edición: 2741 , Martes, 18 junio 2019
26/07/2011

Bruselas prepara medidas urgentes para controlar a las agencias de calificación antes de poder crear la agencia europea

Xavier Gil Pecharromán
La Comisión Europea (CE) no podrá, por cuestión de plazos de procedimiento, crear una agencia europea de calificación antes de 2012, por lo que se propone incluir cambios urgentes en la legislación de estas entidades que aumenten la competencia en el sector y limiten la excesiva dependencia de los mercados financieros.

Esta medida se debe, tal y como declaró el Parlamento Europeo esta pasada semana, a la urgencia que la actual situación impone al sector financiero de acabar con los actuales errores regulatorios y disminuir el peso excesivo que le dan  a las agencias de calificación.

La propuesta comunitaria busca que las agencias de calificación crediticia empleen métodos rigurosos, sistemáticos y constantes, que generen calificaciones que puedan ser validadas a partir de la experiencia histórica. Las agencias deben garantizar que los métodos, los modelos y las hipótesis fundamentales de calificación utilizados para determinar las calificaciones crediticias sean adecuadamente mantenidos y actualizados, y revisados en profundidad periódicamente.

Así, cuando la falta de datos fiables o la complejidad de la estructura de un nuevo tipo de instrumento, en particular cuando se trate de instrumentos de financiación estructurada, planteen serias dudas en cuanto a la fiabilidad de la calificación crediticia que pueda emitir la agencia de calificación, ésta debe abstenerse de emitir calificación alguna o retirar una calificación crediticia ya existente.

La propuesta de la Comisión Europea se basa en el proceso Lamfalussy de regulación de los servicios financieros. La parte principal del reglamento propuesto establece una serie de principios destinados a la emisión de calificaciones crediticias no se vea afectada por conflictos de intereses; las calificaciones emitidas sean de elevada calidad; y las agencias de calificación crediticia actúen de forma transparente.

La propuesta se encuentra en fase de  consultas antes de presentar sus propuestas de regulación de estas agencias tras el parón parlamentario veraniego. Esto significa que no habrá cambios en la normativa que rige las entidades hasta, al menos, junio del año que viene.

El Ejecutivo Europeo considera que las agencias de calificación crediticia tuvieron su parte de responsabilidad en la gestación de la crisis: sus elevadas valoraciones de algunos productos financieros animaron a los inversores, una aventura que en ocasiones terminó en grandes pérdidas cuando las complejas inversiones se revelaron tóxicas. La situación no ha cambiado mucho, y las agencias siguen realizando recomendaciones a los países, pidiéndoles que se aprieten el cinturón si no quieren que se les disparen los tipos de interés. Por ello, el Pleno del Parlamento Europeo incluye entre sus debates urgentes cómo facilitar el control de estas agencias.

Éstas deberán adoptar políticas y procedimientos internos apropiados a fin de proteger a los empleados que intervengan en la calificación crediticia de los conflictos de intereses y velar, en todo momento, por la calidad, solidez y rigor del proceso de calificación y revisión.

En conexión con esta exigencia, las agencias deberánn dedicar a la actividad de calificación crediticia un número suficiente de empleados con conocimientos y experiencia adecuados y prever mecanismos de rotación apropiados con respecto a los analistas y las personas que aprueben las calificaciones crediticias.

En aras de la oportuna transparencia de los procesos y procedimientos internos, las agencias de calificación crediticia deben hacer públicos algunos datos importantes, por ejemplo, acerca de los conflictos de intereses, los métodos e hipótesis fundamentales de calificación y el carácter general de su política de retribución. Asimismo, han de presentar periódicamente  información sobre las tasas históricas de incumplimiento de las categorías de calificación y facilitar a las autoridades competentes ciertos datos, como la lista de los veinte mayores clientes por ingresos

El Ejecutivo comunitario estima que los conflictos de interés se producen porque las agencias también obtienen beneficios de los vendedores por calificar sus productos, y como es lógico, los vendedores quieren una calificación lo más elevada posible para poder venderlos sin problemas. Por tanto, se incentiva a las agencias a dar elevadas calificaciones incluso a productos "subprime", porque así atraen más volumen de negocio y su retribución es mayor.

"La clave del problema radica en que las agencias calificaban estos activos a la vez que proporcionaban consejo a los clientes que pagaban la calificación”, afirma la propuesta de medidas comunitarias.

Por ello, la Comisión propone que las agencias de calificación crediticia velen por que los analistas y las personas responsables de aprobar las calificaciones crediticias no tomen parte en la prestación de servicios de calificación crediticia a la misma entidad calificada o terceros vinculados más de cuatro años. A tal fin, establecerán un mecanismo de rotación con respecto a dichos analistas y personas.

El plazo tras el cual los analistas y las personas responsables de aprobar las calificaciones crediticias podrán tomar parte en la prestación de servicios de calificación crediticia a la entidad calificada o los terceros vinculados  no podrá ser inferior a dos años.

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