edición: 2470 , Lunes, 21 mayo 2018
27/02/2012

Bruselas se plantea una normativa más independiente de las leyes nacionales ante el fracaso de la sociedad cooperativa europea

Xavier Gil Pecharromán
Las cooperativas europeas no funcionan, tan sólo se han constituido 24 desde que entrase en vigor esta figura societaria, lo que preocupa seriamente a las autoridades comunitarias, que quieren sustituir del Reglamento de Sociedades Cooperativas Europeas las referencias a la legislación sobre sociedades anónimas y  ver la manera de que el Reglamento sea más independiente de la legislación nacional.

Las propias cooperativas y las organizaciones profesionales afirman que la ventaja más importante que se deriva de constituir una sociedad cooperativa europea es la obtención de una imagen europea, que pueda ayudar a sus fundadores a penetrar en mercados en los que una marca europea es más fácil de comercializar que una nacional.

De acuerdo con la información disponible, la mayoría de las sociedades cooperativas europeas que existen en la actualidad prestan servicios. Siete podrían considerarse cooperativas sociales, con objetivos como el empleo para las personas desfavorecidas, la consultoría médica o la prestación de servicios en el ámbito de la salud. Otras siete realizan actividades inmobiliarias, dos operan en el sector de la construcción y otras tres ofrecen asesoramiento a empresas.

La ventaja a la hora de realizar cambios estructurales transfronterizos en una agrupación, tan sólo interesa a las grandes cooperativas financieras y las mutuas de seguros en esa característica de este tipo de sociedad y la consideran útil para la reorganización y la simplificación de su estructura de grupo. No obstante, en diciembre de 2011 no se había creado ninguna SCE de este tipo.

La posibilidad de trasladar el domicilio social a otro Estado miembro no se considera ni un incentivo esencial ni una ventaja comparativa real de la sociedad cooperativa europea frente a las empresas nacionales. Ni siquiera las cooperativas han decidido superar las fronteras con el objetivo de llevar a cabo una fusión transfronteriza.

La Comisión se plantea la posibilidad de simplificar el Reglamento y la manera de hacerlo. Para ello, celebrará este ejercicio, Año Internacional de las Cooperativas, dos conferencias, una en abril de 2012, en Bruselas y otra en Chipre en el segundo semestre de 2012.

Según las organizaciones profesionales, no hay una tendencia general que se aplique a todas las cooperativas. A la hora de decidir si se constituye una cooperativa nacional o una europea o al valorar cuál es el mejor país para registrar una sociedad cooperativa de ámbito comunitario, una de las principales cuestiones que deben tenerse en cuenta es la fiscalidad.

El Reglamento de este tipo de sociedades cooperativas, sin embargo, no regula la fiscalidad, ya que esta se rige por las leyes del país en el que la sociedad tenga su sede. Por tanto, la imposición de los ingresos de las cooperativas y el Impuesto sobre Sociedades, la imposición de los beneficios o de los excedentes en manos de los socios de las  cooperativas y la imposición de las reservas que no se pueden repartir siguen variando de un país a otro.

Tras la fiscalidad, las otras cuestiones que hay que tener en cuenta (en orden descendente de importancia) son los requisitos del Derecho nacional en materia de trabajo y la complejidad y el grado de rigidez de la legislación nacional sobre cooperativas. A la hora de decidir dónde registrar una cooperativa, los empresarios también preferirán un país con buenas redes de comunicación y un entorno administrativo favorable para las empresas.

En noviembre de 2011, en los treinta Estados miembros de la UE y del Espacio Económico Europeo había  24 sociedades cooperativas europeas registradas: cinco en Italia; siete en Eslovaquia; una en Francia, Liechtenstein, Países Bajos, España y Suecia; tres en Hungría; dos en Alemania y dos en Bélgica. El Reglamento sobre la SCE tenía que haber entrado en vigor en 2006, pero la gran mayoría de los Estados miembros incumplió este plazo. En diciembre de 2011, tres Estados miembros todavía no habían adoptado las medidas necesarias para garantizar la aplicación efectiva del Reglamento.

Hay muy poca información sobre la nacionalidad de los fundadores de las sociedades cooperativas europeas que existen en la actualidad. Según el estudio, de las cinco sociedades cooperativas europeas italianas, una se creó con un socio finlandés y un socio español, otra, con una mutualidad francesa y una tercera, con un cofundador maltés. En España no se ha dado de alta ninguna.

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