edición: 2595 , Miércoles, 14 noviembre 2018
08/03/2010
RSC

Bruselas impulsa la Responsabilidad Social para construir un sistema europeo de buena gobernanza

La Comisión Europea pretende conectar la RSC con la competitividad empresarial
Beatriz Lorenzo

La responsabilidad social se perfila en la actualidad como una de las principales prioridades de Europa, el impulso necesario para que las compañías que han sobrevivido la crisis económica puedan competir en una economía globalizada y sostenible. La protección medioambiental, la defensa de los derechos humanos, la información fluida y veraz  y la transparencia corporativa han pasado de ser simples ingredientes de un refrito que en ocasiones no dejaba de ser un simple barniz empresarial a convertirse en valores intangibles imprescindibles para crecer y sostenerse a largo plazo. En este sentido, la Comisión Europea está preparando una nueva comunicación para desarrollar la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) que incluirá una plan de acción con criterios concretos en materia medioambiental, social y de buen gobierno. De este modo, quiere darse soporte a nivel institucional a un concepto que cada día se hace más indispensable para reconstruir la confianza perdida en el panorama económico europeo.

El nuevo plan de acción de la Comisión Europea  en materia de RSC se centrará en la transparencia sobre todo aquello que tiene que ver con criterios ambientales, sociales y de buen gobierno, con el objetivo de llegar a un nivel mínimo de información de todas las empresas en los distintos países miembro.  Asimismo, quiere incidirse en la urgencia de que Europa respalde los mecanismos ya existentes en materia de RSC, así como la necesaria conexión entre RSC y competitividad empresarial, muy necesaria para desligar al concepto de su concepción tradicional de herramienta incapaz de generar beneficios.

PRECEDENTE RESPONSABLE

En relación a la promoción de la RSC por parte de Bruselas, se encuentran varios precedentes entre los que destaca el Crecimiento, competitividad y empleo (más conocido como el Libro Blanco) publicado en 1993 y que presentó una estrategia para desarrollar el empleo y la creación de empresas en Europa, posteriormente aprobada por el Consejo Europeo. Cabe también mencionar uno de los objetivos estratégicos planteados en la Declaración Final del Consejo Europeo de Lisboa que asegura que “convertir a la Unión Europea en el 2010 en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera más sostenible con más y mejores empleos y mayor cohesión social.”

Cabe también mencionar el Consejo Europeo celebrado del 7 al 9 de diciembre del año 2000 en Niza, donde se decidió aplicar la Agencia Social Europea que entre otros aspectos establece la necesidad de prestar apoyo a las iniciativas relacionadas con la responsabilidad social corporativa destinadas a luchar contra la exclusión y la discriminación social, así como a favorecer la integración europea.

Por último, la Estrategia de Desarrollo Sostenible aprobada por el Consejo Europeo se llevó a cabo en junio del año 2001 en Goteborg y tuvo como propósito fundamental impulsar el avance paralelo del crecimiento económico, la cohesión social y la protección medioambiental.

Antecedentes como éstos cumplen con la función de aterrizar en el real acta de nacimiento de la responsabilidad social corporativa en Europa, que reposa en el libro “Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas” (Libro Verde) que fue publicado en julio de 2001.  Un año después tuvo lugar la comunicación e la Unión Europea titulada “La responsabilidad social de las empresas: una contribución empresarial al desarrollo sostenible”, sometida posteriormente a discusión pública.

DESARROLLO EUROPEO

Con estos precedentes, la mayoría de los gobiernos europeos han empezado a diseñar y desarrollar acciones y políticas gubernamentales en el marco de la RSC. Por norma general, los gobiernos no han adoptado políticas de obligatoriedad- lo que ha dado pie a un encarnizado debate en el escenario europeo acerca de la oportunidad de establecer un marco legal en torno a la RSC-, pero sí que han potenciado la dinamización, al tiempo que facilitaban políticas para promover la RSC y la creación de espacios de diálogo.

La Comisión Europea define la RSE como "la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y en sus relaciones con sus interlocutores". En su labor acerca de estos aspectos, la CE ha puesto el acento en el hecho de que las empresas deben asumir compromisos sociales y medioambientales en sus actuaciones y ha querido poner el acento en la voluntariedad.

La actividad de los gobiernos en materia de la RSC es indisoluble de su respuesta a los principales retos actuales en la materia. Cada vez más, el auge de la RSC se vincula con retaos generados por la globalización económica, la crisis y los cambios del estado de bienestar, con la búsqueda de nuevas formas de gobernanza y la promoción del diálogo social.

En la actualidad, no puede decirse que exista una RSC común a nivel europeo, sino que en la Unión Europea existen distintos modelos de aproximación desde las políticas públicas a la RSC, teniendo en cuenta los temas sociales o medioambientales que más atención necesitan según el país.

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