edición: 2309 , Viernes, 22 septiembre 2017
08/03/2013
Efectos perversos de la subasta fracasada

Bruselas no descarta más saneamiento en la fase final de la reestructuración

Sugiere que la banca no sobrepase el 50% en la distribución de los beneficios de 2013
Juan José González

Bruselas se ha alarmado tras conocer las intenciones de seis entidades bancarias españolas que estudian desde hace meses un aumento del dividendo. Quizás se trate más de una manifestación pública de control que de un aviso o llamada a la prudencia, pero lo cierto es que la sugerencia es muy concreta y tiene el efecto de una recomendación ordinaria. “Retener una mayor proporción de beneficios, o bien, pagar los dividendos en acciones”, es la misiva de las autoridades de la UE, que suelen manejar información variopinta de múltiples fuentes de información, aunque en este caso parecen haber sido los estudios y recomendaciones de las casas de análisis los que han provocado la intervención de la Comisión Europea. En todo caso, es una recomendación que parte de Bruselas, de la última reunión del Ecofin, una clara y directa llamada a la prudencia de la banca española en su política de reparto de dividendos.

En el sector bancario se han escuchado algunas opiniones que recuerdan a Bruselas que esos deberes ya están hechos, que en los tres últimos ejercicios (2012 inclusive) son varias las entidades que mantienen el criterio de reparto que ahora sugiere “como novedad” el informe del Ecofin. Igualmente han trascendido quejas y reproches sobre el alcance de los esfuerzos que lleva a cabo la Comisión Europea en su intento por controlar los desmanes del sector bancario, desmanes denunciados antaño, como también muy localizados en un grupo de entidades, hoy nacionalizadas.

Puede parecer un exceso de celo por parte de las autoridades comunitarias, en buena lógica muy preocupadas por los problemas del sector bancario en la Eurozona y, en particular porque en España son acreedores de un rescate financiero en marcha. Igualmente, Bruselas valora el previsible aumento del beneficio del sector en 2013, y por tanto, una puerta abierta para mejorar la remuneración. Pero ve también un foco de peligro en la desconfianza hacia España y sus perspectivas económicas y laborales.

En concreto, Bruselas valora en positivo el cumplimiento de los requisitos de solvencia para mejorar el core capital de las entidades, un cumplimiento que ha puesto en apuros a las entidades financieras españolas, obligando a ampliaciones de capital y reducir la distribución de beneficios. Pero ahora, los bancos españoles son, a juicio de los técnicos de Bruselas, más solventes, seguros y “capitalizados para aguantar un impacto severo” de la crisis.

Y si esta es la creencia de las autoridades ¿por qué insisten en extremar la prudencia en el reparto del beneficio? En primer lugar, entienden las autoridades que el impacto por el esfuerzo en la capitalización no ha terminado, se prolongará en el tiempo. En segundo lugar, intentan evitar el agravio comparativo con aquéllas entidades intervenidas que en buena lógica tienen `bloqueado´ el reparto de dividendos en tanto no superen “las pruebas de fuego” a las que están sometidas por el Estado.

Pero el motivo que mayor preocupación suscita a las autoridades es el anuncio por parte de las entidades financieras españolas de una recuperación del 45% de los beneficios en el presente ejercicio, por tanto, antesala de una subida de la retribución a los accionistas. Para controlar una posible `explosión´ de subir el pago por dividendos, Bruselas parece estar dando muestras de la vieja idea del expresidente del BCE Jean Claude Trichet, cuando afirmaba que “la distribución de los beneficios anuales no debería sobrepasar, bajo ningún concepto, el 50%”, un nivel superado en el caso de las entidades españolas en 2012.

Al margen de las preocupaciones señaladas, Bruselas no deja pasar la oportunidad para advertir de otros riesgos que probablemente las entidades bancarias españolas no estén ponderando en su justa medida. Según un analista bancario, las advertencias surgidas del reciente Ecofin, están dando a entender que las previsiones del sector bancario no están recogiendo una mayor subida de la morosidad en los próximos meses, como tampoco la previsible caída de márgenes. Las cuentas del sector bancario sí tienen en cuenta que, a pesar de que la reestructuración bancaria se encuentra en una fase muy avanzada, no significa que en esta enmarañada fase final el Banco de España y Economía se vean obligados a exigirles mayores saneamientos ante el fracaso de las subastas de entidades, aún pendientes.

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