edición: 3076 , Miércoles, 28 octubre 2020
13/09/2020
banca 
El supervisor en busca de la fusión ideal

Bruselas prefiere fusiones transnacionales para avanzar en el mercado único bancario

La fusión Caixabank-Bankia produce sinergias, indispensables ahora mismo, y que no se producirían si la operación fuera transnacional, como preferirían los supervisores europeos
Juan José González
Las autoridades bancarias europeas admiten que la fusión Caixabank y Bankia es un paso en el buen camino y sin embargo, no parecen haber mostrado un entusiasmo con la operación española como sí ha trascendido su alegría por otras operaciones en marcha (en el sector bancario alemán) que finalmente no llevaron a buen puerto. Es decir, han aplaudido la unión de los dos bancos pero de forma contenida, quizá es que la fusión puede generarles algún nuevo problema, desconocido para los observadores, quizá porque una fusión en el ámbito nacional no llegue a colmar sus deseos. Para las autoridades bancarias europeas, la fusión de las dos entidades anunciadas en España es, por supuesto, una buena noticia, pero por el único hecho de producirse, de haber roto el fuego de las concentraciones, de la consolidación en un sector que parece ser víctima de sí mismo: de la falta de rentabilidad. En el buen camino se dice de las operaciones con vocación de creación de un grupo mayor de servicios bancarios. Ahora bien, que la anunciada operación bancaria en España ayude y sume en la estrategia del supervisor de caminar hacia grandes corporaciones bancarias, no coincide, exactamente con la estrategia diseñada por el Banco Central Europeo centrada más en operaciones transnacionales que en las más de tipo doméstico o nacionales. Está claro que Caixabank y Bankia han optado por fijar los cimientos para la construcción de una gran corporación de servicios financieros.
El próximo escalón o nivel al que vayan a acceder será el internacional, es razonable desde una consideración estratégica pero con una orientación europea. Será, seguramente, en esa idea donde el BCE desea que las entidades bancarias en general aceleren su carrera. Para empezar, según la opinión de uno de los técnicos que ha intermediado en la operación española, "esta es de esas fusiones que no crean problemas, son integraciones que cuentan con estudios muy madurados por ambas partes". Pero los deseos y sueños de los planificadores bancarios deben esperar e ir por partes.

La primera parte es la urgencia de los bancos europeos en general en reducir costes, aumentar eficiencia y consignar la llegada de los buenos números a las cuentas. La rentabilidad está por encima de otros proyectos más ambiciosos. Las fusiones que salgan de esta crisis, como a la que ahora ponen rumbo Caixabank y Bankia, apuntan hacia el objetivo obligado y coyuntural de ganar sinergias, estas suelen residir en las zonas que quedan al descubierto en las fusiones, como son las duplicidades. La fusión Caixabank-Bankia las tiene y en un elevado grado de intensidad. Las sinergias están también en otras zonas del negocio, en forma de suma de fuerzas. De estas también está (estará) bien dotada la entidad resultante.

Pero de lo que no cabe duda es de la necesidad urgente de lograr sinergias, aspecto que de difícilmente se lograría en una fusión transnacional, tal y como anima y esperan las autoridades del BCE. Con todo, los planes de los supervisores europeos se pueden encontrar con una sorpresa en el futuro cuando dos grandes grupos bancarios de distinto país decidan fusionarse. La sorpresa será que la regulación bancaria actual no facilita la consecución de sinergias. Según explica el técnico del BCE "las sinergias suelen contar con un respaldo legal, con una norma o grupo de normas que a la postre van a convertir ciertos aspectos de la operación en los incentivos necesarios para animar a los protagonistas".

El único estímulo que parecen encontrar algunos de los bancos que hoy acuden a la fusión pueda ser precisamente conseguir sinergias, restar costes en una primera etapa para rentabilizar a medio y largo plazo los gastos de la unión, que los habrá y que serán cuantiosos. Las sinergias deseadas por los bancos que se fusionan tienen que ver más con la viabilidad contable y con la presencia sólida en los mercados que le interesan más que con el tamaño y el volumen de los activos. Una de las ideas clave que recoge un documento de la fusión Caixabank-Bankia apunta a la necesidad de una entidad mayor en la medida en la que el banco más grande sirva para parar mejor los golpes de la economía que pudieran dañarle.

Por estas razones, es probable que la fusión Caixabank-Bankia no sea el sueño de los supervisores pero, en cambio, sí vaya a resolver uno de los principales inconvenientes de la planeada consolidación bancaria: el arranque del proceso. En este punto, las entidades implicadas en la operación esperan que las autoridades del BCE sepan estar a la altura de las circunstancias, es decir, que allanen el camino a las dos entidades que sin duda encontrarán algunas dificultades consecuencia de una regulación más pensada en operaciones intracomunitarias que domésticas. Entretanto, y mientras se espera alguna nueva operación en el sector (seguramente intracomunitaria) el BCE debería estar avanzando en la unificación de normas fiscales y financieras vigentes en mercados diferentes.

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