Bruselas pone de relieve los desafíos de la automatización y
edición: 2536 , Martes, 21 agosto 2018
17/07/2018
LA OREJA DE LARRAZ

Bruselas pone de relieve los desafíos de la automatización y la digitalización para la creación de empleo

Xavier Gil Pecharromán
La Comisión Europea confirma las tendencias positivas en la creación de empleo, pero pone de relieve los desafíos, en particular los relacionados con la automatización y la digitalización, según concluye en la  edición 2018 de su revisión anual ‘Empleo y desarrollo social en Europa’ (ESDE). 
La mejora del entorno macroeconómico ha tenido un impacto positivo en el mercado laboral. Con casi 238 millones de personas en puestos de trabajo, el empleo alcanzó nuevos niveles récord. Al mismo tiempo, si bien el número de horas trabajadas por persona empleada ha aumentado en los últimos años, todavía están por debajo de los niveles de 2008. La tasa de desempleo se sitúa en el 7% en la UE, la tasa más baja desde agosto de 2008. 

El desempleo a largo plazo siguió disminuyendo también, pero todavía representa casi la mitad del desempleo general. El número de jóvenes desempleados (de 15 a 24 años) disminuyó a 3,37 millones, por debajo del nivel previo a la crisis (2008) de 4,2 millones. Si estas tendencias positivas continúan, es probable que la UE alcance el objetivo de Europa 2020 de una tasa de empleo del 75%.

El crecimiento económico también benefició la situación de los ingresos. Los ingresos disponibles de los hogares en la UE y en la gran mayoría de los Estados miembros aumentaron. En 2016 (últimos datos disponibles), había 5.6 millones menos de personas en riesgo de pobreza o exclusión social que en el pico de 2012. 

La cifra ha ido disminuyendo año tras año, pero se mantiene en 117 millones de personas, todavía está fuera de Europa. Objetivos 2020 La privación material severa disminuyó en casi todos los Estados miembros, cayendo a 33,4 millones de personas en 2017 (aproximadamente 16,1 millones menos que el máximo de 49,4 millones en 2012).

Sin embargo, aunque el número de horas trabajadas por persona empleada ha aumentado en los últimos años, todavía están por debajo de los niveles de 2008. Al mismo tiempo, somos testigos del aumento de los ingresos disponibles y los niveles más bajos de pobreza. La privación de material grave ha disminuido a un mínimo histórico, con 16,1 millones de personas menos afectadas, en comparación con 2012. Sin embargo, al observar el impacto de los avances tecnológicos, existen incertidumbres sobre los efectos futuros de la automatización y la digitalización.

La globalización, el desarrollo tecnológico y demográfico influyen cada vez más en las condiciones laborales, de vida y sociales. Los mercados laborales se han vuelto más dinámicos. La gente trabaja de manera muy diferente a hace 15 años. Los robots, la inteligencia artificial y las tecnologías digitales están revolucionando la forma en que se fabrican los productos y se brindan los servicios. 

Estas tecnologías pueden hacer obsoletas las tareas de rutina en los trabajos tradicionales, lo que genera preocupación por la pérdida de puestos de trabajo. Estas son preocupaciones clave de los ciudadanos de la UE que la Comisión aborda a través de dos líneas invirtiendo en las habilidades de las personas a través del aprendizaje permanente y modernizando la legislación del mercado laboral y los sistemas de protección social para responder al nuevo mundo del trabajo.

El progreso tecnológico es clave para aumentar la productividad general, pero también está reemplazando las tareas rutinarias de baja destreza y elevando el umbral de habilidad de la empleabilidad, Aunque no hay una conclusión definitiva sobre el posible impacto de la tecnología en el empleo, los estudios muestran que las tareas rutinarias repetitivas involucradas en los empleos actuales son las más propensas a o automatización parcial.

Según un estudio, del 37% al 69% de los puestos de trabajo podrían automatizarse en parte en un futuro cercano. Una mejor educación y aprendizaje permanente, así como la garantía de que nuestro mercado de trabajo y nuestras instituciones de protección social son aptos para el propósito, son la clave para adaptarse a este mundo cambiante del trabajo.

Finalmente, la revisión de 2018 ESDE también apunta a ciertos desafíos estructurales remanentes, por ejemplo en el área de la desigualdad, como el ingreso y la desigualdad de género, así como el desarrollo de habilidades y la educación.

Hay muchos ejemplos en los que la Comisión se centra en abordar los desafíos planteados en los informes anuales de ESDE. Por ejemplo, la reciente propuesta de la Comisión para el Marco Financiero Plurianual destina más fondos para las inversiones en las personas, incluso a través del nuevo Fondo Social Europeo Plus (ESF +) y un Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización (FEAG) mejorado. 

Las iniciativas y herramientas como la Agenda de competencias para Europa, la Iniciativa de Garantía Juvenil y Empleo Juvenil, el fortalecimiento del programa Erasmus y el Cuerpo de Solidaridad Europeo contribuirán a la consecución de estos objetivos, así como a las propuestas de la Comisión sobre el acceso a la protección y condiciones de trabajo transparentes y predecibles.

Aunque no hay una conclusión definitiva sobre el posible alcance del impacto de la tecnología en el empleo, los estudios muestran que las tareas rutinarias repetitivas son las más propensas a la automatización total o parcial. Este proceso continuo está acompañado por la polarización del empleo: la incidencia de empleos con salarios altos y bajos ha aumentado, mientras que la cantidad de empleos de ingresos medios está disminuyendo.

Además, ciertos avances tecnológicos han respaldado el aumento de las formas de empleo no estándar, como el trabajo en plataforma y el trabajo por cuenta propia. Esto ha traído ganancias tanto para las empresas como para los trabajadores, en términos de una mayor flexibilidad y un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal. 

También ha ofrecido nuevas oportunidades a las personas, incluidas las personas con discapacidad y las personas mayores, para ingresar o permanecer en el mercado laboral. Sin embargo, el trabajo no estándar puede afectar las condiciones de trabajo y la calidad del trabajo. La aparición de formas de trabajo no estándar tiene el potencial de amplificar las desigualdades, incluida la brecha de género.

Además, algunas formas nuevas de trabajo difuminan la distinción entre empleo y autoempleo, lo que pone en tela de juicio la capacidad de los sistemas europeos de protección social para proporcionar una cobertura adecuada a todos los trabajadores. Es necesario repensar las distinciones hechas por los sistemas de protección social a fin de proporcionar una protección inclusiva y garantizar la sostenibilidad a largo plazo los sistemas de bienestar social.

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