edición: 2348 , Martes, 21 noviembre 2017
10/12/2015
banca 
Necesidad de capital frente a exceso de liquidez

BBVA y Santander se dejan querer por Google, Amazon y Facebook

La digitalización acelerada de la vieja banca, o el `efecto llamada´ para la venta del banco azul
Juan José González
Parece una moda pero no lo es. La banca se arma de tecnología para lanzarse de lleno a la Red, que es, al parecer, donde ha identificado el negocio presente y futuro. El mercado español está formado por cerca de 14 millones de usuarios que utilizan Internet para hacer sus gestiones bancarias. Y la pelea por el dominio digital se recrudece a la misma velocidad que se mueven otros actores como Google, Amazon, Facebook o Apple, tan interesados en el mismo público como en conseguir licencias para operar como agentes financieros y ofrecer servicios como los que ahora presta la banca. El sector bancario ve así amenazado el 35% de su negocio por parte de unos gigantes tecnológicos rebosantes de liquidez. No deben sorprender las prisas de BBVA y Santander en dotarse del mayor número de armas tecnológicas para la defensa, ante un posible ataque, de uno de esos gigantes. Más de uno piensa que bien podrían comprar un banco: no será por falta de liquidez ni por ganas de venderlo.
El sentido estratégico de tan grande y veloz trabajo inversor en el mundo digital, pasa por `rehabilitar´ el banco: modernizarlo, recortar plantilla y sucursales y sustituirlo por máquinas. Digitalizar la banca es ahora mismo la obsesión de los presidentes de la banca española. El sector comienza a limpiar sus balances y poner en orden el negocio. No esperan sorpresas positivas en ganancias y sí muchos, más, sacrificios para `sacar´ la cuenta de resultados, el dividendo y cumplir con la fuerte presión normativa del supervisor europeo.

La inversión en tecnología de la banca española, no sólo responden a una necesidad, sino a tres. Tiene un sentido operativo, o práctico, publicitario y, sobre todo, estratégico. En los últimos años, en concreto, desde 2004 en adelante, la mayoría de las entidades se han puesto las pilas en inversión tecnológica, reconocimiento explícito de un retraso histórico en este aspecto. Lejos quedaba la apuesta de la Caixa, hace más de 50 años, auténtica pionera tecnológica, o la más reciente de Bankinter en 2000. El sentido operativo es tan evidente como que las comunicaciones y la mayoría de las operaciones bancarias han obligado a comprar tecnología para dar servicios bancarios. Las inversiones de los grandes grupos suelen ser también de tamaño considerable, en muchas ocasiones, proporcionales al volumen de sus necesidades operativas. En este sentido, la visibilidad de las inversiones se presenta como un ventaja competitiva.

Sin embargo, es el aspecto estratégico el que viene a justifica, en mayor medida, las prisas de última hora y el actual impulso inversor del sector en las nuevas tecnologías, entendiendo como nuevas, la digitalización de los servicios bancarios, el uso de la Red (Internet). Son inversiones que en la mayoría de los casos se justifican por un retorno a corto plazo, con menores costes de transformación. La reducción de plantillas y de la red de oficinas bancarias, entran en estas cuentas como compensación y ahorro de costes.

El tren de la tecnología muestra a la Caixa al frente, más avanzada que el resto y con bastante ventaja sobre sus competidores. BBVA quiere convertirse en referencia tecnológica del sector y se postula como el mejor banco digital del mundo. Se trata de un inmenso esfuerzo que deberá acometer la entidad para recuperar el terreno perdido en los ejercicios que van desde el año 2001 hasta el 2011, cuando comenzó a invertir con fuerza. Su plan contempla un gasto de 4.600 millones de euros desde ese primer ejercicio hasta finales del próximo año. Santander es el rezagado de la carrera tecnológica, con una inversión que no llega a los 1.000 millones el pasado ejercicio y otros 900 millones en el presente. El atraso tecnológico de Santander parece que será enmendado en los próximos años, aunque es probable que sus competidores Caixabank y BBVA, muy por delante, ya le hayan perdido de vista.

Las cifras de retorno de la inversión tecnológica no aparecen reflejadas con claridad en las memorias anuales, y los trabajos de búsqueda en los distintos capítulos de amortizaciones, pueden convertirse en misión imposible. Informes bancarios de la Unión Europea apuntan retornos anuales en torno al 3% de las inversiones tecnológicas. En este punto tiene una especial relevancia la población que utiliza la Red para sus operaciones bancarias y que, en el caso español, no llega a los 14 millones de usuarios. Un volumen aún muy lejos de los 35 millones de Reino Unido, a pesar del 10% de aumento anual de usuarios de Internet en el mercado español.

La banca comienza a ser incómoda para muchos accionistas. Ahora que la banca española reúne cualidades muy apreciadas por los inversores tecnológicos, los Google, Amazon, etc., puede ser el momento más adecuado para hacerse más visible y llamar su atención. Son inversores inquietos, con liquidez en abundancia y con planes de expansión intensivos. Los movimientos de BBVA y de Santander llaman la atención a los gigantes de Internet: serían una buena base de negocio para la Red, un mercado como el europeo que se les resiste.

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