edición: 3002 , Viernes, 3 julio 2020
23/03/2012
Estarán tan desatendidos (CNMV) como Afinsa: tendrán la misma supervisión
El primer fracaso con los bonos patrióticos fue Valencia, en 2011, y tuvo que pedir socorro

Bonos “patrióticos” autonómicos, nueva burbuja a la vista

Las CC AA, dispuestas a tirar precios ante la mala respuesta inicial de los ahorradores
Juan José González

Es posible que la información del Banco de España sobre la deuda pública española (65% del PIB y subida del 14,2% en 2011) no haya llegado con el tiempo suficiente como para suscitar una reflexión a los responsables de las finanzas autonómicas. De esa deuda, cifra que provoca escalofrío, 140.083 millones de euros, ahí es nada, corresponde al dinero apuntado en el “Debe” de las CC AA, registro máximo alcanzado de la serie histórica, o 13,1% del PIB nacional. Así que, como buenos comerciales en la venta de papel, esos responsables han asimilado que salir de la crisis es como vivir en postguerra, de ahí el peligro y la incongruencia del remedio elegido para tapar un agujero con un activo llamado bono y de apellido “patriótico”, vaya camino de una nueva catástrofe nacional, sobre todo si la supervisión de los nuevos activos a emitir corre a cargo de la CNMV. Afinsa, Nueva Rumasa y otros más, deben regresar a la memoria. Y recuerde, casi siempre que un emisor acude al mercado minorista suele ser –como las famosas preferentes de Banco Santander- para pagar menores intereses.

En principio, el adjetivo parece el indicado para la “venta”, pues siempre se da un cierto tirón en todo lo que connota nacionalismo, pero quizás el mercado, los particulares en concreto, no estén dispuestos a volcar el fervor de sus ahorros –a la baja- en una causa que viene precedida de una reputación: el Gobiernos regionales no se han significado como buenos gestores de dinero, algo avalado por el tamaño de la deuda alcanzada. Esto se corresponde con el elevado riesgo que deberían asumir los ciudadanos y empresas inversoras –de ahí el “patriótico”- con una iniciativa que acabará, si una buena supervisión no lo remedia, en burbuja.

El comportamiento de la deuda autonómica puede decirse que registra tan sólo una mejora: ha abandonado ese ritmo galopante de los dos ejercicios anteriores, cuando creció un 31,3% en 2010 y un 25,2% en 2009. Algo es algo. Sin embargo, en las últimas semanas no parece que el mercado de particulares ni empresas, caladero al que piensan acudir los emisores autonómicos, se haya mostrado muy receptivo al papel “patriótico”.

Entre otras cosas porque los particulares, vistos algunos episodios muy concretos y recientes de aplazamientos de pago y demás, se enteran poco a poco de que los bonos de las CC AA, aunque lleven una garantía implícita, no tienen actualmente aval del Estado, un importante aspecto que puede cambiar en breve, si bien deberá pasar antes por el Consejo de Ministros. En la práctica, el Estado no dejaría “caer” a ninguna de sus CC AA –recordar Valencia- lo que no elimina otro tipo de problemas ni la posibilidad de aplazamientos en el pago de intereses y/o de reembolso final, si por el camino se cruza algún imponderable. Es decir, que el riesgo que debería asumir un inversor sería de carácter patriótico, como bien indica el apellido del bono. Al final, como asegura un veterano asesor de patrimonios, los pequeños ahorradores acaban aprendiendo; eso sí, a base de golpes.

Pero en el mercado no parece haber hay sitio para todos y las CC AA con peor situación fiscal, o deberán reducir su apelación o se verán obligadas a pagar mayor interés –otro problema-. Por otro lado, la mayor deuda en circulación, proporcionaría un nuevo argumento a las calificadoras para rebajar el rating del emisor, algo que debería ser valorado en sentido contrario, pues habría que interpretar como positivo la confianza del mercado hacia las CC AA.

No parece que el volumen de bonos emitidos por las Autonomías sea un motivo de particular preocupación en el Banco de España o en el ministerio de Economía. Ahora bien, las crecientes necesidades de financiación de los Gobiernos autonómicos y locales, con los límites de la ley presupuestaria, las dificultad para encontrar dinero en los mercados internacionales, no son, sino factores que alimentan el deseo y obligación de emitir deuda como sea, donde sea y al precio que haga falta, no importa inundar el mercado con bonos o lo que sea preciso para evitar el impago. Así que, burbuja a la vista.

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