edición: 2594 , Martes, 13 noviembre 2018
31/01/2018
Empresas no financieras

Carrera para bajar deudas, reducir costes y evitar pérdidas de rating

Del total de la deuda empresarial española en 2017, un tercio está considerada ”zona de riesgo”, por tanto vulnerable y en peligro
Juan José González
Liquidez en abundancia, bancos con excedentes listos para entrar en inversiones de todo tipo. El precio del dinero continúa de rebajas, de saldo permanente. Se compran empresas, se recompran acciones, se concentra deuda, se refinancian emisiones. Son los efectos de la larga temporada, unos años, de políticas monetarias salvadoras, orientadas a propiciar una salida de la crisis cuyos efectos ya se están demostrando peligrosos, una vez que los objetivos parecen estar cubiertos. Políticas monetarias a ambos lados del mundo, EE UU y Europa, que han propiciado un crecimiento desmesurado del endeudamiento empresarial, a punto de tocar marcas históricas. Tiempos de salida de la crisis financiera que deja, según las agencias de rating, a cerca de 70 compañías en todo el mundo con apalancamiento récord y en zona de peligro. Sin citar las empresas que estarían próximas a esa situación, empresas globales y no financieras, se descartan compañías españolas, lo que no elimina el riesgo de que alguna se encuentre cerca del perímetro de riesgo. Si bien es cierto que desde el Banco Central Europeo se valora positivamente el trabajo de las empresas españolas para reducir el apalancamiento, no por ello el sector empresarial privado español va a salir de la lista de `países vulnerables´, relación de deudores en la que España sigue codeándose con Italia. Trabajo relevante de reducción de deuda en el balance empresarial pero insuficiente, pues pasar en cinco años -desde 2012 a 2017- del 215% al 150% del PIB en el nivel de deuda empresarial privada, unos 907.000 millones de euros al final del pasado ejercicio -un 1,8% menos que hace un año- que, aunque tiene su mérito, no aleja a España de esa lista de `países vulnerables´. 
Las agencias de rating suelen andar listas a la hora de poner cifras a los problemas financieros, al tratarse de la zona más sensible donde se encuentran los riesgos de las compañías. Y parece que el número de empresas que en el último año han perdido el rating -que significa que han pasado a ser inversión especulativa- ha crecido hasta alcanzar las 70 compañías en todo el mundo. Son sociedades de gran tamaño, globales con cifras de apalancamiento en sus balances que dan miedo por su volumen y costes y por las dificultades que entraña una posible entrada en situación de riesgo. De ahí la relevancia -justifican en las agencias de rating- de la calificación crediticia.

Parece que es una situación típica de las fases de salida de las crisis, momentos en los que las expectativas de aumento de ventas propicia los planes de inversión de las empresas y, con estos un mayor apalancamiento. Pero la fase de salida de la crisis financiera, la iniciada en 2008, tiene algunas notas diferenciales respecto a otras crisis anteriores. El final de la época de políticas monetarias laxas toca a su fin con el giro anunciado en EE UU por las autoridades de endurecer las condiciones monetarias con un aumento de los tipos de interés a largo plazo.

Por si no fuera suficiente el problema del apalancamiento y el consiguiente riesgo de perder posiciones en la calificación, las grandes compañías se han encontrado con un una nueva normativa (la IFRS 9, en vigor desde el primer día del presente año) que hará más difícil a las empresas la refinanciación de sus deudas, de modo que su contabilización (de la refinanciación) hará subir el coste de financiación. En esta tesitura se encuentran las principales compañías del Ibex 35 y otras muchas del Continuo, con independencia de que hayan refinanciado sus deudas en los últimos cuatro años.

Y lo peor es que además del aumento del volumen de la deuda empresarial en el balance, gran parte de los pasivos se encuentra en poder de empresas con crecientes problemas de solvencia. Una situación tan preocupante como peligrosa, habida cuenta de que los programas de compras del BCE ya han comenzado su retirada. Está claro que muchas empresas se van a pillar las manos con deuda sin refinanciar. Empresas y deudas que no son, precisamente, menores. 

El tiempo apremia para que las compañías más endeudadas aprovechen la coyuntura de dinero barato, para refinanciar y reestructurar deuda, una pesada y costosa carga de la que algo más de un tercio ya se encuentra en zona de riesgo, jugándose por tanto, peldaños, perspectivas y revisiones a la baja. El mensaje de agencias, instituciones y gobernantes a las empresas es sencillo: aprovechar la coyuntura para refinanciar vencimientos. Y antes de que el vencimiento sea más costoso o, según el caso, de imposible refinanciación.

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