edición: 3049 , Viernes, 18 septiembre 2020
22/10/2012
Con Santander UK cubierto al completo en libras

Botín gana tiempo para hacer liquidez y limpieza

El banquero, entre el optimismo sobre el euro y la corazonada de una redenominación de la moneda única
Emilio Botín, presidente de Grupo Santander
Juan José González

No es el mundo al revés aunque lo parezca. Se trata del primer banquero español, de Europa incluso: Emilio Botín, presidente de Banco Santander, desde hace poco arrandatario de la Ciudad Santander, quien con su defensa de la moneda única ("no se rompe") y de Europa ("avanza") se ha convertido en el primer embajador del Gobierno español y de Europa ante unos inversores internacionales inmersos en las dudas que provocan gobernantes, moneda e instituciones de la UE. Y no es al revés aunque lo parezca, pero las declaraciones del banquero no parecen llevar la misma dirección que el movimiento de su banco en Reino Unido, Santander UK, hace seis semanas, cuando se supo que había realizado coberturas por valor de 35.000 millones de libras (44.000 millones de euros) como medida, según justificaba en un informe financiero, para reducir la exposición del banco ante "el riesgo potencial de ruptura del euro". Así que, por si acaso, mejor estar cubierto.

Para algunos analistas, el momento más delicado de la crisis financiera en Europa tenía lugar la última semana de agosto y la primera de septiembre pasado. Un escenario que no permitió vacaciones a ningún consejo ni staff ejecutivo de los grandes bancos españoles. Fue en ese ambiente en el que el Banco Santander culminaba su estrategia defensiva ante un posible colapso de los mercados financieros y lo que le obligó a tomar algunas decisiones de "blindaje". En todo caso, la música ya sonaba desde enero de 2011, momento en el que se decide crear un grupo en la filial británica para proponer medidas inmediatas.

De aquel grupo de trabajo no se tuvieron más noticias hasta que un informe financiero semestral de Santander UK enviado a la Securities and Exchange Commission (SEC) advertía sobre la creciente posibilidad de que alguno de los miembros de la Eurozona abandonase la moneda única. Se trataba, por tanto, de dejar claro al supervisor norteamericano que el banco había analizado el riesgo y que había concluído que se trataba de un riesgo potencial elevado de ruptura del euro. Este era, sin duda, el primer paso para que el banco procediera a hacer las coberturas en la primera semana de septiembre.

Posteriormente, la filial en UK de Santander fue explicando en diversas reuniones con analistas e inversores el porqué de la decisión tomada, puesto que veían como riesgo inminente de redenominación de la moneda única, y por tanto, la creación de una nueva moneda por parte de aquel Estado que abandonase el euro. De esta forma, Santander UK ponía a salvo a los titulares de la nueva moneda, entre ellos, al parecer, un buen número de clientes griegos y españoles. El banco no quiso entrar en ningún momento a valorar la hipótesis de una posible disolución total de la moneda única, lo que no significa que no lo haya tenido en cuenta, como seguramente habrá sucedido. Sin embargo, lo que no pasó inadvertido para el común de la comunidad financiera es el eviso de la filial de Santander sobre la inexistencia y falta de previsión normativa en los tratados europeos ante la posibilidad del evento. Aunque se supone que alguien en Bruselas ya se encuentre buscando el camino legal apropiado.

El informe en cuestión de Santander UK no tiene desperdicio, es una pieza de análisis casi única que se ha podido convertir en herramienta de trabajo para otros analistas, entre los que se cuentan, por supuesto, los de la competencia. Se enumeran posibles riesgos pero también las salidas, como por ejemplo, en el caso de que se produzca una nueva denominación de las divisas, estas se podrían gestionar estableciendo controles de cambio y de capital, en días festivos para no caer en el drama que supuso el famoso "corralito argentino". Finalmente, la entidad en su análisis no se atreve a ir más alla en la situación hipotética de disolución de la moneda única, aunque en todo caso, considera lo más prudente provisionar mediante "coberturas jumbo".

Y de ahí que la opinión de un Botín optimista, "eurista" y europeo suene ahora con cierta desconfianza. Es acertado que Santander UK se muestre vigilante de los intereses de sus clientes y proteja sus activos mediante las coberturas necesarias, lo que no evita que el resto de los mortales vea en ese movimiento cierta premonición, una de esas corazonadas que le dan al banquero en ocasiones, como en aquella que le dió por salir de Fecsa, ocasión en la que no evitó alabanzas a un sector, el eléctrico, que en ese momento se acercaba a una inminente reordenación.

Pero cabe hacer también otra interpretación a los halagos de Emilio Botín hacia el euro y hacia Europa, como es que el retraso en la unión bancaria europea, es positivo para los más grandes, para recomponer posiciones, limpiar cuentas y balances, hacer liquidez porque además de capital toda la banca necesita más tiempo para eso, para hacer limpieza. Y en último extremo, otros colegas no han vacilado en poner en marcha coberturas de riesgos de cambio por aquello de que "cuando las barbas de tu vecino veas cortar pon las tuyas a remojar". Nunca se sabe.

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