Bruselas ya trabaja con la hipótesis de un
edición: 2534 , Viernes, 17 agosto 2018
14/07/2010
Pendientes aún los rescates de los socios del Oeste, el BCE prepara los del Este

Bruselas ya trabaja con la hipótesis de un 'default' del Este

El punto débil de Europa está ahora en los bancos de las ex repúblicas rusas
Juan José González

Cuando aún los principales Estados europeos no están repuestos del golpe de la crisis griega y del agresivo contagio de la misma a otros miembros de la Unión Europea, su Comisión acaba de poner sobre la mesa del presidente del Banco Central Europeo un asunto delicado para el inmediato futuro de las finanzas europeas: las economías de los socios del Este se encuentran al borde del crack, un estadio de mayor gravedad, si cabe, que el default de los miembros occidentales. Asegura un estudioso de las finanzas de los países de esa zona que la diferencia de los dos conceptos tiene que ver mucho con la propia naturaleza de los países, y que mientras las economías del Oeste son pozos vacíos, las del Este son igualmente pozos, pero sin fondo. La agencia de calificación Moody´s –ya se sabe, con mala fama por inoportuna- se encuentra en una fase de redefinición de sus calificaciones pues, parece ser, aseguran los analistas de la City londinense que les resulta imposible calificar de forma análoga a unos y a otros países.

Hasta ahora, los socios europeos del Este, los ‘hermanos pobres’, venían realizando todos los esfuerzos posibles para seguir el camino de la equiparación de sus economías con el los ‘hermanos ricos’, aprovechando le prolongada etapa de un ciclo expansivo como el finalizado en el verano de 2007. En ese esfuerzo, las instituciones financieras del Este, los bancos, echaron el resto en su apuesta por el crecimiento y por inversiones que el tiempo ha demostrado fallidas. Para su financiación desarrollaron los mejores oficios para atraer inversión exterior, una puerta abierta a los socios europeos occidentales a cuya llamada acudieron prestos los grandes bancos alemanes, franceses e italianos.

Consumado el contagio tras el fiasco económico y financiero de 2007 y 2008, poco o nada les quedaba a los Gobiernos de los socios europeos de la UE, salvo solicitar ayuda, al tiempo que comunicaban a los inversores financieros occidentales, comprometidos en el Este, que la situación estaba próxima a la catástrofe. Y como cada vez que flaquea una pieza los acreedores no dudaron en apoyarse en las calificadoras para cortar el grifo de la financiación. El movimiento siguiente fue un recorte en toda regla de las calificaciones de algunos países socios del Este, así como de algunos de sus bancos más representativos.

Y con la crisis de los países europeos –emergentes- vino la debilidad de la divisa única europea frente al dólar. Por si esto fuera poco, a esta debilidad monetaria que sumar ahora la debilidad de las cuentas rusas, consecuencia de la caída de las ganancias energéticas. Con el panorama de varias suspensiones de pagos en algunos Estados europeos del Este, la Comisión Europea y el BCE preparan en los últimos meses un proyecto de rescate similar al fondo de más de 750.000 millones de euros que el BCE tiene para el rescate de los sistemas financieros del Occidente, aunque no con tan elevada dotación. Los tiempos han cambiado tanto para estos países, que ahora les resultaría imposible (atentaría contra el Tratado de la Unión, Maastrich, etc…) pedir ayuda a la banca de Rusia, entre otros asuntos, debido a que esa banca no tiene ni la cuarta parte de los recursos que necesitarían sus antiguos aliados.

Esa escasa dotación, inferior a los 400.000 millones de euros, es el principal motivo de preocupación de los países de Occidente que sospechan que tarde o temprano les tocará cubrir la deuda de estos miembros. Una situación que las principales economías continentales están valorando de forma distinta, en función de su particular exposición al riesgo de estos países, pero que seguramente acabe por arrastrar a Austria y puede dejar contra las cuerdas a Alemania. No así en el caso español donde, afortunadamente, no tendrá mayores consecuencias, pues la exposición a los socios del Este es muy baja, lo que no quiere decir que el hundimiento de estos países no vaya a alcanzar a aquellos con menos implicaciones económicas, como es el caso español.

Y con la perspectiva de media docena de Estados socios de la UE en situación de suspensión de pagos, Trichet trabaja en las posibilidades de que un plan de rescate a los socios del Este, puede salir adelante en un Parlamento donde hoy día se siguen discutiendo aspectos del otro rescate, el de los socios del Oeste.

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