edición: 2326 , Jueves, 19 octubre 2017
17/10/2008
El “nuevo capitalismo”

Brown y Merkel tantean limitar, suspender o aplazar el reparto de dividendos en los bancos

Lo plantean al Eurogrupo como forma de compensar por el rescate
Merkel, Sarkozy y Brown
Juan José González

Quienes pasan estos días por los pasillos del ministerio de Hacienda, delante del cuadro del que fuera, por breve tiempo, ministro de Hacienda, José Larraz, se preguntan si hoy estuviera en el despacho más grande de esa casa, sacaría del baúl el Decreto por el que pasó a la historia. El célebre Larraz le propuso a Franco, aquel año de 1941, una idea para capitalizar los bancos ante la penuria y escasez de las entidades financieras en la posguerra: suspender el reparto de dividendos. Y así fue como con carácter “provisional y transitorio” los bancos tuvieron limitada al 6% de los recursos propios su capacidad de retribución a los accionistas cuarenta años, hasta que se derogó en 1981.

La historia ayuda a refrescar la memoria pero cobra cierta actualidad porque se vuelve a hablar del dividendo de los bancos. Y viene a propósito de que ha sido uno de los temas de conversación en el ministerio de Larraz, y en la cumbre del pasado fin de semana entre los presidentes del Eurgrupo. Sin embargo, es un asunto especialmente delicado porque esa tercera parte del beneficio distribuible que las sociedades dedican al pago de dividendos deviene en arma política, financiera, comercial, económica, etc. Pero en un momento en el que el factor capital es altamente valorado (no por escaso) por motivos de riesgo, el dividendo adquiere un papel trascendental.

Desde la reunión del fin de semana, se escuchan constantes alusiones al mismo tema. Ya no se especula, se habla directamente del “nuevo capitalismo”. Desde ángulos diferentes, los responsables de los Gobiernos disparan balas de fogueo. Tantean en medio del temporal y someten a juicio público alguna idea sobre los dividendos. En argot marketiniano, se está “testando” limitar, suspender o aplazar el reparto del dividendo.

La afirmación de la canciller alemana Ángela Merkel en plena campaña de explicación pública de la intervención de la Banca germana, fue meridianamente clara: “los bancos deberán ofrecer algo a los ciudadanos en compensación por el rescate”, dijo la canciller. Se descarta que los bancos dejen de cobrar al público algún tipo de servicio o que vayan a acercar a casa el dinero para sustituir el viaje al cajero. Ya se verá más adelante, en breve, lo que ha querido decir (sin decirlo) Merkel.

SUPRESIÓN POR DECRETO

Con la misma carga de agresividad y directamente al grano, el primer ministro británico, Gordon Brown, suprimió por decreto y de un plumazo, aprovechando la oscuridad de la noche del domingo, los dividendos a los bancos intervenidos, en el mismo momento en que el ministro de Justicia británico depositaba en cada uno de los bancos intervenidos, la orden de compra de acciones por parte del Gobierno. El lunes los inversores del Lloyds se dieron a la fuga y el banco cayó en picado. Brown tuvo que rectificar flexibilizando la medida y matizando que no se trataba de confiscar los beneficios, sino de “reconducir la distribución del dividendo”.

Ayer le tocó el turno a Henry Paulson, el todopoderoso secretario del Tesoro de los EE UU. Los principales bancos del Este le obligaron a dejar muy claro cuál era la verdadera posición del Ejecutivo. Y Paulson lo dejó claro; “la posición del Estado en los bancos es “pasiva” y no va más allá del control de la gestión” declaró.

Francia, Holanda e Italia ya han sugerido a sus grandes bancos que sería deseable poner en marcha políticas que garanticen la estabilidad de los recursos. En España se desconoce si el Ejecutivo, a través del ministerio de Economía o del Banco de España, se ha tratado el asunto con los bancos y las cajas, o a través de la AEB. La situación de los bancos españoles no es, ni de lejos, comparable a la de las entidades que ahora comienzan a estar intervenidas por el Estado correspondiente. Una limitación temporal al reparto de dividendos, además de provocar un temporal en el sector financiero español, tendría unos efectos negativos a medio y largo plazo, difícil de calibrar. Otro problema distinto es el de los bancos que puedan tener dificultades para pagar el dividendo. En la memoria se conserva el caso del Banco Hispano Americano.

En medios financieros no se descarta que el Ejecutivo, a través del Banco de España, “sugiera”, “recomiende” o aconseje” por motivos de prudencia, que el reparto de los dividendos no supere los niveles actuales. Recordar que en 1981, cuando José Ramón Álvarez Rendueles, entonces Gobernador del Banco de España, comunicó a los ocho principales bancos la liberalización (y derogación del Decreto Larraz) de los dividendos, aconsejó a los ocho grandes que no superasen el 8% de los recursos propios.

Por cierto, el mismo año que se liberalizó la distribución de los dividendos (1981) se fusionaron el Banco Hipotecario y el Crédito a la Construcción.

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