edición: 2308 , Jueves, 21 septiembre 2017
27/09/2010
Observatorio de Telecomunicaciones

Bruselas, las operadoras alternativas y Moncloa dejan la fibra en ángulo muerto y a Telefónica a solas con la FTTH

La UE quiere obligar a replicar todas las ofertas, pero la CMT se niega a desincentivar la inversión
Moncloa sólo planea 200 millones para nuevas redes y un reglamento de edificación aún por definir
Orange sólo ensaya con fibra de 50 megas, Vodafone se vuelca en VDSL y móvil, Jazztel con el ADSL2 bonding
Ana Zarzuela

Golpeó a las puertas de la CMT y de Bruselas, a cuatro manos con Vignolles, con tal de conseguir que Telefónica abriera la mano a las demás telecos del despliegue de su red de fibra óptica. Román se guardó de invertir en España en fibra óptica hasta que no tuviera clara la regulación europea definitiva sobre las redes de nueva generación, el mapa de Alierta y las fronteras de una FTTH que Telefónica -ahora que acaba de impulsar las ofertas de 50 y 100 megas- apuesta por llevar hasta el 50% de los hogares en un plazo de tres a cinco años. A Vodafone le sabía a poco la posibilidad de revender la oferta mayorista de fibra óptica de Telefónica hasta 30 megas y la puerta abierta a la infraestructura civil -casi el 60% de los costes de despliegue-. Pero si esperaba por las señales de la CE, ahora ya sabe que ni la Comisaria Kroes, que aboga por dar acceso obligatorio indirecto a la fibra a todas las operadoras, ni la orfandad de los incentivos de Moncloa favorecen las carreras por la FTTH en España. La CMT recela de un intervencionismo que amenaza con “estrangular” lo que aún no existe. La incertidumbre es suficiente para desmotivar a las grandes telecos, con más de 300.000 millones de euros de inversión pendientes en toda la UE y el riesgo de dejarlos en manos ajenas. Vodafone y Orange se dejarán querer, 'a la rueda' de Telefónica. Nadie niega la posibilidad de un acuerdo como el que han sellado las alternativas en Italia con ayudas públicas.

La gala, a pesar de su plan de 500 millones de inversión, sólo ensaya con fibra de 50 megas;la británica se vuelca en la transición del VDSL y la banda ancha móvil a alta velocidad; Jazztel, con el VDSL2 bonding.  Las cableras transitan por las velocidades ultrarrápidas, pero lo hacen con el sistema docsis de Ono, a la puerta de los 100 megas, o el cable de R y Telecable. Entre todos, tejen otra nueva capa de la ‘excepción española’ a la fibra óptica: no entra ni en el grupo rezagado de los países con un 1% de fibra en la UE y según la CMT, hasta 2023 no llegará al 43% de los hogares.

La Comisaria de Telecomunicaciones, Neelie Kroes, sólo tiene ojos para las promesas de una Agenda Digital Europea que apunta a alcanzar en en 2013 cobertura de banda ancha básica para todos los ciudadanos de la UE; en 2020 con velocidades de 30 megas para todos y de 100 para al menos la mitad. Un horizonte Bruselas planea para la primavera de 2011 nuevos instrumentos de financiación a través del BEI, promover la inversión pública y animar a las autoridades locales y regionales a reducir los costes de las inversiones. El 80% de estas corresponden a la obra civil, lo que -como advierte la Comisión- se podría reducir con una mejor planificación urbana y medidas de coordinación. Pero entre tanto, las grandes operadoras siguen abocadas al despliegue de fibra por sus medios allá donde ni los alternativos se atreven a arriesgarse, ni las administraciones llegan con sus incentivos. Un ‘estirón’ que según los cálculos de ETNO, la patronal de las grandes operadoras de la Unión, requerirá unos 300.000 millones de euros en toda Europa.

Presiona. Pero con cada golpe de mano, la UE se arriesga a desincentivar. Sus presiones se alían con la inercia de los operadores alternativos en  “una oportunidad perdida”, a los ojos de aquellas telecos que no han querido hasta ahora zambullirse en la inversión en redes de nueva generación y el despliegue de fibra óptica. En el conjunto de la UE, tendrán que someterse a los precios de reventa que fijen los reguladores nacionales y a unas líneas rojas de competencia regional y segmentación geográfica del mercado que aún no están definidas. En España, además, ni Orange, ni Vodafone, ni Jazztel verán despejada. Una señal desincentivante, a los ojos de los grandes operadores de telecomunicaciones europeos, a los que la Comisaria Noeelie Kroes quiere obligar más pronto que tarde a dar acceso a los rivales a sus redes de nueva generación de fibra óptica, como ocurre ahora con las redes de cobre construidas durante la época de los monopolios públicos.

Chocan lanzas, ya sin disimulo, las operadoras con la Comisión y ésta con el regulador español. Si Bruselas y su decisión de obligar a las operadoras ‘dominantes’ europeas a compartir y revender el despliegue de redes de fibra óptica en todas las velocidades pensaba doblegar las tesis y los mapas para las nuevas redes en España de la CMT, no lo han hecho. El portavoz de Telecomunicaciones de la CE, Jonathan Todd ya ha pedido al regulador español explicaciones y justificaciones por escrito. Pero, por ahora es todo lo que tendrá por ahora: la CMT se toma la “recomendación” de la Comisión como sólo eso y estirará el plazo legal para estudiarla hasta que se finalice el nuevo análisis periódico de mercado de 2011, lo que puede emplazar la decisión al 2012. Ya la CMT decidió hace dos años no regular una fibra óptica todavía por desplegar porque consideró que “podría desincentivar las inversiones”, tanto por parte de los operadores dominantes como del resto. Por eso, la fibra a más de 30 megas no está sujeta a normativa; hasta ahora Telefónica ha expandido sus planes de FTTH con su Red Futura sólo con la  obligación hasta 30 megas. Con su desafío, la Unión Europea sólo revive las dudas que Reinaldo Rodríguez y los informes prospectivos del regulador se plantean desde hace meses acerca de España.

Regular con opciones intervencionistas -Rodríguez dixit- una fibra que aún no existe puede “desincentivar la inversión en la misma", un peligro que, en su opinión, se corre con esta nueva opción que defiende Bruselas, “tanto para Telefónica como a los que no son Telefónica”. Según los estudios de la CMT, "con unos objetivos de cobertura en quince años para llegar al 55% de cobertura con fibra óptica hasta la vivienda, a Telefónica le iba a costar unos 3.500 millones de euros, sin incluir las zonas de baja densidad de población. Al segundo operador, que no fuera Telefónica, pero que ya tuviera una red le iba a costar 5.000 millones en quince años, descontando la obra civil. Según sus previsiones realizadas en mayo de 2009, de aquí al año 2023 sólo el 43% de la población española  podría acceder a conexiones ultrarrápidas. No más. Señalan con el dedo a antecedentes como el galo (el plan de Sarkozy de  inversión de 4.500 millones de euros en redes de nueva generación), o el italiano, hasta ahora a la cola en nuevas redes fijas junto a España, donde los operadores alternativos Vodafone, Fastweb y Wind acaban de sellar su alianza para hacer llegar fibra óptica a la mitad de la población del país transalpino en el año 2015con la colaboración del Gobierno al margen de Telecom Italia.

LOS ALTERNATIVOS, ESPERANDO ‘A LA RUEDA’ DE ALIERTA

Vodafone, Orange y Jazztel han dejado, hasta ahora, la fibra óptica en España para mejor momento. Lejos quedan los planes de 2009, cuando el cuarto operador español, Orange, buscaba sintonía para el despliegue de al menos una segunda red de fibra paralela al FTTH de Telefónica. Vignolles miraba entonces al acuerdo en el mercado teutón entre Deutsche Telekom y Vodafone -aunque en ese caso era para compartir su red de VDSL2- y le tendía la mano a las otras alternativas para las latitudes españolas. Hoy, junto a Vodafone y Jazztel, se están poniendo cómodas en los ‘vagones’ intermedios y alternativos del VDSL2, o el ADSL 2+ Bonding para seguir en la carrera de precios y de velocidades de la banda ancha, pero dejan que sólo Telefónica y algunas operadoras de cable desplieguen un tejido que según la CMT puede hacerle sitio a tres redes rentables, pero requiere una inversión de más de 400 millones de euros por ciudad. Entre todas, tejen a golpe de esperas la excepción española, esa que hace que el líder europeo en banda ancha móvil de alta velocidad sólo tenga 10.000 clientes de FTTH y 300.000 hogares con cobertura de fibra de Telefónica. España se sube a la alta velocidad -al menos entre 20 y 50 megas- sin pasar por la estación de la fibra. No entra ni en el grupo rezagado de los países con un 1% de fibra en la UE y según la CMT, hasta 2023 no llegará al 43% de los hogares.

Hoy, las operadoras alternativas, con las ofertas de acceso ya a mano, tientan las tecnologías inalámbricas, el 3G, 4G y WiMAX, que cada vez ofrecen más capacidad de transmisión por menos dinero. Y, con la fibra óptica, sólo siguen echando cuentas, amasan las pruebas, barajan alianzas y consuelan las urgencias de velocidades ultrarrápidas en brazos del VDSL, el HPSL, o la DOCSIS, aunque sea aún a medio camino del horizonte de los 100 megas. Lo hacen en un año en el que el capex se ha recortado un 17% en el último año de media entre las seis de las principales compañías del sector. Los cálculos de Vodafone estimaban ya hace un año que para que a un operador le resulte rentable invertir en fibra óptica en España debe contar con una cuota de mercado de al menos un 40%, frente al 5% de Orange, el 3% de Tele2 y el 2,4% de Jazztel. Orange -que en su mercado matriz es líder en despliegue de fibra y ofrece 100 megas desde 45 euros-, de este lado de los Pirineos tiende la mano a la SETSI y a la CMT. Invertirá en España 500 millones de euros en dos años para garantizar la capacidad de sus redes y sustituir más de 15.000 equipos de acceso móvil por nuevos equipos multiRAN preparados para tecnologías de tercera y cuarta generación. Quiere ofrecer 84Mbps de bajada a través de HSPA+ y de más de 100Mbps a través de LTE.  Pero ante la fibra óptica, amasa el tiempo y los ensayos y baraja a tres manos en el mercado español de la banda ancha, que supone ya el 56% del total de la facturación de su negocio fijo.

Los de Vignolles sellaron la paz con Alierta y cruzan los dedos para que Telefónica complete la inversión de 1.000 millones de su red Futura y el despliegue de la fibra de alta velocidad. La disuaden los precios ajenos, no hay prisas pero quiere el cuádruple play, sus necesidades mandan. De los cuatro pilotos que la gala tuvo en marcha el año pasado, dos están basados en tecnología VDSL2 y dos en FTTH. Orange tiene su propio servicio de fibra óptica con 50 megas simétricos, pero por el momento no se conoce un mayor despliegue de su red más allá del barrio de El Retiro (Madrid). Mientras, Jazztel pretende exprimir sus 30 megas de VDSL hasta que desarrolle a mayor nivel la tecnología ADSL2+ bonding que le permitiría llegar a los 50 Mbps siempre con dependencia de la cercanía de la red al hogar conectado.

Vodafone ha lanzado 300 Mbps FTTH por 69,90 € en Portugal, su primera conexión FTTH de todos los países donde opera la compañía. Pero en el mercado español, a diferencia de Telefónica, Vodafone ha eludido las inversiones en fibra, ha buscado  un nuevo oasis de su banda ancha para su filial española, uno capaz de servirle de catapulta para la carrera de precios y velocidades del adsl -de bajada y de subida- y eludir su desventaja en inversiones fijas. La segunda operadora móvil en España no se resiste a la transición del VDSL2, pero sobre todo se blinda en la banda ancha móvil, aunque topa con Telefónica en el despliegue casi al unísono de HSPA+ de 21 megas. Jazztel, a pesar de los 4.300 kilómetros de su propia red de fibra, apuesta al VDSL2+. Vodafone asegura que apuesta además por las pequeñas poblaciones (en total 3.100 poblaciones de menos de 1.000 habitantes hasta marzo de 2012) en las que implementará una solución multitecnológica que soporta 2G, 3G y 4G una vez sea aprobado el refarming. Y Yoigo desplegará redes de cuarta generación móvil si consigue espectro suficiente en el reparto de frecuencias que Industria adelantará en 2011.

Jazztel trabaja con ADSL2+ bonding, tecnología que permite a los clientes disfrutar de 50 megas con la ayuda de dos pares de cables independientes que se unen en una única conexión con un router especial. De esta forma, consigue duplicar la velocidad de acceso de las líneas. Las cuatro principales operadoras de cable, Euskaltel, Ono, R y Telecable se hacen sitio en las ultravelocidades, pero por los atajos del cable coaxial y la tecnologías docsis.  El operador gallego de cable promete alcanzar 1 Gbps en 2019 y en tres años sus usuarios podrán navegar a 200 Mbps y en 2015 a 600 Mbps. Ono anunció ya en 2009 que 2011 sería el año en que ofertase conexiones de 200 Mbps.Ha invertido casi 9.000 millones de euros en su red de cable, desde la que ya ofrece 100 megas en algunas ciudades. El despliegue de la tecnología Docsis 3.0 que permite a la operadora que preside Castellanos ofrecer a sus clientes 50 megas ((con 3 megas de subida) ya se ha extendido por la mitad de su red: cerca de 3,5 millones de hogares estarían en condiciones de acceder a esta conexión con la que Ono pretende competir con la fibra óptica. Sus intenciones pasan por lograr una cobertura del total de su red (hasta 7 millones de hogares) con esta tecnología y los consiguientes 50 Mbps para 2011.

SILENCIOS EN LOS INCENTIVOS PÚBLICOS

Seguirán esperando Vodafone, Orange y Jazztel, al menos hasta que Moncloa decida si sintoniza con la regulación de las redes ultrarrápidas que ultima la UE y la coordinación de las inversiones privadas y los fondos públicos. Para 2011 se triplicará en la UE el volumen de tráfico existente en internet, mientras que para 2013 los contenidos digitales se habrán multiplicado por diez y coparán el 80% del total en 2020. El horizonte de las inversiones será imprescindible. La diferencia entre un desarrollo rápido de la banda ancha y uno lento en 2014 significa poner en peligro un crecimiento del PIB europeo de 400.000 millones. Optar por lo primero crearía 1,8 millones de puestos de trabajo más que quedarse en la vía lenta, según las cifras de Telefónica. Pero las promesas de la Setsi, aún no han visto la luz. Ahora que la UE deshoja la margarita de 400.000 millones para redes a medio plazo (entre 180.000 y 270.000 millones de euros sólo para que todos los hogares europeos tengan banda ancha en 2020), los vientos de Kroes no llegan a Castellana 160: mientras Redtel pide un marco regulador claro y un Plan E para la fibra ultrarrápida y apoyo de la administración para expandir la banda ancha móvil, Industria olvida su Renove de la FTTH y obligará a las telecos a hacerse cargo del servicio universal de la banda ancha, pero de un mega, antes de 2011. La campaña de banda ancha universal a un mega que lanzó Sebastián y que ahora cuenta ya con el visto bueno del Senado puede enturbiar el despliegue en España del fin de la ‘barra libre’ en internet móvil por el que abogan abiertamente Movistar y Vodafone. Pero antes de nada, deja al aire las ‘zozobras’ de la regulación y la inversión Estatal en nuevas redes.

El nuevo Secretario de Estado de Telecomunicaciones, Bernardo Lorenzo, proclama “la necesidad de crear redes ultrarrápidas que sirvan de soporte a los nuevos servicios, tanto audiovisuales como de tres dimensiones que se están desarrollando”. Promete aprobar en breve el nuevo reglamento de infraestructuras comunes de telecomunicaciones (ICT) en edificios. Pero, aún sólo está sobre la mesa de las operadoras un programa de 200 millones de euros en préstamos para financiar despliegue de redes, sobre todo para mejorar la cobertura en zonas rurales. La Setsi y las telecos se tientan los pulsos, los bolsillos y las intenciones. Si las compañías hablan de saturación de redes, Lorenzo les pide más inversiones, si le recuerdan los olvidos del refarming y las redes de nueva generación, enseña los calendarios que prometen en 2011 el reparto de frecuencias.

TELEFÓNICA COGE AIRE, A SOLAS CON EL DESPLIEGUE DE FIBRA

Tras un 2009 de calma inversora en fibra óptica, Telefónica (que ha multiplicado por 40 su velocidad desde 2004) reactivaba en julio el despliegue de FTTH con 14 nuevas centrales. Era el preludio de sus planes para repotenciar sus 50 Mbps de bajada (y 5 de subida) y 100 Mbps en FTTH con una oferta que lanzó este verano a precios muy competitivos. Si la máxima velocidad que Movistar ofrece en banda ancha fija hasta el pasado trimestre eran 50 Mbps, a lo largo de los próximos cinco años este valor se verá multiplicado por veinte, hasta alcanzar 1 Gbps. Durante los próximos meses, Telefónica  buscará el despegue comercial de la oferta de 100 megas con velocidad de subida de 10 megas, (la mayor ofrecida por una operadora en España, en palabras de Guillermo Ansaldo) que estrena este otoño y llevará la fibra hasta un millón de hogares, multiplicando por tres la cobertura actual, desde los 300.000 hogares a los que llega hoy su FTTH (con 10.000 hogares y 15.000 corporaciones conectados ya al servicio). Será sólo el principio. La extensión masiva llegará durante los próximos años hasta alcanzar el 50% de los hogares del país en un plazo de tres a cinco años. La mitad de sus 16 millones de clientes tendrán la posibilidad de contratar FTTH. Pero, de nuevo, la operadora calma los tiempos a corto plazo. El impasse desatado por Bruselas con la regulación de las redes de nueva generación no invita a más. Las presión de contenidos que exijan velocidades ultrarrápidas (como vídeos en alta definición que requerirían un mayor ancho de banda) aún no es tan alta, es suficiente según el sector con conexiones de 10 Mbps .

Será aún menos urgente ahora que Bruselas reabre el debate sobre el fin de la ‘barra libre’ a las tarifas planas de internet móvil y que, tanto el VDSL como el despliegue de internet móvil ultrarrápido (tanto por Movistar como por Vodafone) permite a las operadoras pasear sus ofertas hasta los 50 megas sin forzar las costuras de la FTTH. En la transición, Telefónica aumentará gratuitamente la velocidad del ADSL hasta 10 megas a todos sus clientes de 6 megas (entre 2,5 y 3 millones) antes de antes de la primera mitad de 2011.  Y acelera al máximo el HSPA+. Dobla la velocidad de internet móvil: Madrid y Barcelona dispondrán de 42 megas de bajada y 5,7 de subida a partir de octubre con tecnología Dual Cell HSPA, un modelo al que tendrán acceso a finales de 2011, las ciudades de más de 250.000 habitantes, así como las zonas turísticas y parques empresariales. En las bitácoras de Ansaldo no olvidan que el crecimiento Internet móvil será el principal motor del mercado en los próximos años: sus estimaciones apuntan a que hasta 2012 este tipo de accesos se multiplicarán por seis y el tráfico que generan se multiplicará por 17. No lo hacen tampoco en las operadoras alternativas. Casi a la par que Movistar, Vodafone se dispone a lanzar en las próximas semanas ofertas de Internet Móvil con 42 megas de velocidad de bajada y 5,7 de subida.

Busca, además, potenciar la tecnología VDSL que permite velocidades más altas que el ADSL, más calidad, nuevos servicios y capacidad de subida igual a la de bajada. Ya ha lanzado las primeras modalidades de 3, 6 y 10 megas y de 25 megas de bajada y un megabit de subida y, como reconocen las pruebas de adslzone.es, el porcentaje de eficiencia de esta tecnología que ofrece más del 95% de la velocidad contratada. En 2012, el 71% de los bucles tendrá acceso a 10 megas, pero sólo el 23% llegará a 25 megas. Telefónica garantizará el 80% de velocidad con VDSL mientras que en Europa las conexiones de 50 megas sólo llegarán a los abonados que se encuentren a menos de 300 metros de la central o nodo remoto. 

ESPAÑA, ‘OVEJA NEGRA’ DE LA AVANZADILLA EUROPEA

Europa es la región del mundo con niveles medios más elevados de penetración de la banda ancha (24,8 %, aunque España sigue por debajo, con el 21,5%), pero sus redes están aún lejos de las velocidades ultrarrápidas: sólo el 1 % de los europeos dispone de una conexión ultrarrápida a internet por fibra directamente en sus hogares, frente al 12 % de los japoneses y al 15 % de los surcoreanos. Un horizonte que aún se le queda grande a las dimensiones del mercado español. En la SETSI recuerdan que España no ha dejado de crecer en banda ancha fija -incluso a más ritmo que la media- es líder en banda ancha móvil de alta velocidad (con una penetración del 25,9%, el doble que la UE), es uno de los mercados más aventajados en portabilidad móvil y está a la cabeza en paquetes de convergencia. España es líder absoluto de la UE en penetración de Internet móvil de alta velocidad -como los servicios móviles de tercera generación (3G) y las tarjetas de datos para ordenadores portátiles-. Pero si ya Europa -con 2,5 millones de clientes- está ya retrasada en redes de nueva generación respecto a Japón (donde el 48% de las líneas de banda ancha son ya de fibra óptica), Corea (44%) o, incluso, EEUU (6%) frente al 2% europeo, España, más aún. En el segundo trimestre del 2009 sólo el 0,2% de los hogares disponía de líneas de más de 20 megas y  el 72% de líneas de banda ancha se situaban entre los 3 y los 10 megas -la mayoría de todas ellas conexiones de Telefónica-.

España está fuera de las quince economías europeas que han logrado una penetración del 1% en FTTH, no ha tenido sitio en la Conferencia en Lisboa del FTTH Council Europe de Lisboa, muy lejos de Francia, Italia, Europa del Este, o Escandinavia, las más dinámicas. La mayoría de suscriptores (7%) se concentra en siete países Suecia, Italia, Francia, Lituania, Noruega, Países Bajos y Dinamarca, con más de 200.000 abonados. Mientras los servicios de banda registraron unos ingresos de 978 millones de euros en el segundo trimestre de 2009, con un leve crecimiento del 0,5% con respecto al mismo trimestre del año anterior (974 millones), las ofertas de FTTH sólo han supuesto un 0,01% de la facturación del sector nacional. La CMT y la Setsi sólo tienen ojos para Francia, el líder europeo en hogares con redes de nueva generación: en seis meses ha aumentado un 35% en clientes con conexiones de más de 50 megas.

El vecino galo  ha celebrado su liderazgo en el despliegue de fibra a nivel europeo durante los últimos doce meses con el nuevo plan de Nicolas  Sakorzy y su inversión de 4.500 millones de euros en redes de nueva generación para que el 70% de la población pueda acceder a una banda ancha superior a los 100 megabits. En las zonas rentables, los operadores privados llevarán la iniciativa y tendrán que invertir, pero en el resto de áreas se están discutiendo soluciones como colaboraciones público-privadas o financiación 100% pública. La avanzadilla de Sarkozy no está sola: Portugal, aunque ocupa el puesto vigésimo cuarto en penetración de Internet en Europa tiene cuatro veces más abonados con FTTH -41.500- que España, un 2% de penetración de la fibra, a la que se han subido los operadoras de cable luso aprovechando la flexibilidad regulatoria del Gobierno de Sócrates. Zon o Cabovisao permiten acceder a la fibra a los grandes núcleos de población.

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