suelo, un accidente que ha debido provisionar en abundancia. La unidad de Estrategia y M&A del banco echa humo y su actividad no se detiene a pesar de que se haya cumplido el grueso del objetivo como ha sido la venta a Blackstone de la cartera inmobiliaria, una mancha, un agujero negro en el segundo balance más castigado del sector bancario español como el del BBVA.

Una venta que aunque ingresos de 300 millones, le ha pasado una costosa factura que ha penalizado los resultados del banco en 2016, cuya huella no se borrará fácilmente en los próximos ejercicios. Los responsables del BBVA han apuntado que cualquier movimiento desinversor de la entidad debería ser relacionado antes con un cambio de modelo de negocio que interpretado como una especulación `puente´ para otras operaciones, quizá como referencia al posible interés por el Popular. Lo cierto es que el razonamiento del ese cambio de modelo fue la explicación de la salida del banco de Panamá (BBVA Panamá, vendido por 472 millones de euros al colombiano Aval) así como la posible venta de BBVA Global Wealth (unidad de banca privada en Suiza) una operación que podría confirmarse en breve si el precio satisface al banco español.

Puestos a desentrañar estrategias hacia rumbo desconocido, la de Francisco González es, hoy día, todo un enigma y, sin duda, pura materia prima para estudiosos y futurólogos. Nada que ver con la estrategia de Josep Oliú, más razonable, lógica y, vista la trayectoria, también más sensata. Aunque el tiempo y los resultados se encargarán de dictar sentencia.

Y puestos a hacer caja, el Banco Sabadell cerró el pasado ejercicio con una actividad desinversora que en medios financieros fue calificada como "sospechosa", dado su carácter urgente en algún caso, como fue la colocación acelerada del 4% del BCP, el primer banco privado portugués. Si bien es cierto que un mes antes, en noviembre de 2016, el fondo chino Fosun, se convirtió en el mayor accionista del BCP tras la adquisición, mediante ampliación de capital, del 17% del portugués. El Sabadell hizo caja en esta operación por valor de 50 millones de euros.

Un agente que intermedió en la operación señala que en el sector se especuló con la posibilidad de que el banco catalán estuviera "haciendo una limpia de activos en cartera para, presumiblemente, contar con más caja para hacer una compra ibérica". Las desinversiones financieras han sido una constante en la actividad de esta entidad, como es el caso de la venta de su participación en la cosmética francesa Uriage, y también en Dexia. Hace apenas unos días, Sabadell vendió el 5% de sus acciones en Fluidra por 27 millones de euros.

El Sabadell no se queda corto en realizar plusvalías, una venta redonda, espectacular que dicen en el sector, como es la más reciente desinversión en su filial de banca comercial de EE UU, el Sabadell United Bank, por la que recuperó 1.025 millones de dólares y logró una plusvalía neta de 447 millones de euros. Parece que el banco catalán en una primera explicación, señaló que la desinversión le permitía liberar capital y crecer de forma orgánica en otros mercados. 

Aunque lo cierto es que en vista de la incertidumbre creada por el nuevo presidente norteamericano, razón que esgrime la entidad bancaria para realizar la operación, la mejor decisión parece haber sido precisamente la de coger el dinero para ir a otros mercados más interesantes, entre los que no se descarta el español. En este sentido, no son pocos los expertos que apuntan a que el Sabadell sería el tercero en discordia -el `colocado´- tras los firmes candidatos Santander y BBVA para hacerse con el Banco Popular. Otras lenguas admiten como válida la posibilidad de que la motivación de la venta de la filial americana fuera, únicamente, para consolidar la política de distribución de beneficios, es decir, hacer frente al dividendo.

Siguiendo la misma vía del BBVA, de limpieza de balance (saneamiento) Sabadell vendió cerca de 1.000 millones de euros en fallidos al consorcio formado por Grove Capital Management y Lindorff en el pasado ejercicio. La venta le reportó al banco catalán unos ingresos de 50 millones de euros, que fueron destinados en su totalidad como plusvalía en el ejercicio pasado. Sabadell no se puede decir que haya perdido el tiempo en los últimos años en cuestión de limpieza de balance. 

Lo prueban los 5.300 millones de euros en venta de deuda que el banco ha realizado entre 2013 y la más reciente al consorcio citado en 2016. Pero entre ventas de crédito promotor, préstamos fallidos, pisos de alquiler, inmuebles y participadas inmobiliarias, el banco de Oliú puede decirse que cuenta con uno de los balances más `aseados´ y saneados del sector, lo que le sitúa irremediablemente en la relación de muy posibles interesados y candidatos para la compra de otra entidad que, como se sabe, bien podría ser el Popular o una ex caja de ahorros.

Sobre el papel, y situando en un hipotético escenario al Banco Popular como objetivo del interés de varios compradores españoles, los candidatos con opciones posibles de compra serían Santander, BBVA y Sabadell. Los tres vienen realizando numerosas maniobras tácticas de preparación, lo que podría denominarse como movimientos de avituallamiento de cara a un sprint final. Y lo cierto es que ninguno de ellos puede esconder las numerosas desinversiones realizadas en los últimos 15 meses. Ventas harto sospechosas, todo hay que decirlo, que sirven igual para una operación corporativa como para poder pagar el dividendo o para despejar dudas sobre la solvencia, si bien, el asunto más inmediato puede ser la operación corporativa.

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