edición: 2349 , Miércoles, 22 noviembre 2017
15/11/2017

Caracas se debate al borde de la suspensión de pagos mientras dos calificadoras de riesgo la condenan

Una reunión de media hora entre el Gobierno y los acreedores acabó sin aclarar las dudas financieras
Carlos Schwartz
El Gobierno de Venezuela se reunió el lunes con sus acreedores en lo que uno de los asistentes calificó de “formalidad sin compromiso alguno”, mientras el retraso en el pago de intereses por 200 millones de dólares en dos emisiones de bonos llevaron a las calificadoras de crédito Standard & Poors y Fitch Ratings a considerar que el país y la petrolera PDVSA habían entrado en suspensión de pagos. Moody’s por su parte dijo que esperaría más para emitir una opinión. S&P por su parte afirmó que su opinión era reversible si se registraba un pago en el corto plazo. Algunos inversores en deuda venezolana dijeron esperar pagos sobre sus cupones vencidos teniendo en cuenta que las medidas estadounidenses destinadas a sancionar al país habían limitado la capacidad de la banca para canalizar pagos emitidos por Venezuela. El único funcionario en la mesa del Gobierno que se dirigió a los asistentes fue el vice presidente Tarek El Aissami, considerado por el Tesoro de Estados Unidos una “pieza clave en operaciones de tráfico de narcóticos”. Más allá de la información disponible la opinión de muchos acreedores es que el gobierno de Nicolás Maduro aun tiene expectativas de generar liquidez para efectuar pagos sobre las deudas vencida. La reunión se efectuó en Caracas mientras dos emisiones de bonos superaban el lunes la extensión del plazo de pago contractual considerado un periodo de gracia sin que se registraran pagos.
“Lo que ocurre es que son poco claras las posibilidades de que el Gobierno logre la liquidez que necesita. El miércoles -por hoy- Caracas debería tener cerrada su negociación con Rusia para refinanciar una deuda de 3.000 millones de dólares. Es probable que Maduro tenga esperanzas de que Moscú acuda en su ayuda y le de liquidez de emergencia para hacer frente a pagos inmediatos”, señaló una fuente de un fondo de inversión acreedor.

Sin embargo un alto cargo de la petrolera estatal rusa Rosneft señaló que ni su empresa ni el Gobierno tenían previsto hacer adelantos a Caracas. Rosneft ha dado financiación a PDVSA por 6.000 millones de dólares. Otro acreedor aliado político del país es China,  pero ninguno de los dos países va a acceder a conceder financiación “a menos que sea a cambio de activos”, señaló una fuente del sector del negocio petrolero. “Rusia, eso si, podría contribuir a que Venezuela siga exportando crudo aun en el caso de una suspensión de pagos poniendo a disposición del país su flota petrolera. De lo contrario Caracas se vería en verdaderos aprietos para sacar el crudo en sus barcos por la cadena de embargos que se pueden desatar”, añadió la fuente. La situación es sumamente compleja porque en la medida que hay una declaración de ‘default’ por parte de agencias de calificación de crédito los fondos de alto riesgo pueden tomar posiciones en bonos venezolanos con el objetivo de embargar activos soberanos de alto valor.

Este es uno de los temores de los acreedores que prefieren esperar a la evolución de la crisis de pagos venezolana. La rentabilidad de los bonos es muy alta y los inversores prefieren dar tregua al Gobierno antes de iniciar procesos de recuperación. Una suspensión de pagos generalizada podría ser sumamente compleja por la verdadera proliferación de emisiones de bonos de PDVSA, el Gobierno y otros organismos por un total de 150.000 millones de dólares de acuerdo con estimaciones de fuentes privadas. Esto la convertiría en una de las suspensiones de pagos soberana más grandes de la historia, aunque por detrás de la griega que fue de 200.000 millones de euros.

Los bonos soberanos de Venezuela y de PDVSA acusaron recibo de las tensiones cayendo aun más en los mercados. Luxemburgo suspendió la negociación de los bonos venezolanos hasta tanto no se clarifique la situación en el mercado. Los bonos están cotizando en torno a 25 céntimos por dólar de nominal para emisiones próximas a su vencimiento, cuando en general este es el momento de mejor cotización para un bono.

Mientras el Gobierno anunció tarde el pasado lunes -martes en Europa- que el inicio de las conversaciones para la renegociación de la deuda soberana del país habían sido un éxito. Los analistas se preguntan como podrá el Gobierno hacer frente a esta coyuntura sin liquidez y con un déficit de caja significativo mientras el país sufre una extrema escasez de alimentos y medicinas de primera necesidad. El Gobierno tenía previsto reanudar hoy sus negociaciones con la oposición en la República Dominicana, pero la mesa opositora suspendió el encuentro por lo que definió como insuficientes garantes internacionales.

Los encuentros con la oposición, debilitada por un revés electoral reciente adjudicado a un fraude electoral, puede convertirse en un aspecto clave de la crisis de deuda. El Gobierno de Donald Trump que ha bloqueado para los bancos estadounidenses una refinanciación de la deuda y nuevos créditos como sanción por la política antidemocrática del gobierno de Maduro ha especificado sin embargo que si la Asamblea Nacional, el parlamento venezolano, vota a favor del proceso de reestructuración y acepta nuevas emisiones de deuda el proceso se podría encauzar dentro de los requisitos exigidos por el gobierno estadounidense.

Venezuela está en su cuarto año de recesión económica con una fuerte caída de ingresos fiscales tras la crisis del precio del petróleo y pese a que las perspectivas de mejoría en el 2018 son admitidas incluso por los economistas de la oposición el ritmo de ingresos no permitirá al gobierno atender el ritmo de los vencimientos. En este cuadro de conjunto si el Gobierno consiguiera blindar sus activos de la cadena de embargos que se pueden suceder en una suspensión de pagos la opción de un ‘default’ disfrazado de reestructuración unilateral podría aliviar su frente político interno muy deteriorado por la escasez de alimentos y medicinas. En este escenario la cooperación de China y Rusia podría ser vital. Esta salida podría dar oxígeno electoral a Maduro que debe concurrir a elecciones generales el año próximo.

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