edición: 3095 , Miércoles, 25 noviembre 2020
04/10/2020
Francia e Italia, más realistas con Tobin

Bruselas rebaja las expectativas de ingresos de Economía y Hacienda por la tasa Tobin

Los primeros cálculos del Gobierno eran de 2.000 millones de euros anuales que ingresarían por los dos tributos -Tobin y Google- que la Comisión Europea, con mejor criterio, ajustó a los poco más de 520 millones, una diferencia a tener en cuenta de cara a la elaboración de un Presupuesto del Estado
Juan José González
El Gobierno comenzó su andadura con el deseo, como cualquier novato, de aplicar su programa económico con un abanico de medidas novedosas, ocurrentes e incluso alguna de ellas originales. Su anuncio, la disposición a la creación fiscal, provocó una ola de escepticismo entre los expertos fiscales, inquietud en los sectores tecnológicos y financieros, por cuanto se sabía a la altura de febrero que el Ejecutivo preparaba dos nuevas figuras fiscales para España, y un cierto ambiente de esperanza futura puesto que los nuevos impuestos aliviarían las cuentas y el déficit, al mismo tiempo que serían el aporte necesario y esperado para llevar a cabo nuevos proyectos de gasto social e inversiones varias. Pero la realidad acaba por imponerse a poco que se echen las primeras cuentas, como así sucedió nada más que comenzaron a estudiarse diversas hipótesis sobre los dos impuestos y su recorrido real. Desde aquellos primeros 2.000 millones de euros anuales que se habían `vendido´ a la galería para consolidar -más que para justificar- la aprobación de los dos tributos, se llegó a los poco más de 520 millones de euros que calculaba con mejor criterio la Comisión Europea. Por tanto, las autoridades europeas hicieron entrar en razón a las españolas para que estas pusieran los sobre el suelo e hicieran mejor las cuentas. Y así, desde febrero pasado nada o muy poco se ha sabido de los planes del Ejecutivo para aplicar los dos nuevos gravámenes -tasa Google y tasa Tobin-.
La necesidad de hacer bien las cuentas se convierten en imperiosa obligación de que sean ciertas, correctas y ajustadas a la realidad en el momento crítico de la elaboración presupuestaria, pues no tendría mucho sentido -salvo irresponsabilidad flagrante- vender expectativas de ingresos que posteriormente habrá que rectificar. Las dos tasas estaban en los planes del Gobierno el pasado año y, en parte, continúan manteniéndose como potenciales ingresos, apoyadas por el entusiasmo de la ministra de Economía Nadia Calviño, y de Hacienda María Jesús Montero. Las expectativas creadas en torno a los dos nuevos gravámenes siempre han parecido exageradas si se tiene en cuenta su escaso peso -2.000 millones, o 520 millones, según la fuente- en el presupuesto del Estado. 

Francia recaudó en 2015, tercer año de vida de la tasa Tobin, 1.057 millones de euros frente a los 245 millones del año antes, siendo las dos cifras una muestra de lo que puede dar de sí el impuesto financiero, el registro más alto y el más bajo hasta el momento, para una economía considerablemente mayor que la española que pretende ingresar al año no menos de 880 millones de euros, según se recoge en el informe que se llevó en su día al consejo de Ministros que finalmente aprobó la creación de la tasa en España a mediados de febrero pasado junto a la tasa Google, impuesto dirigido a empresas tecnológicas sin dominio fiscal en España.

Estimaban los autores del informe sobre el impacto social de estos impuestos que, al igual que en Francia e Italia, las previsiones de ingresos se verían reforzadas, obviamente, en la medida en la que se diera un mayor crecimiento económico y que este se daba, más o menos, por cierto, en los próximos meses. Se desconocía lo que sucedería a partir de marzo con la llegada de la pandemia. Fueron previsiones de ingresos excesivamente optimistas, a juzgar por el tamaño y actividad económica en España que el Banco de España, en el caso de la tasa financiera y Bruselas para la tecnológica, ajustaron a la baja. 

En los cálculos del Gobierno, es decir, en las expectativas de ingresos por los dos gravámenes, Calviño, seducida por el encanto del ejemplo de la experiencia francesa, propuso gravar las transacciones financieras con el 0,20% (frente al 0,30% francés). El mismo gravamen (0,20%) es el que aplica Italia a las transacciones financieras y que en su mejor año de ingresos (2015) no superó los 480 millones de euros. Recordar que los efectos de la recaudación de un gravamen guardan una relación directa con la actividad económica del país así como con el tamaño de su economía. Luego, no se sostiene que España, con una economía de 1,3 billones de euros al año, pueda asegurar ingresos por los mismos gravámenes (al 0,20% como Italia y no al 0,3% como Francia) superiores a países con economías de 2,6 billones de euros al año de Francia o de cerca de dos billones de euros al año que registra Italia.
 

Noticias Relacionadas

Director
Juan José González ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
c/ Real, 3. 40400 El Espinar (Segovia)
Teléfono: 92 118 33 20
© 2020 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...