edición: 2597 , Viernes, 16 noviembre 2018
04/12/2017
banca 
Vender y limpiar todo para comprar

BBVA ya tiene capital excedente y necesario para comprar Bankia al Estado

El banco hace caja para estar en condiciones de adquirir las acciones del banco público
Juan José González
La banca quiere cerrar el ejercicio con una limpieza a fondo de sus balances y, a ser posible, con plusvalías por operaciones de venta. Y a operaciones de desinversión parece que se ha aplicado el sector en esta fase final del año. Especialmente significativa es la venta de algunas participaciones societarias, activos y carteras de seguros protagonizada por el BBVA. En algo menos de 48 horas, casi de una tacada, la entidad bancaria se deshizo del 69% del banco en Chile al Bank of Nova Scotia, así como las actividades en el negocio asegurador (ramo vida) por 1.900 millones de euros con una plusvalía estimada en 640 millones. A esta operación hay que sumar los resultados de otra venta: la "operación limpieza fin de año", está en el sector ladrillo, para desprenderse de 12.900 millones de euros en inmuebles (incluidos los de su inmobiliaria Anida) al fondo de capital Cerberus por una cantidad estimada en 4.000 millones de euros, operación que se materializará a mediados del próximo ejercicio. Un negocio que le reportaba pérdidas anuales de 580 millones de euros. La desinversión a toda velocidad del BBVA le permitirá hacer frente a la adquisición del banco público en los próximos meses, cuando el Estado la ponga en el mercado, justo cuando el banco de Francisco González contará con capital excedentario. No lo va a dedicar a dividendos.
En principio, las dos operaciones de BBVA llaman la atención porque de un sólo golpe (dos pájaros de un tiro, o, en 48 horas las dos) le sitúan como el banco de los grandes con menor cartera inmobiliaria y con un claro exceso de capital, listo para cualquier movimiento empresarial, léase, una fusión. Llama aún más la atención el hecho de que la vinculación de ambas (venta de Chile y venta a Cerberus) es negada por el banco. También sospechosa es la actitud del banco de Francisco González al subestimar el hecho de que sea ahora, precisamente a final de año, cuando se haya decidido a llevar a cabo la operación inmobiliaria, operación que tiene pendiente (y con pérdidas) en su balance desde hace cinco años. 

Esta situación es justificada por la entidad como parte de una estrategia de mercado por la cual, en los ejercicios de 2012, 13, 14 y 15 no interesaba vender, habida cuenta de la fuerte minusvalía que se produciría por el precio de saldo de los activos inmobiliarios. El banco estimó que podía aguantar (los cuatro ejercicios) soportando pérdidas en balance, mientras esperaba la recuperación de la economía y del sector inmobiliario, coyuntura que parece estar consolidada en la actualidad. 

Asimismo, desde la entidad destacan que con la recuperación de la economía han llegado también interesantes ofertas de sociedades de capital, en referencia a Cerberus. En el mercado recuerdan que en este tipo de operaciones "ya se sabe, primero lo hace Santander y después -o detrás- el BBVA". Sea de cualquier forma, habrá que pensar que el momento elegido por Santander (Julio 2017) para dar el paso de su inmobiliario a Blackstone estuvo marcado por la operación Popular, una carga difícilmente soportable por la entidad bancaria que, además de sus 30.000 millones de euros en activos pasó a sumar los correspondientes de Aliseda, la inmobiliaria del Popular.

Tras la primera operación (Chile) el banco reordena la red exterior, se mantiene fuerte en México y en Turquía con posiciones consolidadas en tanto que en el mercado nacional se mantiene en su objetivo de ajuste de red y personal. Pero tras la segunda (la inmobiliaria) suelta todo el lastre del ladrillo heredado, básicamente, de sus compras bancarias en España (Catalunya Banc y Unnim). En realidad, respecto a la carga inmobiliaria, BBVA ha seguido el mismo modelo de `descarga´ o limpieza llevada a cabo por el Santander por la que traspasó a Blakstone activos tóxicos por valor de 30.000 millones de euros.

De esta forma, en el sector financiero tan sólo quedaría pendiente de limpieza inmobiliaria de cierto volumen Bankia. El consejero delegado, José Sevilla señaló recientemente a la desinversión de activos inmobiliarios como prioridad estratégica en los próximos meses. El banco tiene en actualmente en cartera 3.150 millones de euros en inmuebles y algo más de 1.000 millones en préstamos a promotores morosos que, junto a los heredados por BMN sumarían 6.600 millones de euros. Se da como seguro que en los próximos seis meses BBVA contará con el capital necesario para hacer frente a una compra importante, que Bankia se habrá desprendido de la cartera inmobiliaria y que la venta de la participación del Estado en esta entidad podrá ser asumida a la perfección por el banco de Francisco González.

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