edición: 2472 , Miércoles, 23 mayo 2018
11/07/2012
BBVA y Santander están entre sus principales acreedores

CEMEX inició el periodo de aceptación del canje de su deuda con vencimiento en 2014

Carlos Schwartz

La compañía cementera mexicana CEMEX, con importantes activos en España, ha iniciado el periodo de aceptación para el canje de su deuda con vencimiento en 2014 por nueva deuda con vencimiento en 2018 en poder de los bancos acreedores. En 2014 vencen en torno a 7.000 millones de dólares de un total de 14.000 millones. La colosal cifra de deuda es el resultado del agrupamiento del conjunto de las financiaciones para adquisiciones de la empresa que se expandió apalancada sobre el crédito en el periodo de crecimiento internacional que acabó en 2007/2008 con el estallido de la crisis internacional.

En 2009 la multinacional con sede en Monterrey logró cerrar un paquete destinado a aplazar el total de su deuda, pero la posibilidad de hacer frente a los vencimientos de 2014 se ha evaporado a raíz de la ausencia de recuperación en los mercados en los que la sociedad está implantada. Los dos principales acreedores españoles son BBVA y Banco Santander con una exposición de 1.000 y 500 millones de euros respectivamente. Ante la pregunta a un portavoz de BBVA por parte de ICNreport sobre la aceptación de los términos del canje la fuente afirmó que:”nuestra política es no hacer comentarios sobre nuestras relaciones con los clientes”. Fuentes del mercado financiero por su parte han señalado que: “Los dos bancos no tienen más remedio que aceptar”.

Con motivo del plan de 2009 CEMEX vendió su filial en Australia, un mercado en crecimiento con una puerta de salida a Asia, con el que financió parte de las entregas a cuenta. Ahora, una vez más, considera la posibilidad de vender activos sin precisar cuales son aunque señala que pueden vender “participaciones minoritarias en algunos países”, activos “específicos en Estados Unidos y en Europa” u “otros activos no estratégicos”. En cualquier caso lo significativo es que el plan de viabilidad de la sociedad sobre el que se basó la refinanciación de 2009 no ha surtido el efecto esperado. Los objetivos estaban centrados en el desarrollo de negocio en torno a las inversiones públicas destinadas a sostener la actividad económica en Estados Unidos y en el resto de los países avanzados para luchar contra la crisis. Como ha quedado a la vista en el caso español esos planes se han disipado al mismo tiempo que ha entrado en el campo de visión la austeridad fiscal, mientras que en Estados Unidos no ha llegado a tener la envergadura esperada.

Los fabricantes de cemento están en retroceso a escala internacional. Una de las víctimas de esta situación es Cementos Portland propiedad del grupo FCC, donde también tiene una fuerte exposición la banca española. La reestructuración de la deuda de Portland “será un hecho sobrevenido a la reestructuración de la deuda de la propia FCC que está en curso”, de acuerdo con una fuente del sector bancario. En 2009 el Banco de España solicitó a los bancos con exposición a la deuda de CEMEX una información detallada, y concluyó en ese momento que esa deuda en la medida que no estaba vencida y generaba flujos de capital no requería dotaciones. La extensión actual de los plazos quedará sujeta también a verificación del regulador, pero con un agravante. En el futuro inmediato habrá que dar información detallada a los controladores externos de la supervisión bancaria en España. Lo cual no es ningún detalle. Sobre todo porque a menos que el grupo con cabecera en Monterrey logre vender activos a precios razonables, difícilmente pueda cumplir con algunos de los objetivos en el plan de aplazamiento.

De acuerdo con CEMEX un 50% de los acreedores ya ha mostrado su voluntad de acudir al canje de deuda con el cual se materializará el aplazamiento hasta 2018. La empresa ha endulzado el canje con bonos de alta rentabilidad y comisiones. Los bonos de alto rendimiento pagan un interés del 9,5% y tiene vencimiento en junio de 2018 pero pueden ser amortizados en 2016. Los otros instrumentos de canje son créditos, que devengarán Libor más 525 puntos, y bonos en colocación privada con un interés del 9,66%. Los pagos anticipados serán de 500 millones de dólares el 14 de febrero de 2014, 250 millones de dólares el 30 de junio de 2016 y 250 millones de dólares el 16 de diciembre de 2016. Las comisiones por aceptar el canje son de 80 puntos básicos sobre el total refinanciado.

Esto quiere decir que en 1.000 millones el canje supone 8 millones, y en 500 millones cuatro millones. Otros edulcorantes para el brebaje son la oferta de pagar una bonificación trimestral sobre el saldo vivo de la deuda acogida al nuevo acuerdo del 0,50% en el caso que la media ponderada de la cotización de las acciones de CEMEX en la bolsa de Nuevas York superen la cotización de 14,50 dólares en el trimestre a partir de abril de 2015. Este pago estás acotado al volumen de deuda pagada a esa fecha. Si este supera los 2.000 millones de euros los pagos se aplicarán solo sobre el saldo pendiente.

CEMEX se afirmó en el mercado español al comprar en 1992/3 la Compañía Valenciana de Cementos tras un enfrentamiento entre el entonces presidente de Banesto, Mario Conde, y los propietarios de la mayoría del capital de Valenciana, la familia Serratosa. De aquella operación que se fraguó en medio de la niebla que aun cubría los carcomidos cimientos de la Corporación Industrial Banesto surgió la base española del imperio presidido por Lorenzo Zambrano. La operación al mismo tiempo marcó el derrumbe del equipo de Mario Conde al frente del banco.

No todo han sido laureles en el recorrido olímpico de CEMEX en España, y en más de una oportunidad ha tenido que luchar por mantener los márgenes de la actividad de su empresa incluso en las épocas de la fiebre edilicia hispana. Al igual que las otras empresas del sector debieron hacer frente a la competencia de las grandes importadoras de cemento que ejercieron una fuerte presión sobre los precios del mercado interno. La historia de las cementeras no está exenta de condenas por colusión para la fijación de precios, como la multa de la Unión Europea reducida finalmente a 110 millones de euros a empresas europeas del sector basada en una denuncia de 1994 y aplicada en 2004.

Todo eso es ahora agua pasada. Si la empresa de Monterrey quisiera vender sus activos en España tendría que bajar mucho sus aspiraciones, entre otras cosas porque el cemento viaja poco porque se encarece fácil con el transporte debido a sus bajos precios. Y tal como está el mercado interno en España, con una saturación de viviendas sin vender superior al millón de unidades, pensar en que la venta de cemento se recupere es de momento un sueño febril. Mientras, los bancos puede que se alegren un poco con las perspectivas de nuevas comisiones para el canje de deuda vieja por nueva. Pero la meta quedará desplazada cuatro años que constituyen nuevas incertidumbres. Una deuda que acumula dos aplazamientos debería ser considerada para su inclusión en deuda subestándar si es que no está ya en esa categoría.

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