edición: 2789 , Lunes, 26 agosto 2019
16/05/2011
OBSERVATORIO DE MERCADOS EXTERIORES

Buenas Perspectivas en Alemania

Las insolvencias de empresas se reducirán un 5% en términos interanuales, siempre y cuando algunos riesgos no se materialicen
CRÉDITO Y CAUCIÓN

El desempeño sorprendentemente bueno de la economía alemana en 2010 se tradujo en una reducción de las quiebras de empresas. Según el instituto de estadísticas de Alemania, el número de insolvencias de empresas cayó un 2,1% interanual –hasta los 31.998 casos– tras un aumento del 11,6% en 2009 y, en enero de este año, las insolvencias se redujeron hasta un 9,5% en términos interanuales. Para el conjunto de 2011, esperamos otra caída del 5%, siempre y cuando no se materialicen determinados riesgos potenciales, como una importante subida de los tipos de interés, un agravamiento de la crisis de deuda del Euro o un serio deterioro de la situación política en el Norte de África y en Oriente Medio, que provoque un brusco aumento de los precios del petróleo o una interrupción del suministro. No obstante, incluso si el entorno económico se mantiene favorable, seguimos previendo riesgos por encima de la media en sectores como la construcción, los astilleros, las imprentas y el textil.

La Frecuencia Previstas de Impagos (EDF) media de Alemania en febrero de 2011 mantuvo su tendencia a la moderación de los últimos meses, si bien a un ritmo menor, registrando una caída de 1 punto básico respecto al mes anterior, hasta situarse en los 31 puntos básicos. Esta tendencia ha supuesto una reducción de 36 puntos básicos desde principios de 2010, situándose actualmente la EDF en su nivel más bajo desde junio de 2008, es decir, antes del inicio de la crisis. Esta mejora se debe fundamentalmente a una subida del precio de las acciones y a una reducción simultánea de la volatilidad del mercado.
 
En el último trimestre de 2010, el repunte de Alemania se frenó ligeramente, con un crecimiento del PIB real del 0,4% respecto al trimestre anterior. En el último trimestre de 2010, el crecimiento se vio principalmente impulsado por las exportaciones, que crecieron un 2,5% respecto al trimestre anterior (frente a un aumento de tan solo el 0,9% de las importaciones), el aumento de las inversiones y del consumo interno, que compensaron  conjuntamente la caída del 3,9% de las inversiones en construcción, debido a las malas condiciones meteorológicas. En su conjunto, el PIB creció un 3,6% interanual en 2010, muy por encima de la media de la Eurozona. El Fondo Monetario Internacional prevé que Alemania crezca un 2,5% en 2011, mientras que las previsiones del gobierno alemán apuntan a un 2,6% y algunos de los principales institutos económicos alemanes incluso prevén un crecimiento del 2,8%.

En términos anuales, el valor de las exportaciones y las importaciones aumentó un 18,5% y un 20%, respectivamente, y el superávit de la balanza comercial subió hasta los 154.300 millones de euros. Mientras que las exportaciones de Alemania a sus vecinos de la UE aumentaron un 15,5%, las exportaciones a Estados Unidos crecieron un 20,6% y las exportaciones a China registraron una subida masiva del 43,9%, superior a la de cualquier otro país de destino. Alemania se ha beneficiado considerablemente de la creciente demanda, por parte de China y de otros mercados emergentes, de bienes especializados: maquinaria industrial, coches, artículos electrónicos y de consumo. El boom de las exportaciones ha beneficiado a los sectores que habían sufrido una fuerte caída durante la crisis, como el sector del automóvil y del metal. Las exportaciones alemanas de coches crecieron un 25% en términos interanuales y 11% adicional en el primer trimestre de 2011.
 
El boom exportador se ha mantenido en 2011, con un aumento del 24,2% en enero y del 21% en febrero, según datos del instituto de estadísticas alemán. Sin embargo, las importaciones crecieron a un ritmo todavía mayor que las exportaciones en enero y en febrero (un 27%), generando un menor superávit comercial y señalando que el actual boom se está equilibrando, y la demanda interna, en lugar del crecimiento impulsado principalmente por las exportaciones, está contribuyendo en mayor medida al futuro crecimiento.
 
El consumo privado, que se había mostrado débil anteriormente, repuntó en 2010, con un crecimiento interanual positivo en el tercer trimestre y en el cuarto trimestre (1,1% y 1,4% respectivamente), y del 0,5% y el 0,2% en relación con los trimestres anteriores. En su conjunto, el consumo privado creció un 0,4% el año pasado, contribuyendo positivamente al crecimiento del PIB, y el gobierno alemán prevé que este año aumente el 1,3%. Tras una caída del 3,1% en 2009, el volumen de ventas minoristas creció en 2010 un 1,2% interanual en términos reales.
 
La reciente caída marginal de la confianza de los consumidores alemanes puede atribuirse, en parte, a los acontecimientos del Norte de África y Oriente Medio, y a la subida de los precios de la energía. Los precios de consumo han aumentado a un ritmo constante en los últimos meses, registrando una subida interanual del 2,1% en marzo de 2011 (un 0,5% más que en febrero de 2011), lo que supone la mayor inflación de precios de consumo desde octubre de 2008. Las principales causas de esta subida fueron los costes de la energía (petróleo, combustibles y electricidad), que registraron una subida del 10,5% interanual. Para el conjunto de 2011, se prevé que la inflación aumente, y se sitúe en el 2,4%. Este aumento persistente de la inflación podría actuar potencialmente como un freno al crecimiento del consumo privado, especialmente si el precio del petróleo sube bruscamente en los próximos meses. A principios de abril, el Banco Central Europeo subió los tipos de interés para contrarrestar las presiones inflacionistas en la Eurozona.

Según el Bundesbank y el Ministerio de Economía y Tecnología de Alemania, la producción industrial aumentó un 11,6% interanual en 2010, mientras que los nuevos pedidos crecieron un 21,7% (un 16,3% en el ámbito interno y un 26,5% en el caso de los pedidos del extranjero). Este boom se ha mantenido en 2011, con un aumento de la producción, en enero y febrero, del 1,6% respecto a los dos meses anteriores, en el conjunto de los sectores manufactureros, mientras que los pedido aumentaron un 2,4% (un 18,3% en términos interanuales), lo que significa que la producción industrial ha recuperado los niveles anteriores a la crisis.

En el sector de la construcción, la producción aumentó un 0,2% en 2010 y, tras una fuerte caída en diciembre debido a las condiciones meteorológicas adversas, en enero y febrero de 2011 volvió a crecer un 18,5% respecto a los dos meses anteriores. Tras un aumento del 1,1% en 2010, los pedidos de nuevas construcciones repuntaron un 8,6% en términos interanuales en enero de este año. El año pasado, la construcción residencial y de oficinas contribuyó positivamente y el sector prevé un aumento de los pedidos y del volumen de facturación en 2011.
 
Este rebote se refleja en un aumento de las inversiones. Según el instituto federal de estadísticas, la formación de capital en maquinaria y equipos aumentó un 10,9% en 2010, contribuyendo de este modo considerablemente al crecimiento económico del año pasado. En el último trimestre de 2010, las inversiones de capital aumentaron un 17,6% interanual y un 2,6% respecto al trimestre anterior. Se prevé que esta tendencia al alza se mantenga en 2011, apoyándose en las positivas perspectivas de los pedidos y de la producción de la industria alemana. Lo mismo puede decirse de la inversión en la construcción, que creció un 2,8% el año pasado.

Debido a los sólidos resultados de las exportaciones y al aumento de la demanda interna, los principales sectores de Alemania, como el automóvil, la ingeniería mecánica, el acero, los productos químicos y electrónicos, han revisado recientemente sus previsiones de producción al alza. Sin embargo, siguen persistiendo algunos riesgos, como la posibilidad de una severa interrupción de las líneas de suministro, debido a la devastación en Japón, que afectaría a los sectores del automóvil y de la electrónica, o una fuerte subida del precio del petróleo, que tendría un impacto inmediato en los sectores químico, del automóvil y de la construcción.

Como consecuencia de la crisis crediticia y de las medidas de estímulo, la deuda pública aumentó considerablemente, situándose en el 73,5% del PIB en 2009, y siguió subiendo en 2010. Sin embargo, tras un aumento del déficit presupuestario hasta el 3,3% del PIB en 2010, el Gobierno federal pretende reducir el déficit al 2,5% del PIB este año, gracias a un mejor comportamiento de la economía (con mayores ingresos fiscales y menores pagos del gobierno por desempleo y prestaciones laborales de corta duración).

Alemania aprobó en 2009 una ley para frenar la deuda que obliga al gobierno a recortar el gasto. Tras un período transitorio, la ley establece, en el horizonte 2016, un límite del 0,35% del PIB para nueva deuda estructural, tras lo cual deberá mantenerse en ese nivel, siendo posible un mayor endeudamiento únicamente si la economía flaquea.

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