Luces y sombras de los beneficios empresariales
edición: 2534 , Viernes, 17 agosto 2018
03/03/2015

Luces y sombras de los beneficios empresariales

Mejorados por la estabilidad financiera pero afectados por la incertidumbre política
Juan José González
La ecuación de la recuperación que suena con insistencia desde el verano pasado, tiene dos variables y una consecuencia. Nace del planteamiento de que a mayor beneficio empresarial, mayor es la recuperación económica y, por tanto, mayor será el empleo creado (o más estable). Pero la ecuación se presenta como de difícil, por no decir imposible, cumplimiento. Es cierto que las empresas han registrado crecimientos de beneficios y que, en la medida que estos sean más sólidos, la recuperación será un hecho cada vez más cierto. Otro asunto a considerar es la calidad de los beneficios, el cómo de las cuentas. Los economistas parecen albergar dudas respecto a la ecuación, intuyen que las variables están colmadas de euforia (se entiende que política) y llaman la atención sobre algunos matices que la ecuación no llega a recoger. Al menos, no es falsa.
Crecen los beneficios empresariales al son de una interesada recuperación oficial que campa en absoluta libertad por la España electoral y por media Europa. Euforia incontenida, imprudente y atrevida, como se pudo observar en el recientemente celebrado Debate del Estado de la Nación. Vuelven en 2014 las ganancias a las cuentas de las grandes empresas, con distinta intensidad y no siempre en forma de beneficios, sino de menores pérdidas (léase construcción). Todo lo cual es indicativo de una mayor actividad económica en una economía que todavía soporta a duras penas una tasa de paro del 23,7% y un déficit público del 5,5% que seguramente obligará a más reformas (aunque ahora no convenga su anuncio).

Llegan mayores ganancias empresariales como consecuencia de saneamientos, limpieza de balances, `bancos malos´ y otras soluciones contables que ayudan a una mejor presentación de las cuentas pero sin conseguir una limpieza facial completa. De su análisis se desprende que la recuperación de las mismas se debe más a un trabajo intensivo de desapalancamiento, renegociación y otras operaciones financieras orientadas al principal objetivo de reducir la deuda, que a una mayor calidad de los ingresos. Por si no fuera suficiente la reducción del endeudamiento, las cuentas recogen una disminución de los costes en general y una caída en las partidas que mejor han admitido el ahorro como estrategia empresarial.

Pero los beneficios tienen en esta ocasión, de cara al ejercicio de 2015, un mayor componente de incertidumbre que, incluso, en los trimestres en recesión. Por el momento, de los discursos de los presidentes de las empresas que ya han presentado resultados, se desprende que hay más confianza en los agentes económicos, que se espera un crecimiento mayor del consumo, hasta ahora débil, y que la mayor actividad, fruto de la mejora de la demanda, hará posible una mayor capacidad de generación de empleo. A estos discursos optimistas del sector privado hay que adjuntar las declaraciones oficiales que apuntan a un crecimiento de la economía entre dos y cuatro décimas por encima del 2%, y que para el Gobierno significa más empleo.

En principio, casi todo parece indicar que habrá estabilidad en el terreno monetario, al menos la suficiente como para que el euro se mantenga a la baja respecto al dólar. Que también habrá cierta estabilidad en el coste de la energía, con precios moderados en el crudo. Son proyecciones y expectativas que los empresarios parecen manejar con la cautela propia de quien desconfía y no es ajeno a posibles cambios políticos en el horizonte no muy lejano. Al respecto, la agencia de calificación crediticia Moody´s ya ha avanzado una primera opinión en la que identifica el cambio político como un riesgo cierto, con probabilidades y posibilidades de alterar el ritmo o el equilibrio de la recuperación.

Pero llegado el caso, un cambio cualitativo en el poder central o en los gobiernos autonómicos y locales, no debería pillar por sorpresa la calidad del crecimiento de las empresas, como tampoco la mejora en el ritmo de la demanda, del consumo y, por tanto, de los beneficios empresariales. También se da por hecho una mejora en el terreno del empleo, sin el abuso en los contratos a tiempo parcial, recurso utilizado en exceso en 2014. Porque si los beneficios de las empresas y la recuperación económica son consecuencia -insisten empresarios y políticos- de una mayor competitividad, habrá que vigilar que ésta no sea un mero resultado de reducir el divisor -el empleo- si no de lograr un mayor dividendo. Y no sólo para que salga bien el cociente, también para mejorarlo.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...