edición: 2391 , Miércoles, 24 enero 2018
07/12/2010
Zapatero reprende a Salgado por las críticas a Alemania y al BCE

Campa, encargado de limar asperezas ante Merkel y Sarkozy

Los ministros de Economía alemán y francés prefieren hablar con el secretario de Estado
Juan José González

Se perfila últimamente como el interlocutor más afinado y capaz del Ejecutivo español en temas económicos. Los colegas europeos al frente de la máxima responsabilidad económica suelen hacerle la primera llamada: la políglota y astuta francesa Christine Lagarde, el áspero y gruñón alemán Rainer Brüderle, o el dicharachero italiano Giulio Tremonti, suelen ser los primeros en descolgar el teléfono para adelantar asuntos al secretario de Estado de Economía español. Éste no se corta ante lo que pueda pensar el partido en el Gobierno, “no es que vaya a su bola” asegura una fuente próxima al secretario de Estado, “es que es práctico y no puede andar consultando cualquier movimiento”, añade. El asunto es que Campa se ha convertido en el eje central de la actuación económica del Gobierno. A él le caen los ‘marrones’ de mayor compromiso, aunque la foto final se la lleve la ministra Elena Salgado. Ésta ha sido figura estelar en algunas de las últimas meteduras de pata en la reciente actuación económica española.

La sensación de que tanto el Gobierno español como el partido socialista desconocían, y desconocen a fecha de hoy, los ‘intringulis’ del funcionamiento de los mercados financieros, ha quedado confirmada con las últimas actuaciones del Ejecutivo español, y más concretamente, de las de su vicepresidente segunda, la ministra de Economía Elena Salgado. Su reciente actuación, o acometida diplomática, en el asunto de los ataques de los mercados a la deuda española, ha dejado un amargo sabor de boca a los responsables económicos de Francia, Alemania e Italia. A los tres socios europeos no les ha sentado bien la opinión (acusación) de la ministra española, quien no dudó en declarar a los medios de comunicación que Francia y Alemania se “aliaban para desestabilizar los mercados”. Incluso se llegó a señalar a la canciller alemana Angela Merkel como la ideóloga de aumentar la presión entre los países con mayor carga de deuda y déficit fiscal y los que estaban haciendo los deberes.

A la sombra de la crisis de los controladores aéreos del pasado fin de semana, la batalla dialéctica entre las potencias económicas de la UE y españolas ha logrado permanecer en la sombra, y las interpretaciones sobre la actitud acusatoria de la ministra española de Economía no parecen haber ido más allá de algún editorial suelto en la prensa europea. Pero, como señala una fuente de Economía, “los alemanes toman nota y no perdonan”, lo que significa que tarde o temprano, la acusación de Salgado a las autoridades alemanas de la paternidad de los ataques al crédito español, recibirá una respuesta adecuada.

No es la primera vez que sucede. En anteriores ocasiones en las que el Tesoro Público preparaba una de sus subastas de deuda, fijadas en el calendario con muchas semanas de antelación, el mercado conocía declaraciones de algún miembro del Ejecutivo español o del partido en el Gobierno, sobre la necesidad de que el Banco Central Europeo comprase deuda española. La respuesta fue nula o, incluso negativa, por parte de las autoridades monetarias. Algo así volvió a repetirse la semana pasada, cuando desde el partido socialista español –José Antonio Alonso, portavoz del partido socialista en el Congreso de los Diputados- apremió al banco central europeo a que comprase deuda española, dado el elevado precio que en ese momento estaba pagando el Tesoro español.

La experiencia y los expertos señalan que cuando se hacen ese tipo de solicitudes a estas instancias, el efecto suele ser el contrario pues se trata de instituciones con un elevado grado de independencia cuyas actuaciones suelen obedecer antes al consenso entre los socios que a presiones dispersas de los mismos. Y que, por otra parte, suelen aprovecharlas para demostrar que son, efectivamente, independientes. De ahí que las palabras de Salgado respecto a que Angela Merkel podría desestabilizar los mercados, con el consiguiente perjuicio para los intereses españoles, no deja de ser una impericia de la ministra económica española, y que tenga que ser el secretario de Estado quien repare el error político de la vicepresidenta.

La crisis de la deuda española ha dejado al descubierto la impericia y bisoñez de las autoridades económicas en la gestión de este tipo de situaciones. Con algo de ignorancia y mucha falta de experiencia –la misma que otros colegas europeos- las españolas han venido criticando con torpeza la política del BCE. Recuerdan los expertos que en tiempos del Sistema Monetario Europeo, las críticas al Bundesbank alemán sobre su política monetaria encontraban respuesta en nuevos ataques sobre la deuda de los acusadores, con la consiguiente subida de la rentabilidad de la deuda. Luego, Salgado debería saber que en la medida en que acuse a quien mejor podría ayudarnos –Francia y Alemania- más difícil será esperar de ellos una respuesta favorable.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...