edición: 2977 , Viernes, 29 mayo 2020
29/05/2014

BCE advierte sobre el riesgo de un repentino cambio de los flujos de inversión que pueden abandonar el euro

El informe sobre estabilidad financiera se centra en los flujos, la baja rentabilidad bancaria y la deuda soberana
Carlos Schwartz

El Banco Central Europeo (BCE) ha presentado el informe semestral sobre estabilidad financiera en el que alerta sobre tres riesgos que sobrevuelan a la economía de la eurozona. Encabeza el análisis la posibilidad de que los flujos de capital que han inundado la región y han sido invertidos en activos denominados en euros sufran una reversión abrupta. Le sigue la poca rentabilidad de la actividad bancaria en un entorno de baja inflación y débil crecimiento. Y finalmente la posibilidad de una reaparición de las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda. El informe señala la relación estrecha que vincula a los tres grandes riesgos, que están de hecho encadenados. El BCE señala que el progreso de la unión bancaria y la mejora del capital de la banca en la zona del euro, han reducido las reticencias de los inversores. Como indicador del reforzamiento del capital apunta que desde el comienzo de la crisis financiera internacional los bancos de la región han emitido 267.000 millones de euros en acciones cotizadas, además de otras formas de aportaciones como beneficios retenidos, emisión de bonos convertibles contingentes, o aportes del Estado.

El BCE señala que el progreso de la unión bancaria y la mejora del capital de la banca en la zona del euro, han reducido las reticencias de los inversores. Como indicador del reforzamiento del capital apunta que desde el comienzo de la crisis financiera internacional los bancos de la región han emitido 267.000 millones de euros en acciones cotizadas, además de otras formas de aportaciones como beneficios retenidos, emisión de bonos convertibles contingentes, o aportes del estado. Desde el último trimestre de 2013 en la medida que el proceso de nueva evaluación del capital bancario tomaba forma las grandes entidades de crédito y algunos grupos bancarios han reforzado sus balances en otros 95.000 millones de euros mediante emisión de acciones, de bonos convertibles contingentes, provisiones extraordinarias y aportes al capital por la venta de activos.

Este proceso se ha acoplado a la mayor disciplina fiscal de los países de la zona del euro que junto a la intervención del BCE ha llevado serenidad a los mercados de deuda soberana con la consecuencia que la rentabilidad de los instrumentos de deuda emitidos por los estados miembro ha quedado en la mayoría de los casos por debajo de sus niveles de 2010 durante la segunda ola de crisis soberana. El proceso se ha visto acompañado de una modificación en los flujos internacionales de capitales que se han retirado de los países emergentes y se han refugiado en la zona del euro. Esos capitales han mostrado una creciente avidez por la rentabilidad y se han dirigido de forma creciente a instrumentos de mayor riesgo. En la medida que los riesgos heredados de la crisis financiera internacional fueron quedando bajo control la avidez por la rentabilidad se ha disparado y se ha incrementado la inversión en bonos y acciones con más riesgo.

Este flujo de capitales ha tenido un efecto benéfico sobre los bancos y sobre el coste del crédito ya que el dinero se ha dirigido a las emisiones en los mercados de capitales y a depósitos e instrumentos de capital. Pero es precisamente esta mejoría la que se ve amenazada por la posibilidad de que los flujos de capital cambien de sentido. El informe destaca la sensible reducción de la prima de riesgo en los instrumentos de inversión en la zona del euro. “En Europa la preferencia por activos de riesgo se ha hecho evidente en la compresión de los `spreads´ de crédito en los mercados de bonos soberanos y corporativos, pero también en la valuación de otros activos como las acciones y segmentos altos de la propiedad comercial (por ejemplo oficinas modernas y espacios para la venta minorista en algunas capitales europeas)”, afirma el estudio. El proceso se ha visto acompañado por un incremento de la inversión por no residentes.

El informe señala que, en la medida en que se ha incrementado la búsqueda de rentabilidad, también ha crecido la preocupación por el desarrollo de desequilibrios y por la posibilidad de que las posiciones se deshagan de forma abrupta y desordenada. “La continuidad de las bajas rentabilidades pueden alimentar el afán de los inversores por mejorar sus colocaciones, que los puede empujar aun más si cabe a tomar posiciones apalancadas y propiciar un desplazamiento hacia instrumentos de inversión de peor calidad y por ende con peor liquidez.

Por añadidura la escasa liquidez en los mercados secundarios de bonos de deuda corporativa  y soberana de economías emergentes podrían amplificar futuros acontecimientos en el precio de los activos, especialmente porque las pérdidas en el próximo ciclo de impagados podría ser más sustancial que durante los ciclos previos por el significativo crecimiento en el segmento de los bonos de alto rendimiento con una deriva a la baja en las calificaciones de crédito. El BCE en su análisis afirma que, en la medida que subsiste un potencial para una corrección de los mercados financieros, los supervisores deben asegurarse que los bancos, aseguradoras y fondos de pensiones tienen suficientes recursos a modo de colchón o de coberturas para soportar una normalización de los rendimientos.

También juega un papel central en este análisis la continuada debilidad de los balances bancarios y o sus pérdidas que se ven acompañadas muy a menudo por un deterioro continuado en la calidad de los activos en algunos bancos. El estudio refresca la memoria sobre las estrecheces de la banca al señalar que “más de la mitad de los grupos bancarios más significativos de Europa tuvieron pérdidas en la segunda mitad de 2013 en la medida que las provisiones para créditos fallidos siguieron pesando con fuerza sobre el desempeño financiero de los bancos de la zona del euro”. El riesgo de un mayor deterioro de la calidad del crédito se mantiene como elemento significativo, en medio de una aun débil e irregular perspectiva económica aun cuando en diversos bancos se han constituido reservas que pueden actuar como elemento de moderación de estos impactos. El estudio señala que debido a estas incertidumbres las provisiones para créditos deberán seguir pesando sobre los resultados de los bancos por bastante tiempo más.

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