edición: 2510 , Lunes, 16 julio 2018
03/11/2010

Cameron y Sarkozy inquietan a la industria de defensa

Carlos Schwartz
La intensa actividad del primer ministro británico David Cameron, que lo ha llevado a mantener contactos directos con la canciller alemana Angela Merkel y con el presidente francés Nicolás Sarkozy en el lapso de tres días, tiene como objetivo reforzar las posiciones de un gobierno conservador que se ha blindado mediante una coalición con el Partido Liberal para abordar su plan de recortes presupuestarios sin precedentes.

Cameron necesita romper el tradicional aislamiento británico y afianzar lazos hasta ahora bastante laxos con la UE como reforzamiento ante las críticas que su gestión extrema del gasto va a desencadenar inevitablemente en el medio plazo. El triángulo conservador rige a las economías más fuertes de Europa, y que Cameron busque respaldo entre los políticos más próximos a su ideario dentro de la UE parece de la lógica más estricta.

Sin embargo, los acuerdos militares firmados con Sarkozy ayer en Londres van bastante más allá de las maniobras de acercamiento político. Se trata en esencia de dos pactos separados. Uno de cooperación para el mantenimiento de las cabezas nucleares de los arsenales estratégicos de ambas naciones y para ensayos del poderío nuclear sin necesidad de acción destructiva. El otro hace referencia a diversos despliegues de fuerzas convencionales y mantenimiento de material bélico relacionado con las fuerzas convencionales. Como es lógico, acuerdos estratégicos de este tipo con Alemania eran impensables, pero ciertamente no eran muy esperables con Francia hace escasos meses, es decir bajo Gordon Brown.

En materia de defensa, tanto bajo el laborismo como bajo los conservadores los aliados estratégicos no sólo en materia de pertrechos y equipos sino también en materia de inteligencia, suministros y objetivos ha sido Estados Unidos. British Aerospace (BAE Systems), la gran industria de defensa británica y socia de referencia del consorcio Airbus jamás ha dejado de tener un ojo puesto en el mercado estadounidense y en sus roces estratégicos con empresas como General Dynamics. Pero si se mira con cierto detalle precisamente esta relación se pueden obtener algunas claves para los acuerdos Cameron-Sarkozy.

BAE ha sido y es proveedor del ejército estadoundiense en diversas áreas, como los vehículos terrestres de combate Bradley. Por su parte, General Dynamics es el otro proveedor de los tanques M1 Abrams. En 2007 ambas empresas firmaron un acuerdo de cooperación para la modernización de esos vehículos que implicaba la puesta en común de tecnologías para esas familias de blindados. En agosto pasado el ejército estadounidense anunció que el programa de equipamiento de vehículos terrestres de combate estaba detenido por el nivel de exigencias técnicas en los vehículos de reemplazo. Lo que quedaba sugerido detrás de esa explicación es que el nivel de gasto sería exagerado. Los requisitos de esta generación de vehículos se han sometido a revisión. Entretanto, en marzo de este año General Dynamics obtuvo un contrato para vehículos blindados destinados al ejército de tierra del Reino Unido por valor de 4.000 millones de libras lo que ha supuesto la potencial pérdida de 500 empleos en las plantas de BAE en Newcastle.

En principio, los acuerdos de defensa Cameron-Sarkozy tienen un claro objetivo económico: la posibilidad de compartir gastos de defensa entre dos aliados. Las posibles sinergias quedan expuestas en el acuerdo para el mantenimiento cooperativo de los portaaviones británico y francés, con un acuerdo de fondo que establece que siempre habrá un portaaviones operativo entre ambas naciones. El Reino Unido tiene previsto el mantenimiento de dos naves de este tipo, mientras Francia cuenta con su tradicional buque Charles de Gaulle. El acuerdo nuclear también está claramente destinados a reducir los inmensos costes de mantenimiento de las cabezas nucleares Las operaciones estarán centradas en el departamento de mantenimiento y experimentación nuclear de defensa francés en Valduc, debido al alto nivel de los sistemas de control informático desarrollados por el ejército francés.

Pero el debate de fondo en torno a los acuerdos de ayer tiene como principales actores a la nueva generación de aviones de reconocimiento y combate sin tripulación, y al desarrollo del avión de combate que alguna vez deberá sustituir a los Rafale de Francia y al Eurofighter Typhoon. Los fuertes recortes presupuestarios hacen temer a la industria de defensa europea que no haya inversión por parte de los ejércitos del viejo continente para poder desarrollar las tecnologías necesarias para estos equipos, y a consecuencia de ello el sector de defensa en Europa se vea desplazado por la oferta estadounidense.

Los conflictos entre naciones europeas para lograr la puesta en marcha del Airbus 400 M o el Eurofighter son sólo un ejemplo de lo que ocurría en épocas de bonanza. Qué no pasará ahora, con los fuertes recortes de presupuesto con los futuros equipamientos de defensa.

Según Financial Times, los dos grandes proveedores de la defensa europea, la británica BAE Systems y la francesa Dassault escribieron sendas cartas a los mandatarios de Francia y Reino Unido en las que les instan a una cooperación tecnológica que califican de imprescindible para el desarrollo de la nueva generación de aviones no tripulados. El lobby de la industria de defensa europea ha reaccionado poniendo en marcha su maquinaria para generar un clima favorable a la supervivencia de contratos con financiación de investigación y desarrollo como forma de poder mantener a raya a los competidores de extramuros, es decir del otro lado del Atlántico. En la lógica del gasto administrativo comprar a proveedores cuyo esfuerza de I+D no haya sido financiado por los gobiernos de Europa es más barato que embarcarse en los muy costosos proyectos de sustitución de equipos que implican financiación del desarrollo de los mismos. El dilema es en esencia político y no económico. La racionalidad económica del gasto está clara. Como está claro que David Cameron en tres días de ofensiva diplomática ha intentado recolocar a su país ante los socios de referencia de la UE.

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