edición: 2557 , Miércoles, 19 septiembre 2018
28/02/2017
Exceso de expectativas

Los mercados adelantan un calentamiento de la economía

Las Bolsas se frenan y esperan a conocer las dimensiones del plan inversor del Gobierno norteamericano
Juan José González
Si los mercados financieros se mueven por expectativas, es probable que nunca hayan confluido tantas, en número y relevancia y en tan corto plazo de tiempo. Ni tan decisivas. Expectativas de tipos al alza en EE UU y también de rebaja de algunos impuestos, al menos, de los que van a provocar un efecto inmediato, benefactor por supuesto, en la rentabilidad del capital empresarial, de los dividendos y también de la financiación. Las empresas y los inversores llevan descontando expectativas desde el mismo día del cambio de presidente en la Casa Blanca. Un cambio que parece tener mayor peso y fuerza que las otras expectativas, las que se barajan y descuentan por los inversores, cuyo origen se sitúa en Europa: las consultas electorales en Francia y Alemania. Entre ambas perspectivas, la norteamericana y la europea, se mueven los mercados financieros, divididos entre el cansancio acumulado en las últimas cinco semanas y el descuento adelantado en exceso de unas medidas positivas para la inversión que siguen sin llegar al mercado. El dinero quiere adelantarse a los acontecimientos pero las expectativas se resisten. Los mercados temen un calentamiento abrupto de la economía.
A punto de comenzar el tercer mes del ejercicio, y ya en el segundo del presidente norteamericano, los mercados de valores parecen reclamar un descanso. No se sabe si para recuperar fuerzas y buscar nuevos impulsos, o bien, a la espera de cambios y acontecimientos. Los inversores miran atentos los indicadores de la Bolsa norteamericana, con el Dow Jones en récord histórico, que mantiene su tendencia alcista pero que, al mismo tiempo se desinfla y pierde fuerza. Pierden fuerza también las Bolsas europeas y, aunque el selectivo español Ibex 35 no siga el mismo camino, sí comienza a reflejar los primeros síntomas de cansancio. En principio, como señalan comportamientos pasados, cuando caen los volúmenes de negocio, suele llegar, casi al mismo tiempo, los recortes, las ventas. Y la situación de los mercados bursátiles al término de febrero, puede estar anticipando una corrección de precios a muy corto plazo.

En Europa, y una vez conocidos los resultados empresariales de las grandes compañías, sin sobresaltos y dentro de las previsiones en la mayoría de los casos, los mercados parecen haber entrado en una especie de compás de espera, más atentos a las novedades del mercado norteamericano que de los acontecimientos políticos -electorales- que se pueden producir en la propia casa. Las expectativas son hoy mayores en la medida en que se agota el plazo para conocer los detalles de los planes de inversión de la primera economía mundial, así como los muy esperados recortes de impuestos. Detalles que son hoy día el principal elemento que puede representar el pistoletazo de salida de la reactivación económica en EE UU, de la que, sin duda, se vería favorecida la europea.

Los mercados financieros de EE UU y de Europa esperan conocer en breve los planes de inversión presidenciales. Serán la base necesaria para que se produzcan otras decisiones de la Reserva Federal sobre el precio del dinero, aunque seguramente la Fed ya haya tenido en cuenta que los planes del Gobierno norteamericano tendrán su reflejo en un avance de la expansión económica acompañado, como es habitual, de una tasa de inflación al alza. Es más que probable que el presidente norteamericano no defraude las expectativas de anunciar fuertes inversiones en infraestructuras de todo tipo, como también que cumpla con las promesas electorales de rebajar (ordenar y simplificar según su lenguaje) los impuestos, tanto a los particulares como a las empresas.

El escenario, por tanto, reúne el número suficiente, muy elevado, de factores que sostienen las expectativas de los mercados, así como las más deseadas por los particulares; actividad económica y rebajas de impuestos. En suma, más dinero disponible de los consumidores y de las empresas. Sin embargo, las medidas económicas, como las posibles rebajas impositivas, no producen efectos al día siguiente, sino que conllevan un período de realización de varios meses, desde que se anuncian las decisiones políticas hasta que son aprobadas por el órgano político, pueden pasar entre tres y seis meses. Materialización que no frena el arranque de proyectos empresariales ni aplaza otras decisiones particulares de inversión o consumo.

Como todas las expectativas, planes y promesas suelen viajar en compañía de riesgos y otros elementos de desventura que en ocasiones pueden complicar -y cambiar- los propósitos. Porque de la misma forma que las primeras decisiones de la Casa Blanca sobre circulación de personas encontraron una fuerte barrera de oposición en los tribunales, puede que en esta ocasión, los planes económicos, de inversión y de rebajas de impuestos choquen con su propio grupo en el Congreso y los devuelva al presidente para que rebaje el entusiasmo político y adapte los propósitos a la realidad. Para los mercados, un sobrecalentamiento  de la economía, con los precios disparados y la caída de los ingresos presupuestarios pueden tener peores consecuencias que un período de recesión. Quizá el problema ahora mismo se encuentre en la dificultad del Gobierno norteamericano para graduar las medidas y proporciones más adecuadas.

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