edición: 2346 , Viernes, 17 noviembre 2017
02/10/2017
banca 
Otras asignaturas pendientes

Bruselas cree que la banca imitará las concentraciones como Siemens y Alstom

El escenario europeo para las fusiones bancarias es muy diferente al de los conglomerados industriales, no sirve de ejemplo
Juan José González
Las autoridades bancarias europeas exigen al sector bancario que se aplique en el proceso de concentración. Fusiones entre entidades de distintos países, una especie o categoría que cuenta con apenas dos o tres experiencias, pero a una escala reducida, limitada o parcial como serían las protagonizadas por Santander en Reino Unido, BBVA en Turquía y Sabadell también en Reino Unido. Las autoridades de Bruselas se refieren, sin embargo, a concentraciones de mayor tamaño, de las que no se cuenta con ejemplos o experiencias reales en Europa; es decir, se trataría de animar a los más grandes grupos bancarios europeos a embarcarse en aventuras desconocidas, algo a lo que hoy por hoy nadie parece estar dispuesto. Por si no fuera suficiente, el escenario político europeo -Brexit pendiente- y política monetaria que no ofrece aliciente alguno para este tipo de empresas, se une a las asignaturas pendientes de la baja rentabilidad bancaria, exceso de capacidad y en su mayoría, inmersas en procesos de inversión tecnológica. Creen las autoridades que la actual ola de grandes concentraciones empresariales, tipo Siemens y Alstom, puede animar al sector bancario a emular estas operaciones.
Varios factores políticos, coyunturales y estratégicos parecen agruparse a la vez y convertir casi en misión imposible, al menos a corto y medio plazo, los deseos de las autoridades bancarias europeas de pisar el acelerador de las fusiones. Políticos porque si hace un año se daban como seguras dos fusiones bancarias trasnacionales (dentro de Europa) el inesperado giro del Brexit acabó sentenciando los planes en marcha de los banqueros. Y esa sentencia parece que será definitiva, puesto que uno de los puntos fuertes de aquellos proyectos era, precisamente, la inexistencia de barreras nacionales, aspecto que ha quedado desarmado con la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

Como político es también el argumento muchas veces esgrimido por algunos dirigentes de distintos Gobiernos (conservadores y progresistas, pues en esto -el dinero- el poder no parece hacer distinciones) que viene a identificar el deseo de los Gobiernos de contar con algún grupo bancario nacional de cierto tamaño que, llegado el momento, pudiera sacarle de alguna situación financiera o empresarial comprometida. Al respecto se pueden citar numerosos casos, y algunos muy recientes.

Por tanto, los procesos de concentración bancaria de naturaleza trasnacional contarían en origen con varios obstáculos de difícil o compleja superación. Aunque tampoco los coyunturales se quedan cortos ni pequeños. Y en este sentido, los problemas de baja rentabilidad, escasos márgenes, amén de otras situaciones -léase jurídicas y normativas- perniciosas acaban por añadir nuevos inconvenientes, o dificultades, a los deseos de las autoridades bancarias.

Es por todo, por lo que, quizá, resulte excesivamente frívola esa demanda a los dirigentes bancarios del continente europeo de Bruselas para que pisen el acelerador y se centren en objetivos futuros más ambiciosos como son los procesos de concentración. Demanda que resulta intranscendente, habida cuenta de que los problemas de rentabilidad, morosidad, activos tóxicos inmobiliarios en los balances, que siguen presentes en la actualidad, a pesar de la recuperación del beneficio. Incluso podría calificarse de utópica esa aspiración de nuevas fusiones antes de que arranque el viejo proyecto con el que muchos sueñan hoy despiertos de Unión Bancaria europea, de la que, por cierto, ya se debería conocer alguna fecha objetivo, un calendario.

Asuntos pendientes que han quedado en el tintero a pesar de su honda trascendencia social y mediática, fraudes probados y otros presuntos que han dado al traste con la confianza de la clientela con las entidades bancarias. Podría decirse incluso que no tendría mucho sentido exigir a los banqueros premura en las concentraciones cuando todavía está pendiente esa recuperación de la reputación y confianza perdidas a lo largo de la crisis de 2008. De ahí que se antoja necesario iniciar la construcción de grupos bancarios trasnacionales desde la base, resolviendo los asuntos pendientes y no situando a las concentraciones empresariales de franceses -Alstom- y la alemana -Siemens- como ejemplo a seguir.

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