edición: 2246 , Viernes, 23 junio 2017
03/10/2008

Berlusconi le mueve a Bernabé el tablero de Telecom Italia

Ana Zarzuela

La primera operadora alpina ‘berlusconea’. Franco Bernabé se regodea en las tablas con Telefónica, pero los ‘peones’ de Telco se le rebelan, los alfiles libios quieren más y la presión por defender  al presidente italiano empuja  a las fichas de Mediaset tanto como para volver a tocar la escisión de la red, la ofrenda de paz que Telecom le hizo Telefónica en su último consejo. Y como para darle el salvoconducto del Gobierno italiano a sus amigos rusos del fondo AFK Sistema. Bernabé  busca un tentetieso del 10% para Alierta y la liquidez de los petrodólares para engrasar un nuevo plan estratégico, pero Berlusconi le estropea la jugada de su ajedrez con los intereses de la red para su televisión y sus amigos rusos en ristre. Demasiadas piezas, pocos movimientos, más de un ritmo y muchas jugadas pendientes.

Intesa Paolo no espera ponerlas a prueba antes de  2009. A lo peor, ni Berlusconi (que quiere un mayor desarrollo de la Iptv) ni los rusos ni los libios esperan tanto. El fondo moscovita ya está en la puerta, los hombres de Yevtushenkov han visitado Roma esta semana  Su desembarco rompería las tablas.

A Bernabé se le agolpan los fondos. Hace malabares en la cuerda floja de la indecisión. Ha querido jugar al sí pero no, abrir la puerta sin ofertas formales sobre la mesa y sin convocar al Consejo, sin tener que llamar a los ‘vecinos’, ni tentar a la suerte de la discordia con los Fossatti o Alierta, pero -humo o realidad- hay cola a las puertas de Galateri. Y algo tendrá que hacer con ellos. El griupo financiero ruso AFK Sistema, del multimillonario Yevtushenkov -ligado familiarmente al alcalde moscovita- tiene más prisa y el salvoconducto de Silvio Berlusconi, que sólo estaría dispuesto a claudicar en su italianidad si es por su amigo Vladimir Putin. Ya controlan el 40% del mercado local de telecomunicaciones, cuentan con licencias de operación en  India, Bangladesh y China y quiere desembacar en tierras alpinas por la gieta de la escisión de la red que Berlusconi se empeña en abrir.

El Consejero Delegado de TI hace humo, pero le irrita la niebla de Intesa, que no está por la labor de diluir su participación. Al menos, no hasta el primer trimestre de 2009. El resto de los socios de Telco tampoco ha decidido aún si recibir con la fumata blanca a los libios. Pero asumen a los invitados a la fiesta de Bernabé con el mismo recelo con el que le pasan a Galateri las facturas del humo mediático. A Bernabé se le rebelan los peones. Demasiadas  fuchas, demasiado rápidas y demasiado ambiciosas para mantener las tablas. Sea jaque, o retirada con algún trofeo en ristre para Telefónica, el movimiento puede esperar. No mucho, el tablero no está para quietudes: el italiano se ha encargado de poner  a los petrodólares a la puerta del 10%, pero ni los socios de Telco están por contener la rebelión a bordo mucho más tiempo, ni Telefónica por sostenerle a Bernabé la vela de sus 2.000 millones minusvalías y una inercia estratégica que no comparte.

En el baile de su diplomacia ‘preventiva’ Telefónica y Telecom Italia se miden las fuerzas, las alianzas. Y las impaciencias. Alierta cambió su rechazo a los planes de la red por la abstención. Bernabé se ha dejado en el horno -al menos en el último Consejo- el plato más amargo, el de la escisión de la red. Emponzoñado para Alierta -más dispuesto a la abstención, si hace falta- pero más venenoso para Telecom Italia. Telefónica aquieta el banquete de Franco Bernabé y Galateri en las ollas de los Werthein. Suelta lastre. Ni el patio bilateral de Rodríguez Zapatero y la presidenta Cristina Fernández ni los predios de Telecom Italia en Agentina están para muchas alegrías. Surfea sobre el interés de los Werthein por satanizar su presencia en TI y las ansias de Bernabé por tenderle el puente de plata par consumar su desembarco austral. Tiempo muerto y humo blanco. En Telefónica prefieren que el divorcio con Bernabé, si llega en tierras argentinas, no sea por falta de gestos de Alierta. Menos ahora que el Consejero de Telecom Italia y el presidente de Telefónica  han dejado por ahora, su partida en tablas. Telefónica Argentina sostiene expectativas tarifarias en voz baja, pero -por sexta vez y a  pesar del incumplimiento de la contraparte oficcial- ha decidido prorrogar la suspensión del proceso que mantiene desde 2003 ante el Ciadi por la congelación de las tarifas básicas que sufre desde 2002 en las tierras del tango.

LA PAZ ARGENTINA DE ALIERTA

El romano entona a dos voces el ‘ni contigo ni sin ti’ con el equipo de Alierta. La condena al matrimonio puede más, por mucho que abrazado a la enseña de la italianidad, Bernabé no se resista a incomodarle a Telefónica su sillón del 24% en Telco. Pero le quiere cobrar demasiado cara la puerta de salida. Y, entretanto, la escaramuza sin vencedores no soluciona el rumbo sin brújula de TI, que pasa de nuevo por las sinergias de Telefónica -principal socio industrial- y su 10% a prueba de asaltos. El viaje a ninguna parte en las alas de la italianidad puede encarnarse en Franco Bernabé si se conforma con otra vuelta de llave a su laberinto: ni los petrodólares libios y kuwaitíes,  ni la segregación de la red y la compañía vacunan sus flaquezas, su dependencia de mercados maduros y operaciones tradicionales y la falta de una bitácora estratégica ante la tormenta de las telecos europeas. Los Fossatti lo saben. Alierta, pertrechado en su ascendente industrial, también.

Ni una potencial entrada del Libyan Foreign Bank -que a través de la banca central de Trípoli ya es socio de Telecom en la banca italo-líbia Ubae- ni los petrodólares kuwaitíes que Bernabé jura tener ya a mano, ni los oficios del consejero Tarak Ben Ammar y sus tentáculos en el mundo árabe pueden hacer mucho más que tenderle un puente de plata a Telefónica. Tanto los Benetton -socios de Telco-, como la familia Fossati tienen mucho que decir. Con su ampliación hasta el 5,006% del capital recuerdan que no se van, ni renuncian a la capitanía -sobre todo la operativa- de Telefónica. Abrieron la puerta a nuevos accionistas, defienden la capitanía de Telefónica -con sinergias y músculo industrial- y son los primeros en poder decidir el viento que quieren que acaricie TI cuando abra sus ventanas.  Alierta aún hace valer su 10% en IT y el 42,3% de su capitanía en Telco (25% del capital). La participación de la española es estratégica. Sus expectativas, también. Su paciencia, no menos. Otra cosa será su interés.

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