edición: 2510 , Lunes, 16 julio 2018
04/12/2008

Bernabé necesita a Telefónica para despejar el futuro de Telecom Italia

Ana Zarzuela

No ha desaprovechado la puesta de largo del plan industrial de TI para entonar a dos voces el ‘ni contigo ni sin ti’ con el equipo de Telefónica. No se resiste a incomodarle un poco su sillón del 24% en Telco. Pero, obligada a soltar lastre y jugar sus fichas en tableros ajenos, para la operadora los puntos de fuga de su laberinto no hacen más que fortalecer la ligazón de la operadora española y su rol en Telecom Italia. Ni el 'profit warning', el recorte de inversiones y de dividendo y el canon solucionan sus debilidades. Sus puentes de salida necesitan a Telefónica: en el núcleo alpino, es el factor de confianza de Telco.

El socio mayoritario y pilar industrial tendrá que dar el visto bueno a la desinversión de los activos no estratégicos, sobre todo en Alemania y Cuba, donde puede ser, además, el único interesado en comprarlos. En Brasil Telefónica no le compra a Bernabé las ofrendas dudosas de TIM. En tierras de los Kirchner, Alierta tiene al menos una de las llaves para el punto de fuga de TI en Telecom Argentina.

El segundo plan de negocio que Franco Bernabé presenta desde que llegó al cargo hace un año ha dejado claro que ni el recorte de 4.000 puestos (y otros 5.000 en 2010), ni el aumento del canon, la rebaja del dividendo y una desinversión que como mucho es de 3.000 millones en tres años serán más que una aspirina para la epidemia de Telecom Italia. TI recorta por quinta vez en tres años sus previsiones de ingresos.

Ni el interés de los fondos soberanos y Berlusconi ha sido mucho más que un tentetieso temporal, que ya empieza a agrietarse bajo la ira de los accionistas mayoritarios, sobre todo el núcleo duro de Telco, empeñado en revivir el crecimiento y el precio de la acción y reducir deuda. Gabrielle Galateri y su Consejero Delegado ensayan sus movimientos. Sin más ases bajo la manga que la disciplina financiera y el adiós a los fuegos de artificio que proclama Bernabé y con el lastre de un endeudamiento neto de 37.172 millones de euros, poco más puede esperar Telecom Italia que -en el mejor de sus escenarios- beber poco a poco un cocktel amargo hasta 2010: un aumento del volumen de negocios del 1% al 2% al año. Telecom Italia prevé que los ingresos consolidados y el beneficio bruto de explotación (EBITDA) orgánico se sitúen en niveles similares a los de 2008, con unas inversiones aproximadas de 4.800 millones de euros.

En los próximos días, TI completará la venta de Alice en Francia. El consejero delegado Franco Bernabé dejará caer algunos activos no estratégicos. Y ha comenzado a hacerlo ya mirando a César Alierta y en voz alta.  Sabe que una desinversión –al menos en la alemana Hansenet Telekommunikation y la cubana ETECSA- requiere la última palabra de Telefónica -que comparte con la alpina intereses convergentes y canales de distribución y provisión en ambas operadoras- y que pocos más que la española tienen hoy por hoy el interés y el músculo en Europa en este momento para poder hincarle el diente a algunos de los activos que Telecom Italia ha sacado al escaparate.

Telefónica quiere superar el 15% de su cuota de mercado en Alemania y pasar del cuarto al tercer operador móvil. Ya hace semanas que ha salido de compras en el mercado de los operadores de banda ancha. Si se descuida, es E-Plus, el principal rival de O2, el que puede acabar como el comprador comprado. Será sólo si Franco Bernabé no consigue dejar en manos de César Alierta a HanseNet. Telefónica y HanseNet trabajan juntos desde el año pasado, ya que el grupo español firmó un acuerdo con la subsidiaria de Telecom Italia en la provisión de infraestructura de DSL. Al mismo tiempo, HanseNet ofrece telefonía móvil a sus clientes suscritos a Alice a través de O2, filial europea de Telefónica. Pero quien se quede al mando de la filial germana deberá emprender las exigentes inversiones que requerirá la futura competencia sobre las redes de fibra óptica.

LOS ´IMPASSES´ BRASILEÑO Y ARGENTINO

El tentetieso de Bernabé ya no se sostiene, ni ante Telefónica, ni con la irritación de los demás accionistas de Telco. TI lo sabe y prepara ya bocados para ofrecerle a Alierta. Paz por territorios, o fuga por concesiones. Los italianos juegan sus bazas, pero están y marcadas: en Alemania alimentan el interés de Telefónica por Hansenet. Pero en Brasil, ya no sueñan con soltar TIM. Sólo aspiran a recortar inversiones a 2.300 millones de reales, 1.000 menos que el monto previsto entre el 2009 y el 2011. No habrá ajedrez brasileño para Telecom Italia. No al menos con las fichas de Telefónica. En realidad, era una ofrenda en el aire a la vista de los problemas regulatorios y del interés del equipo de César Alierta, con la que la directiva de la operadora italiana pensó en algún momento en canjear un retroceso de Telefónica en la alpina TI. La vista de Telefónica desde tierras cariocas no mira a Roma, sino a Lisboa. Todo el interés y lo mejor de sus armas para encarar a la fusión de Oi y Telecom Brasil tiene el apellido de “Vivo”. Y si Portugal Telecom les vende su 50%, mejor que mejor.

En Argentina el desembarco de los Kirchner por la puerta de las AFPJ, las ambiciones de Clarín y los Whertein se lo ponen difícil a Bernabé, por más que prometa que Telecom Italia ejercerá antes de fin de año sus derechos: primero el call para luego negociar la composición accionarial. Bernabé busca, con la otra mano, compradores para sus propias acciones, con o sin las de los Wertheim. Telefónica mira desde la barrera. Sus sinergias y el ascendente que esperaba en TA pueden acabar en ofrenda de paz y fuga de Franco Bernabé. Soltar sus aspiraciones en Telecom Argentina sería un mal menor para los planes de Alierta, que nunca puso la condición argentina a su entrada en Telecom Italia y que en la tierra de los Kirchner sostiene el cetro del liderazgo desde 2004 y un tercio de la banda ancha.

EL TABLERO ITALIANO

En Italia, la foto fija ya no se le sostiene. El viaje a ninguna parte en las alas de la italianidad puede encarnarse en Galateri y Bernabé: ni los petrodólares libios de Lafico y los kuwaitíes, ni el ronroneo de Vito Gamberale -que hace tiempo le olisquea la huella a Telecom Italia-,  ni la segregación de la red y la compañía –si Bernabé se atreve a desempolvarlas- vacunan su dependencia de mercados maduros y operaciones tradicionales y la falta de una bitácora estratégica ante la tormenta de las telecos europeas. Por si Galateri no tenía suficiente con la rebaja de la capitalización, el castigo bursátil y las alarmas en los resultados, los socios de Telefónica en Telco (con la mayoría accionarial en la mano) le dejan claro que así no se puede seguir. Alierta  ha hecho saber de nuevo que ni la rebaja del dividendo, ni la fiesta de los pretendientes con el fondo LIA como invitado de honor, ni la escisión o venta de la red de TI les entusiasman. Los Fosatti van más allá. Junto con  Intesa Paolo anuncian tormenta. Y no ocultan que varias de sus opciones siguen teniendo el apellido de Telefónica.

En el baile de su diplomacia ‘preventiva’, Telefónica y Telecom Italia se miden las fuerzas, las alianzas. Y las impaciencias. Ya en septiembre la peregrinación romana de César Alierta dejó más claro que había poco sitio para la sintonía con Bernabé y Gabiele Galateri. También que el ultimátum de los de Gran Vía iba en serio y, llegado el momento,  no les temblaría la mano para decir adiós a la inercia que perpetúa para la compañía minusvalías latentes por 2.000 millones de dólares. Aunque ese día no tiene por qué llegar ahora, que el valor de Telecom Italia transita en torno a 1 euro, menos de la mitad de los 2,85 euros por los que la española compró su paquete accionarial.
Hasta ahora, su asiento en Telecom Italia le ha servido a César Alierta para tener un pie en la mayor tajada del mercado italiano, uno de los principales de Europa e ir consolidando su ambición: colocar a la compañía como la primera operadora integrada de telecomunicaciones de Europa. Y para ganar por la mano a Slim en su propio feudo latinoamericano. Pero le ha costado ya unas minusvalías latentes en bolsa cercanas a los 2.000 millones de euros por esta inversión. Toda una invitación para pasar a mayores, o salir por la puerta.Si se queda es como capitán de la nave, con sinergias y músculo industrial y el respaldo de sus socios de Telco. Telefónica sólo tiene que sostener la inercia y aguardar el oxígeno para el valor, peor no puede ser y sus proyectos han caído bien en los inversores. Si se va, Alierta ha dejado claro que no será a cualquier precio. No, desde luego, a cambio del 50% en Vivo, el camino despejado en la casa de los Werthein en Telecom Argentina y el peaje del voto sobre la escisión de la red.

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