edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
20/10/2015
LA OREJA DE LARRAZ

Bruselas se propone revitalizar la Organización Mundial del Comercio y regular el comercio mundial

Javier Ardalán
La Comisión Europea se propone restablecer la importancia fundamental de la Organización Mundial del Comercio (OMC) como foro de negociación comercial. Para ello, la OMC debe, en primer lugar, pasar la página del Programa de Doha para el Desarrollo.
A corto plazo, la Comisión pretende impulsar activamente la conclusión de la Ronda de Doha; y a largo plazo intentará que la elaboración de normas para regular el comercio mundial se convierta en una prioridad de la OMC.

También, prevé formular propuestas para lograr unos resultados más focalizados a escala de la OMC; apoyará el objetivo de contar con una masa crítica de miembros que propongan iniciativas en el marco de la OMC; y presentará propuestas para reflejar mejor las diferentes capacidades que tienen los miembros de contribuir al sistema, basándose en unos enfoques más dinámicos y específicos de cada sector o cuestión.

Bruselas señala en un informe sobre la materia que para revitalizar plenamente la OMC, será necesario que sus miembros analicen antes las causas profundas del punto muerto en que nos encontramos actualmente.

El verdadero obstáculo de las negociaciones no es, por ahora, institucional o técnico y ni siquiera está relacionado con el contenido real del programa, sino que tiene que ver más bien con la voluntad de los participantes de alcanzar un compromiso. Se deriva del hecho de que el sistema no ha evolucionado tan rápidamente como la realidad económica mundial.

Sobre la base de un acuerdo en Nairobi, la UE debería intentar revitalizar la OMC, confiándola un papel fundamental en la elaboración y la aplicación de las normas del comercio mundial, desde la propiedad intelectual e industrial hasta las aduanas, y desde el comercio digital hasta las buenas prácticas en materia de reglamentación.

En los últimos años se ha demostrado que, a pesar de la falta de avances, los socios comerciales siguen dando respuesta a las realidades cambiantes del comercio mundial, pero lo hacen a escala bilateral y regional. No obstante, cuando las normas se elaboran fuera de la OMC en cientos de arreglos regionales distintos, las incoherencias que se producen pueden complicar realmente el comercio, especialmente para las pymes.

Después de Nairobi, Bruselas considera que las negociaciones basadas en cuestiones individuales pueden ser una forma más prometedora de hacer progresar la agenda de la OMC que otra ronda amplia y compleja.

Podría estudiarse un enfoque de este tipo para abrir nuevos horizontes en la OMC y seguir avanzando en los ámbitos en los que ya existen compromisos. También podría reforzarse el papel de la OMC para promover el intercambio de información y seguir la evolución política, en particular sobre las normas elaboradas en el contexto de los ALC.

En tercer lugar, se prevé proponer que un subconjunto de miembros de la OMC puedan avanzar en una cuestión determinada dejando la puerta abierta para que, en una fase posterior, se adhieran los miembros que puedan estar interesados. Esto permitiría llegar a nuevos acuerdos multilaterales en el marco de la OMC y facilitaría el afianzamiento en la organización de los acuerdos multilaterales que se negocian actualmente fuera de ella.

Además, el informe señala que garantizar la inclusión comienza por asegurarse de que los miembros puedan elaborar eficazmente las normas por las que se rige el comercio mundial en el marco de la OMC, sin que se vean obligados a salir de ella para seguir adelante.

Se pretende reequilibrar la contribución relativa de los países desarrollados y de las economías emergentes en el sistema es un requisito clave para avanzar en el futuro. Esta es una cuestión que tiene una gran carga política y, por el momento, no hay predisposición a tratarla en serio. Sin embargo, no será posible lograr ningún cambio profundo en los procedimientos de trabajo de la OMC hasta que el sistema no haya superado este obstáculo.

La UE debe intentar lograr acuerdos bilaterales y regionales, de modo que contribuya a situar a la OMC en el centro de actividad de negociación del comercio mundial. Así, considera que se deben elaborar las futuras propuestas de la OMC para colmar las deficiencias de las normas multilaterales y reducir la fragmentación a partir de soluciones que se alcancen en negociaciones bilaterales.

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