edición: 2974 , Martes, 26 mayo 2020
27/12/2011
El primer banquero teme intromisiones y medidas de control
Emilio Botín

Botín y Rajoy muestran su distanciamiento con el ‘banco malo’

El pulso ‘político’ entre banquero y presidente puede terminar en decreto-ley
AEB, BBVA, La Caixa, Popular, Sabadell, Bankia y Unicaja a favor; Santander, en contra
Juan José González

Razones personales, distanciamiento entre Rajoy y Botín, que en esta primera fase de arranque y puesta en marcha de la legislatura no parecen guardar sintonía ni armonía. Razones que están pesando para que tan sólo un grupo bancario se resista a la solución del ‘banco malo’. La AEB es favorable, todo el sector es proclive a la solución propuesta por Bankia, excepto Banco Santander. No es favorable a una solución consistente en aportaciones públicas: sabe que cualquier aportación o implicación del sector público suele ir acompañada de medidas de control –intervención- del funcionamiento de las entidades beneficiadas. Botín no quiere nada que pueda implicar algo parecido a un intercambio, una obligación de las beneficiadas en favor, en este caso, del Estado. Y en este sentido, el principal temor del banquero ha sido siempre, y será, que le toquen los dividendos; el reparto de los beneficios.

Para Botín, cualquier solución que signifique ayuda pública se convierte, tarde o temprano, en una coartada para la intervención de los poderes públicos. Existen dudas respecto a la dimensión del ‘agujero’ inmobiliario de Santander: es posible que no sea el reconocido, si no mayor aún, y esta razón podría explicar en parte la negativa al ‘banco malo’ que mantiene Santander. Pero hay un asunto personal, no menor: es el único de los grandes banqueros que no ha sido llamado ni recibido ni consultado por el actual jefe del Ejecutivo; el resto ya han pasado por Génova y Botín no. Entretanto, De Guindos apura las últimas horas tratando de convencer por diferentes vías al banquero ‘díscolo’.

El modelo de ‘banco malo’ lleva, en realidad, circulando desde hace varios meses por todos los consejos de administración de la banca española y su aprobación es cuestión de días –el viernes en consejo de ministros-. Es una decisión de carácter imperativo, llamada a jugar el papel de prólogo de la fase final de la reforma del sector financiero, esa etapa a la que el nuevo presidente del Gobierno da seis meses de plazo.

Seguramente hayan sido Rodrigo Rato y Luis de Guindos, los dos muñidores y  promotores del modelo. Ellos dos han sido los principales asesores de Mariano Rajoy a lo largo de estos últimos años en la oposición, y quienes más claro tienen el modelo de esa unidad de activos inmobiliarios dispersos por los balances bancarios. Si esto es así, como probablemente debe serlo, el denominado ‘banco malo’ ya funciona en Bankia, como también es seguro que comience a caminar, con carácter general, el próximo viernes con su anuncio en el decreto de nuevas medidas económicas que prepara el Ejecutivo.

La solución inmobiliaria tiene una mayor trascendencia, inevitable, como es la de haberse convertido en una de las claves de la política económica para el Gobierno, que condicionará las emisiones de deuda pública, además de ser la referencia de las privadas. De ella depende en buena medida, que el objetivo de déficit se cumpla trimestre a trimestre. Va a ser la imagen visible del Gobierno en tanto ‘salvador’ de bancos sin dinero público, un Gobierno volcado en los recortes y en evitar el mayor número posible de cargas.

Siguiendo el modelo -bautizado ya- de Bankia, el ‘banco malo’ acogerá activos inmobiliarios de todo tipo. No sólo estará integrado por suelo adjudicado o financiado, si no que contará con un amplio stock de inmuebles: será la primera inmobiliaria del país y tendrá carácter voluntario. Si Bankia se ha adelantado al resto del sector, no es debido a ninguna conexión ideológica banca-poder, si no a que se trata de una entidad sistémica que cuenta con un problema inmobiliario de volumen igualmente sistémico.

Para Gobierno y ministro de Economía, Bankia es ahora, en este sentido, la referencia: la primera entidad de gran tamaño que constituye una unidad de activos inmobiliarios. En principio, Santander y BBVA no se mostraban partidarios de la solución. Pero Francisco González se desmarcó –tras el 20N- y manifestó hace unos días que el modelo podría ser un vehículo que con ayudas estatales o bien del Fondo de Garantía de Depósitos, podría funcionar, puesto que daría liquidez al sistema. Unicaja parece haber seguido la estela de Bankia; La Caixa esta más próxima a una modalidad que contemple, solamente, suelo; Ángel Ron (Banco Popular) se inclina por el carácter no obligatorio del ‘banco malo’ para todas las entidades; Josep Oliú (Banco Sabadell) propone la ayuda del Estado para sanear los activos y el reconocimiento de la pérdida por parte del banco.

Finalmente, quien sí debería tomar la iniciativa al respecto, se encuentra recluido y atrincherado en su despacho de Cibeles/Alcalá, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el Gobernador, inquieto pero, inseguro, inmóvil e incapaz de pronunciarse públicamente en un asunto que le compete.

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