edición: 3071 , Miércoles, 21 octubre 2020
09/02/2015

El BPI considera que la caída del precio del crudo no se puede explicar sólo por la oferta y demanda

La institución de Basilea advierte sobre las consecuencias colaterales de la volatilidad del mercado
Sede del Banco de Pagos Internacionales
Carlos Schwartz
El Banco de Pagos Internacionales (BPI) considera que el desequilibrio entre oferta y demanda no es suficiente para explicar la abrupta caída de los precios del petróleo a partir del segundo semestre de 2014. La entidad con sede en Basilea que reúne a los bancos centrales del mundo analiza el mercado del petróleo en un anticipo de su estudio trimestral para el último trimestre del año pasado que se publicará en marzo. La entidad considera que el nivel de oferta así como el de demanda se situaron dentro de lo previsto con pocas variaciones. Admite que la demanda ha sido levemente inferior a lo estimado por los analistas y operadores del mercado, pero señala que esa discrepancia no es suficiente para explicar el desplome de precios. Esta es, de acuerdo con el BPI, una diferencia significativa con anteriores caídas de los precios en el mercado internacional en particular las de 1996 y 2008. La entidad apunta además que la rapidez de la caída de precios y los grandes movimientos diarios en el mercado son más propios de los activos financieros que de las materias primas.
Llama la atención sobre un hecho peculiar del proceso más reciente: la liquidación de posiciones cortas en el mercado de futuros, mientras señala que la negativa de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a reducir la producción ha jugado un papel de primera magnitud en el desplome de precios.

El BPI afirma que el fuerte endeudamiento de las compañías petroleras en años recientes puede haber contribuido a amplificar y acelerar la caída. De acuerdo con la información del banco las petroleras han apelado de forma continuada al mercado para colocar bonos en años recientes. Estos bonos incluyen tanto los de alto rendimiento como los de alta calificación, pero el volumen de emisión es significativamente más alto que los emitidos por el resto de las empresas en los mercados de capitales. De acuerdo con el gráfico del estudio, el volumen emitido por las petroleras se ha más que duplicado entre 2009 y 2015 superando un saldo vivo de 8.200 millones de dólares comparado con 6.000 millones de dólares de nueva emisión en el resto de las empresas.

“La mayor disposición de los inversores a prestar contra las reservas e ingresos de las petroleras ha permitido a las empresas del sector tomar prestadas grandes cantidades de dinero” aumentando en el periodo los niveles de deuda de forma amplia con la consecuencia de que “la mayor carga de deuda en el sector petrolero puede haber influenciado la dinámica reciente del mercado exponiendo a los productores a riesgos de solvencia y liquidez” afirma el BPI. “Los menores precios tienden a reducir el valor de los activos petroleros que respaldan la deuda. De hecho los spreads de la deuda emitida por las petroleras ha subido de los 330 puntos básicos en junio de 2014 a 800 puntos básicos en enero pasado. Los spreads en la deuda de alto rendimiento en otros sectores también aumentaron, señala, “pero en proporción mucho menor”.

En este contexto de alto endeudamiento la caída del precio del petróleo debilita los balances de los productores y hace más gravosas las condiciones del crédito, “exacerbando de forma potencial la caída de precios como resultado de la venta de activos petroleros (como por ejemplo la venta de un mayor volumen de producción futura)”, afirma el BPI. Por otro lado, continúa, hay una marcada reducción de los flujos de caja debido a los menores precios percibidos lo que incrementa el riesgo de falta de liquidez circunstancial lo que puede llevar a que las petroleras no sean capaces de afrontar vencimientos financieros como el pago de intereses.

La necesidad de amortizar compromisos financieros como intereses y principal sobre la deuda emitida pueden inducir una continuada producción física de crudo para mantener los flujos de caja, demorando la reducción de los excedentes en el mercado. Otro factor que puede estar amplificando la caída de precios, señalado por el banco, es el hecho que las compañías petroleras de las economías emergentes que se han endeudado en dólares de forma desproporcionada a partir de las expectativas de altos ingresos y que se verán especialmente afectadas si se mantienen las actuales condiciones de crédito más duras con una apreciación del dólar mientras persisten bajos los precios del crudo, intenten aumentar la producción de sus pozos.

La amplia liquidez del mercado permitió a las petroleras en los años anteriores a la reciente caída de precios cubrir sus riesgos el mercado de derivados del petróleo. “Vender futuros o comprar opciones de venta son formas en las que los productores de petróleo se defienden de su exposición a la gran volatilidad de los ingresos petroleros. El lado vendedor (short) del mercado tradicionalmente ha estado dominado por los “comerciantes”, es decir agentes del sector de la producción o el procesamiento del crudo. “Desde el 2010 los productores de petróleo han contratado de forma creciente los derivados directamente con los operadores de swaps para su cobertura. A su turno, los operadores de swaps han descargado su exposición en el propio mercado de futuros como sugiere la tendencia recogida en los datos de la CFTC para las posiciones cortas de los operadores de swaps entre 2009 y 2013”, afirma el estudio.

Ciertamente de los datos se desprende una precipitada caída en el volumen de los futuros desde mediados de 2014 hasta enero. El documento advierte que en condiciones de gran volatilidad y de tensiones financieras en los balances de las petroleras los operadores de los mercados de derivados pueden mostrarse reticentes a seguir vendiendo cobertura a las empresas del sector. El gráfico que superpone la curva de volatilidad de los precios con el de contratación de swaps “puede estar indicando que los operadores del mercado de derivados han actuado de forma procíclica cortando las posiciones cuando aumentaba la turbulencia en las condiciones financieras.

“Tomadas en su conjunto la interacción entre los precios del petróleo, la deuda y la capacidad del balance de los intermediarios, introducen un nuevo elemento en la discusión de los acontecimientos del mercado del petróleo. El aumento del endeudamiento en el sector petrolero es un recordatorio de que los altos niveles de deuda pueden inducir interacciones macro financieras significativas. Estas interacciones deben ser mejor comprendidas para poder apreciar de forma más completa el impacto macroeconómico de la caída de los precios del petróleo”, concluye el anticipo del estudio para el tercer trimestre.

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