edición: 2600 , Miércoles, 21 noviembre 2018
01/09/2015
LA OREJA DE LARRAZ

Bruselas detecta problemas en la aplicación de la supervisión prudencial de las entidades bancarias

xavier Gil Pecharromán
La Comisión Europea considera que no es conveniente proponer modificaciones de las normas sobre los niveles de aplicación de los requisitos prudenciales bancarios. En un informe remitido al Parlamento y al Consejo Europeo, Bruselas entiende que debe continuar la reflexión sobre la conveniencia de mantener las excepciones y las condiciones a las que están sujetas, así como sobre la manera en que debe hacerse.
La revisión de las exenciones de supervisión prudencial traen de cabeza al Ejecutivo comunitario, ya que se ha detectado problemas como una patente falta de armonización entre las normas sobre exenciones de la Directiva 2013/36/UE1 (DRC) y en las del Reglamento (UE) nº 575/20132 (RRC). Además, existen condiciones incompletas para la aplicación de las numerosas excepciones a la supervisión prudencial.

Considera la Comisión que también existe un control insuficiente de los entes excluidos del ámbito de aplicación de los requisitos prudenciales, así como un riesgo de interpretaciones divergentes acerca de la aplicación de las normas de remuneración sobre una base consolidada, para aplicar las excepciones, así como falta de claridad en el tratamiento de las entidades que poseen participaciones en entidades financieras establecidas en terceros países.

Una entidad filial que posea participaciones en otra financiera establecida en un tercer país debe aplicar, sobre una base subconsolidada, los requisitos de capital y de grandes exposiciones, así como las normas relativas a las participaciones cualificadas y los relacionados con el proceso de evaluación de la adecuación del capital interno. No obstante, el objetivo de estas medidas se presta a varias interpretaciones. Por consiguiente, podría aclararse el régimen aplicable a las entidades que poseen participaciones en entidades financieras establecidas en terceros países.

En la actualidad, la supervisión de un grupo bancario formado por varias entidades de crédito o empresas de inversión se efectúa a dos niveles. De una parte, la del grupo bancario y, de otra, a de cada entidad del grupo. Según este principio de supervisión dual, las normas prudenciales bancarias establecidas en la DRC y en el RRC deben aplicarse tanto a nivel individual como consolidado. No obstante, este principio tiene varias excepciones.

Por otra parte, señala en el informe diferencias entre las excepciones aplicables a las entidades de crédito y a las empresas de inversión; Ausencia de integración en las normas de los aspectos relacionados con la resolución; la existencia de excepciones con un ámbito de aplicación inadecuado; y condiciones incompletas para la aplicación de las excepciones.

La supervisión consolidada ayuda a las autoridades competentes a identificar y controlar mejor los peligros que los demás entes del grupo pueden representar para las entidades integradas en él, lo que, a su vez, refuerza la supervisión de las entidades sobre una base individual.

La aplicación sobre una base individual es coherente con el hecho de que las matrices no son jurídicamente responsables de los pasivos de las filiales. Por otra parte, la aplicación sobre una base consolidada contribuye a evitar una doble contabilización del capital cuando un ente posee capital emitido por otro del mismo grupo. A su vez, la aplicación a nivel individual ayuda a los supervisores a garantizar que los fondos propios estén adecuadamente distribuidos dentro del grupo y disponibles para proteger el ahorro o las inversiones.

La aplicación consolidada permite a las autoridades competentes supervisar entidades financieras no directamente supervisadas de forma individual, ya que la consolidación abarca todos los entes que ejercen actividades de carácter bancario o financiero, incluidos los que no se consideran entidades, como las sociedades de gestión de activos, las entidades de pago, o las sociedades financieras de cartera. Además, la aplicación de los requisitos prudenciales de forma individual ayuda a las autoridades competentes a detectar los riesgos internos del grupo, que no se detectarían solamente con una aplicación consolidada.

No obstante, el listado de exenciones a la supervisión es muy largo y variopinto. Así, las autoridades competentes de un Estado miembro puedan eximir, a una filial o a su sociedad matriz, de los requisitos de solvencia sobre una base individual cuando ambas estén establecidas en dicho Estado miembro, sean supervisadas sobre una base consolidada y estén sujetas al mismo marco de gestión del riesgo sin obstáculos a la transferencia de fondos.

Pueden eximir, asimismo, a un organismo central y sus entidades de crédito afiliadas de forma permanente, del cumplimiento de todos los requisitos prudenciales de forma individual si se dan todas las condiciones que se establecen en la RRC. Además, esta exención puede ampliarse a los requisitos de capital interno.

En la misma línea y entre otras muchas, puede sumarse a las excepciones una entidad matriz y su filial, en cuanto a los requisitos de información y solvencia (con excepción de los requisitos de apalancamiento) sobre una base individual, y permitir que la matriz incluya su filial en el cálculo de sus requisitos de solvencia si se dan las condiciones establecidas.

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