Biocarburantes, otra burbuja para la colección de
edición: 2534 , Viernes, 17 agosto 2018
13/07/2010
Ocho de cada diez plantas están inactivas

Biocarburantes, otra burbuja para la colección de despropósitos de la planificación energética

España es el país de la UE que más incrementó su capacidad: en cuatro años septuplicó las plantas de biodiésel y un 2.970% la capacidad productiva
Javier Aldecoa

Creyeron en el ‘boom’ que apadrinó el propio ministro. Tanto como para que -amparados en la Directiva de Energías Renovables y la obligatoriedad del 10% de biocarburantes en 2020- los productores hayan convertido a España en el país que más incrementó su capacidad para producir biodiésel durante 2009: en cuatro años, las plantas se multiplicaron por siete. Ya es el segundo productor de biodiésel de la UE, pero hoy el 75% de las 46 fábricas abiertas en los últimos años están casi paradas, según la patronal APPA, con una media de funcionamiento del sector del 10%. El Ministerio prometía en 2010 frenar situaciones arancelarias preferentes como Argentina o el sudeste asiático, aumentar el porcentaje obligatorio de biodiésel y bioetanol en el producto final y fijar objetivos más allá de 2011. Hasta la CNE le recuerda que hoy, son sus retrasos regulatorios y las demoras del Real Decreto de especificaciones técnicas los que se lo ponen casi casi imposible al 5,83% de mezcla obligatoria en 2010. Algo pasa -le recuerda la patronal- cuando el biodiésel sigue viniendo en un 60% del extranjero, cuando la mayoría de las plantas del país agoniza y cuando el retraso normativo hace imposible cumplir la obligación de biocarburantes fijada para 2010, sin un futuro definido hasta 2020.  Los biocarburantes son, de momento, sólo un apartado difuso en el que el ministro espera arañar algún acuerdo -aunque sea el del laissez faire- con el PP, con la ‘inercia’ del 5,83% que ya estaba reconocido en el PER 2005-2012.

Confiaban en hacer de 2010 el año de la recuperación. Luego, pospusieron a 2011 el ultimátum a Industria de un despegue llamado a llegar a la altura de sus inversiones: más de 600 millones de euros en menos de un lustro y 1.000 nuevos empleos. Tras dos años de travesía del desierto para el biodiésel, un informe de Infinita Renovables, el principal productor español y segundo de la UE (con una producción de 300.000 toneladas en 2009 y capacidad de producción instalada por  900.000 tn en Castellón y Ferrol), predecía hace justo un año “el final del calvario”. Aspiraban a duplicar en 2010 no sólo la producción de la compañía controlada por Isolux Corsan, hasta llegar al 60% de su capacidad, sino la de todo el sector. Pero sus expectativas pasaban, en alguna medida, por el incremento de la obligación de consumo de biocombustibles desde el 3,4% del año pasado hasta el 5,83% del año actual, pero también por que la Administración concretara la obligatoriedad del 10% de biocombustibles en el transporte para 2011, que se especifiquen las obligaciones anuales progresivas hasta 2020 y que llegara al mercado español la flexibilidad para el uso del biodiesel en mezclas con diesel fósil aportada por el Real Decreto de Especificaciones Técnicas del gasóleo, que permite la mezcla del biodiesel al 7% en diesel fósil sin necesidad de etiquetado diferenciado.

La industria de biocarburantes española oye la demanda que acaba de hacer la CE -invertir 9.000 millones de euros en bioenergía hasta 2020, la quinta parte de lo exigido en tecnologías de bajo nivel de emisión de carbono-  pero al sur de los Pirineos respira por las heridas de los agravios comparativos con los Veintisiete: la APPA Biocarburantes no lo hará antes de que Industria supere una ‘miopía’ que ha permitido a las importaciones argentinas hacer del mercado español su oasis y alejar aún el consumo de biodiésel y bioetanol del objetivo global del 5,8 % para 2010. Con una mano, Sebastián ha alentado la obligación de la producción y la mezcla -un 3,4% en 2009 y el 5,83% en este ejercicio- gracias a la reforma de la Ley de Hidrocarburos y el desarrollo posterior de la orden desde el 1 de enero, pero con la otra, hace la vista gorda. Industria se ha ‘olvidado’ hasta ahora de concretar la obligación de biocarburantes del 7% para 2011 que la APPA le exige, un 10% de biodiésel para 2013 según los cálculos de la patronal.

En 2009, el consumo de biodiésel superó por primera vez la barrera del millón de toneladas, pero en el primer trimestre de 2010, aunque se ha añadido una planta adicional de 110.000 toneladas, el consumo ascendió a 277.857 tn, con un descenso del 2,2%. Las 4 plantas de producción de bioetanol, con una capacidad total instalada de unas 464.000 toneladas/año, han sido más que suficientes para un consumo que durante los tres primeros meses del año se situó en 78.056 toneladas, un incremento del 14% respecto al trimestre anterior, siguiendo con la tendencia al alza derivada del inicio de la obligación de biocarburantes en 2009.La generalización de los B20 y B30 (mezclas con un 20% y 30% de biocarburante, respectivamente) y el despegue de los biocarburantes de segunda generación se la fía aún más lejana.

Como recuerdan los productores, aún los biocarburantes en porcentajes superiores no se usan en los niveles deseables. La inmensa mayoría de las flotas de autobuses de las grandes ciudades tienen alguno que los utiliza, pero nada más. Los motores se homologan según los estándares para gasóleo o gasolina y sólo garantizan las mezclas hasta el 5%. Algunas empresas se atreven con mezclas al 20%, pero para llegar al turismo privado, se necesita legislar. Tampoco alienta al sector español un vistazo a los vecinos. Aunque en algunos países como Gran Bretaña -ante la eliminación de la exención fiscal- han retrasado sus objetivos del 5% de 2012 a 2014, en Suecia es obligatoria la presencia de al menos una mezcla etiquetada en cada gasolinera, una manera de fomentar el vehículo flexible. El objetivo de Francia es llegar al 7% este año y el de Alemania alcanzar el 6,25%. Europa ha multiplicado por diez su producción desde 2000 y conserva su posición de líder en biodiésel con el 64% de la producción, seguida de América, con el 32%, y de Asia, con el 4%, pero según datos de la European Biodiesel Board (EBB), sólo el 50% de las 276 plantas de biodiésel -con una capacidad de producción instalada de 21 millones de toneladas- permanecen activas.

LA CNE TAMBIÉN LE SACA LOS COLORES A SEBASTIÁN

La CNE -que actúa en este caso también como Entidad de Certificación de Biocarburantes- no hacía más que confirmar, en su informe de junio, lo que el sector, sus principales empresas y sus patronales se temían: no se alcanzarán los objetivos de biocarburantes en España en 2010. La cuota global del mercado del primer cuatrimestre de 2010, del 4,20% en relación a los carburantes de automoción, supera el porcentaje del año anterior (3,4%) pero sigue aún lejos de la obligación global para 2010 (5,83%). El biodiésel , con una cuota de mercado en términos energéticos del 4,29 % en relación al gasóleo, sí superó tanto el porcentaje del año anterior (3,6%) como el previsto en la obligación específica anual para 2010 (3,9%). Pero el bioetanol alcanzó en ese período una cuota de mercado del 3,79 % en relación a la gasolina, superando el porcentaje alcanzado el año anterior (2,49%) pero no el previsto en la obligación específica anual para 2010 (3,9%). Y es la propia Comisión Nacional de la Energía la que de nuevo le pone apellidos al rezago. Según su veredicto, los cambios legislativos también frenan el desarrollo de los biocarburantes.
 
Para la CNE, algunas especificaciones técnicas que se exigen a la gasolina tampoco ayudarán a alcanzar las metas de la orden de fomento de los biocarburantes en el transporte. Como adelantaba www.energias-renovables, el contenido específico que más se crítica es la disponibilidad de la “gasolina de protección” en todas las instalaciones de suministro y la identificación de dicho grado de protección con la gasolina con índice de octano (IO) de 95. Según la CNE, esta opción garantiza sobradamente la disponibilidad de este carburante, pero no favorece la comercialización de biocarburantes, al reservar exclusivamente a la gasolina de 98 IO (10% del total de las gasolinas de automoción y con limitaciones logísticas para la adición directa de bioetanol) y a las mezclas etiquetadas (20% en biodiésel y 0,3% en bioetanol de todo lo despachado) las alternativas de incorporación del contenido máximo de bioetanol permitido por las nuevas especificaciones de la gasolina.

El proyecto de modificación del Real Decreto de especificaciones técnicas de gasolinas y gasóleos y utilización de biocarburantes (que sucederá al RD 61/2006) y su tardía aprobación y los cambios introducidos tendrán mucho que ver con el incumplimiento del objetivo global de incorporación del 5,83% que España asumió. Más aún si esa norma, obligada por la transposición de la Directiva 2009/30/CE, pero que Industria sigue ‘cocinando’ desde hace más de año y medio, no llega a entrar en vigor en lo que queda de año. El sector estima que, en ese caso, el consumo podría alcanzar como mucho el 5,22% al cierre del ejercicio. Y es que la nueva normativa permite incrementar la incorporación de biocarburantes en los derivados fósiles y no etiquetar las mezclas de biodiésel hasta el 7% ni las de bioetanol hasta el 10%; el límite máximo de biodiésel en el gasóleo estándar se incrementaría desde el 5% actual hasta el 7% en volumen, mientras que el de bioetanol en la gasolina estándar pasaría del 5% actual hasta el 10% en volumen.

Al no poder incorporar las cantidades adicionales de biocarburantes desde el pasado 1 de enero de 2010, tal como estaba previsto, tanto los fabricantes de biodiésel como los de bioetanol están sufriendo significativos perjuicios económicos, como  la puesta en funcionamiento de diversas instalaciones adaptadas para la realización de mezclas directas de bioetanol y gasolina y la obligación de que los operadores petrolíferos tengan que recurrir a la importación masiva de ETBE para incrementar su incorporación de bioetanol a la gasolina, hasta el punto de que el 55% del bioetanol consumido en España en el primer trimestre del año provino de ETBE importado. La Comisión Nacional de la Energía busca ya ‘terceras vías’: sugiere incluso -a contrapié de APPA, pero en sintonía con la opción de los operadores petrolíferos- revisar a la baja los objetivos de incorporación de biocarburantes, buscar “mecanismos regulatorios de integración del cómputo de la obligación de 2010 con la del (de los) siguiente(s) ejercicio(s), sin perjudicar lo dispuesto en la Ley de Hidrocarburos”.

Aunque por capacidad de producción, Alemania es el país líder en Europa -y del mundo- España se ha consolidado como segundo mercado de la UE por capacidad de producción, superando a Francia e Italia: cerrará el año con más de 3,5 millones de toneladas, según las previsiones del sector y una capacidad de producción total que supera los 4,3 millones de toneladas al año. Pero la ‘burbuja’ de los biocombustibles comienza a desinflar su horizonte nacional. Como advierte el propio sector, Galicia (la tercera comunidad en instalaciones, seis, por detrás de Castilla-La Mancha, 11 y Andalucía, 8) ha empezado a aterrizar sus expectativas con la reconversión forzosa de algunas plantas para almacenar las importaciones de producto terminado, en vez de procesar los aceites de soja o de palma. El 80% del coste lo suponen las materias primas. La Planta de Infinita Renovables en Ferrol, con 300.000 toneladas de capacidad instalada, estaba hace dos meses al 50% de su techo, seis meses después de haber empezado a producir.

Lo saben en Entabán, la segunda planta con mayor capacidad instalada, preparada para producir 200.000 toneladas, acusa la situación del sector. Hoy, los trabajadores denuncian una reducción de plantilla de un 40% desde que abrió sus puertas, en 2008, según adelantaba El País.  Y, con ella, las zozobras para una inversión que recibió casi cinco millones de euros del Instituto Galego de Promoción Económica (Ágape). Lejos queda la euforia del entonces presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, que en la inauguración de las instalaciones de Entablan, hace ahora justo dos años, anunciaba que "Ferrol y Galicia firmarían el liderazgo nacional en la producción de biocombustibles con el 43,6% de la fabricación prevista en el Plan de Energías Renovables: 700.000 toneladas de producción. Menos ‘fortuna’ aún tuvo la planta de biodiésel de Linares (nacida en 2007 la previsión de una producción de 100.000 toneladas de biodiésel en las instalaciones de la antigua Azucareras Reunidas de Jaén): cerró sus puertas en abril, después de haber recibido  24 millones de euros en ayudas.

UNA RECUPERACIÓN CONGELADA, DEMORA TRAS DEMORA

A Miguel Sebastián ya le sacó los colores del biodiésel hasta el Senado, con el apoyo unánime de todos los grupos, incluyendo -para dolor del ministro- todos los escaños socialistas. La moción aprobada por la Comisión de Industria, Turismo y Comercio en el primer semestre del año no sólo instaba al Gobierno a definir de una vez por todas las cotas de obligatoriedad del uso de biocombustibles en 2020 -y en cotas anuales hasta entonces-, sino a afinar  el control de las importaciones de EE UU, si quería garantizar la supervivencia del sector a medio plazo. Industria llegó más de cuatro años tarde respecto a la UE a las obligaciones de la directiva europea 2003/30/CE.

Sólo la Ley 12/2007, de 2 de julio fijó por primera vez objetivos de consumo para 2008, 2009 y 2010 (1,9%, el 3,4% y el 5,83% del contenido energético conjunto de gasolinas y gasóleos comercializados con fines de transporte) y más tarde aún a la Orden ITC/2877/2008, del 9 de octubre, que concretaba las obligaciones específicas y separadas de consumo de biocarburantes sobre la gasolina y el gasóleo. Aunque el 25 de febrero, la Comisión Nacional de Energía aprobó la circular 2/2009, “por la que se regulaba la puesta en marcha y gestión del mecanismo de fomento del uso de biocarburantes y otros combustibles renovables con fines de transporte”, el nuevo proceso de certificación de las mezclas de biocarburantes sólo comenzó en octubre, más de un año después de la aprobación de la orden de obligación y nueve después de su entrada en vigor. No tuvo el personal ni el sistema informático necesario para empezar a cumplir con esta regulación hasta el 14 de octubre. Y lo hizo por la puerta de las limitaciones de la CNE. Nada que no hubiera advertido el regulador -para disgusto de Miguel Sebastián- en más de una ocasión y por la puerta oficial ante Castellana 160. 

La patronal miró ya a Industria para explicar el peor ejercicio de su historia, en 2008, cuando a pesar de que entraron en funcionamiento una docena de instalaciones que multiplicaban por 2,5 la capacidad productiva, las ventas sólo alcanzaban las 190.000 toneladas, lo que supuso emplear apenas el 9% de la capacidad instalada. Después, durante 2009, la APPA, (que agrupa a 36 empresas productoras de bioetanol, biodiésel y biogás) ya volvió a advertir entraron en funcionamiento 10 nuevas plantas de biodiésel que incrementaron la capacidad instalada en 2 millones de toneladas, pero la mitad de las 36 plantas abiertas estaban completamente paradas, “mientras que la mayoría de las que siguieron operando fue muy por debajo de su capacidad”, con un ratio medio de producción sobre capacidad instalada del 9%, “incompatible con la supervivencia del sector”. Un horizonte que ni la reforma de la ley de la Ley de Hidrocarburos y el desarrollo posterior de la orden desde el 1 de enero de 2009 ni las medidas antidumping y antisubvención aprobadas hace un año por la CE han podido aún revertir por completo.

España iba a ser el oasis de la producción y el consumo de biocarburantes. Sin embargo,  -como denuncia la APPA Biocarburantes- aún es sólo el paraíso para los exportadores de biodiésel hacia la UE, un desierto de dudas para los productores nacionales. Casi un año y medio después de la entrada en vigor de las medidas antidumping adoptadas Bruselas para frenar la entrada masiva de biodiésel procedente de Estados Unidos, las importaciones Argentinas han ocupado su lugar y han cumplido los vaticinios que la patronal dejó en 2009 sobre la mesa de Sebastián: sin medidas estructurales contra la competencia desleal, como las adoptadas por Francia o Portugal, sólo reemplazarán en España un dumping por otro. Al norte de los Pirineos y en Portugal, han adoptado un “sistema de cuotas” por el que el Estado asigna determinados beneficios, normalmente fiscales, a favor de empresas comunitarias productoras de biocarburantes, por medio de una licitación o concurso publicado en el Diario Oficial de la UE. Lo justo para blindar a sus mercados de la avanzadilla del biodiésel argentino, pero también, para rebotar hacia otros mercados. De acuerdo con los datos de Aduanas, en el primer trimestre  entraron en territorio nacional 166.714 toneladas de biodiésel puro, el 60% del consumo en España (277.857 tn), frente al 51% del trimestre anterior. De ellas, el 61% tienen apellidos argentinos, más de 100.000 toneladas, cuando sólo un año antes eran inexistentes. Y más del 55% del bioetanol consumido en España en el primer trimestre del año procedió de importación (43.009 t), básicamente de ETBE, mientras la cuota de mercado de las importaciones de bioetanol en 2009 fue del 29%.

El dumping y la erosión de las importaciones subvencionadas a bajo precio desde los EE UU coparon durante 2008 y parte de 2009 la mitad del consumo y en el último año el ‘relevo’ argentino ha lastrado el despegue de los biocarburantes en España. Se han hecho fuertes en las distancias entre la capacidad instalada de biodiésel, -que en 2010 fue de más de dos millones de toneladas- y la demanda del mercado local. Se catapultan en el silencio del Ministro de Industria ante las exigencias del sector: desde 2008 APPA propone que se condicione la  aplicación del tipo cero en el Impuesto Especial de Hidrocarburos a que sus importadores demuestren documentalmente estar libres de subvenciones o créditos fiscales en origen, para evitar la “paradójica y aberrante situación de que el establecimiento de una obligacion de biocarburantes sirva para realimentar la competencia desleal de las importaciones”.

LA PINZA ARGENTINA COGE EL RELEVO DEL DUMPING ESTADOUNIDENSE

La presidenta Cristina Fernández quiere para su país los galones de cuarto productor y primer exportador de biodiésel, a pesar de ser casi un recién llegado. Argentina se mira en la trayectoria de los combustibles verdes, una corta (sólo produce biodiésel desde 2007), que se ha incrementado en un 200% en sólo tres años, alimentada al calor de la expectativa del 10% de mezcla obligatoria en los planes 20/20 de los transportes de la UE y de los entre 30 y 35 millones de toneladas anuales que Buenos Aires y Brasilia esperaban (al menos en los planes que barajaban hasta este semestre) colocar en los mercados de los Veintisiete antes de una década. La Casa Rosada y el sector nacional intentan vestirse la piel de gigante de la producción y la exportación mundial del biodiésel. Pero lo han hecho, hasta ahora, en los mapas prestados del mercado europeo,  que han recibido el 86% de su producción total (hasta marzo de hecho todo se exportaba) y a los que ha pasado a destinar 400.000 toneladas de biodiésel en 2009.

Son los mercados a los que espera dedicar más de 1,3 millones desde este año, un 20% del total que toda Europa produce y  cuatro veces la producción española del último año. Las mismas latitudes en las que Lula da Silva busca consumar su ‘revolución del etanol’ y estirar, además, las costuras de su producción en biodiésel, ahora que Petrobras se ha lanzado por primera vez a la producción y exportación de biodiésel. La industria y la diplomacia comercial brasileña y argentina afinan sus pinzas, ambas con el mismo mapa, el del Viejo Continente y sus atajos ibéricos. Argentina necesita cada vez más al mercado español: incrementó un 1.300% las exportaciones a la UE en un año y el 60% de su producción de los próximos meses irá a exportación, casi un 30% de sus 1,8 millones totales buscarán traspasar los Pirineos. Las batallas diplomáticas llaman a las puertas de Moncloa para que acelere el tratado de la UE con Mercosur, aunque Bruselas no confía en concluirlo ahora y sopesa, al contrario, fórmulas para aplicarle al biodiésel argentino aranceles antidumping similares a los que ya encajó el estadounidense este año.
Argentina exportó 800.000 toneladas de biodiésel a la UE entre enero y noviembre de 2009, frente a las 70.000 de todo el año 2008.

Y aunque, después de incrementarse en un año un 235% la venta al exterior, ya en abril las exportaciones al Viejo Continente se desaceleraron un 30% al calor de la introducción del ‘corte’ obligatorio al 5% para el mercado local, la Casa Rosada y los planes del ministro De Vido se han subido a la ‘burbuja’ de la bioenergía, hasta el punto de multiplicar por diez la producción. Sólo 800.000 toneladas -como mucho un 40% del total- tienen apellidos argentinos, el resto pasan por la exportación, o darán con sus pretensiones en los almacenes de las 12 grandes empresas locales que copan ya el 90% de la producción argentina. Por eso el sector de la soja y los fabricantes de biodiésel tienen todas sus expectativas puestas en los mercados europeos y en su hasta ahora ‘oasis’ ibérico: saben que en él, el final de 2010 será ‘susto o muerte’. Pero si esperaba poder encontrar en el Acuerdo UE-Mercosur un nuevo sitio para su soja y -quizá, sólo quizá- para su biodiésel, ahora ya sabe que ni lo uno ni lo otro. Ni para el etanol brasileño, mucho menos consumido en la Unión. No lo será, desde luego, en el corto plazo.

Aunque la Cumbre UE-América Latina de Madrid sirvió para desbloquear unas negociaciones congeladas desde 2004, es la propia ministra Espinosa la que, después de una semana de presiones de Alemania, Francia y Polonia sobre todo, ha tenido que prevenir que no habrá acuerdo hasta dentro de meses, años quizá. Y nunca “nada que perjudique a la agricultura de los Estados miembros de la UE”. Ni en Bruselas, ni en París y Berlín se han tomado bien la decisión -casi “unilateral” dicen fuentes de la diplomacia comunitaria- de relanzar el proceso sin una consulta previa. Esta vez no serán sólo -que también- las amenazas del sector bioenergético español y de la industria europea de biodiésel- representada por la patronal europea EBB, los que prometen ponerle muros a los productos americanos: no están dispuestos a digerir las ventajas dirigida de un mercado en el que si ya los impuestos a la exportación de soja son del 32%, los productores de biodiésel pagan sólo un 14%, un subsidio encubierto según los productores comunitarios. El biodiésel argentino se ha hecho con la catapulta de su sistema de tasas diferenciales a la exportación (TDE) y la exención de los Veintisiete de pagar el arancel del 6,5% aplicable con carácter general a toda entrada comunitaria de biodiésel por las medidas del Sistema de Preferencias Generalizadas de la UE para países en desarrollo. Nada que quieran aceptar en la patronal europea, no de brazos cruzados.

Para Angela Merkel y Nicolas Sarkozy es ya un asunto de Estado. Junto con la EEB han pedido vigilancia a la UE y a la Oficina Europea para la lucha contra el fraude (OLAF) y una queja por dumping ante la OMC. Ya lo consiguieron desde marzo de 2009 con los nuevos aranceles antidumpimg y antisubsidios a la penetración de biodiésel norteamericano, que había llegado a copar más del 50% de los principales mercados del continente, entre ellos el ibérico y que en los dos últimos trimestres de 2009 vio caer un tercio sus ventas a mercados europeos. Justo las grietas por las que el biodiésel argentino (obligado además a casi detener sus exportaciones a EEUU, que en la mayoría estaban dedicadas a reexportarse a la UE) se hizo fuerte hasta ocupar dos tercios del 71% del mercado español que ha estado en 2009 en manos de biodiésel importado directamente (a precios subvencionados en origen más baratos que la producción local) y que los productores españoles quieren ahora retomar.

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