edición: 2830 , Martes, 22 octubre 2019
17/04/2009

Centrica y EDF se lo ponen más fácil a GDF-Suez e Iberdrola en la nuclear británica

Ana Zarzuela

Han pasado de los recelos al choque de trenes. Después de siete meses de negociaciones, a Electricité de France le suenan ya las alarmas de British Energy. Centrica le complicó a la gala el cortejo durante todo el año pasado y ahora se cuestiona en voz cada vez más alta el matrimonio llamado a ayudarla a digerir el 25% de BE en la Pérfida Albion.

Se miden las distancias, los precios (Centrica aspira a reducir hasta un tercio los 3.400 millones de libras). El Plan B está a la vista: a los británicos no les faltan ni inversiones alternativas, ni la presión de un grupo de accionistas. Pierre Gaddoneix frena, aunque la operación debía haber estado cerrada en marzo. Sabe que si presiona a Centrica puede acabar en la cuneta del repudio. Pescan ya en sus limitaciones GDF-Suez, Iberdrola y SSE. Hacen saber por boca del presidente de Gaz de France, Gérard Mestrallet, que esperan contar con, al menos, dos reactores EPR en Gran Bretaña antes de 2020. Londres no descarta que British Energy siga en la nevera de los tres, sobre todo si no se consuma el desembarco de Centrica, o no lo hace en el paquete completo.

La alianza de SSE-GDF-Suez y la española volvería a colocarse en la primera línea de los pretendientes de la que salieron en agosto. Y GDF Suez no descarta -con o sin sus aliados para la aventura británica- pelearle también la aventura nuclear estadounidense a Gadoneix. Si llega, será en alianza con sus socios nucleares europeos. La decisión lleva alguno de los sellos de Centrica: sin sus libras la consumación consumación de EDF en Constellation Energy se le amarga tambien a Gadonneix.

En Gran Bretaña, Iberdrola con GDF-Suez y E.ON y RWE se colocan en la salida para compartir las concesiones de British Energy y estarán a mano si Centrica tiene problemas y da marcha atrás. Las prisas de GDF-Suez por estrenarse al otro lado del Canal de la Mancha (ahora que Sarkozy le ha hecho sitio en el tercer EPR galo), las urgencias de EDF y los recelos de Centrica a su desembarco en BE le despejan a Sánchez Galán las dimensiones de su alianza tripartita nuclear a la mesa de Gordon Brown. EDF tiende, entre tanto, la mano atómica a los socios ibéricos: ya ha dejado claro que le gustaría reeditar en España una resurrección nuclear como la que cocina con Enel, pero no será por ahora. No, al menos, hasta que la alianza se pueda digerir a domicilio, en el mercado español.

Sánchez Galán rindió ante Pierre Gadonneix hace ya casi un año las lanzas de los precios en la carrera por British Energy, pero prometió no irse de los planes de Downing Street y el presidente de Iberdrola sigue dispuesto a demostrar que todos los atajos conducen a las nucleares británicas, sin pasar por el peaje de los 15.750 millones de euros que EDF ha pagado. Mano a mano con SSE y de GFD-Suez se coló por la desconfianza de Londres hacia el paraguas empresarial del Elíseo y a través de las obligaciones impuestas por Bruselas a Electricité de France. Eso le ha permitido a su alianza tripartita el acceso a los emplazamientos para nuevos reactores cuya elección ya ha comenzado a supervisar el Departamento británico de Energía y Cambio Climático. Iberdrola tiene la fortaleza eólica y el pie escocés que SSE busca; a cambio, vía libre para dar un paso a dos con la fortaleza financiera de la escocesa, un atajo a Downing Street y más proximidad a las plantas de Wylfa, Oldbury y Bradwell.

Prometía Gérard Mestrallet hace menos de un año, en el bautizo de la mayor eléctrica del mundo por capitalización, que GDF Suez mordería también la manzana nuclear más pronto que tarde. La francesa quiere hacer valer los galones de su filial Electrabel, responsable del 90% de la energía nuclear belga. De la fruta prohibida gala, Sarkozy solo le permite saborear una porción del segundo reactor EPR de Penly -que comenzará su construcción en 2012 y su operación en 2017- y siempre a dos manos con su rival histórico, EDF. Por eso busca su revancha atómica a ambos lados del Atlántico. Si hace falta, con la reedición de su triple alianza en tierras de Barack Obama. Al fin y al cabo, es Mestrallet el primero que acaba de reconocer que -ya que los capitales foráneos sólo pueden llegar al 50% de los reactores nucleares norteamericanos- el resurgir nuclear estadounidense no será plato de una sola boca: ni la de Gadonneix y EDF con Constellation, ni la suya propia. Hace saber que stá dispuesto a reproducir en tierras americanas, la alianza con Iberdrola y SSE.

EL NUEVO ESCENARIO DE CENTRICA

Ni los precios de la energía (los de generación han caído un 50% en reino Unido) ni las pérdidas de 144 millones de libras en 2008, ni el negocio doméstico de British Gas -que ha visto un recorte de tarifas del 10%-  acompañan a Centrica en su paseo al altar del 25% de  British Energy con EDF. Posee suficientes plantas de energía y gas para satisfacer sólo un tercio de su demanda, lejos del 50% del horizonte de sus aspiraciones.Le ha puesto ya el ojo de la voluntad y sus cálculos a adquisiciones nucleares eólicas y gasistas; se asegura de que en París sepan que tiene más de un ‘plan B’: mira a EE UU, del que espera hacer el objetivo prioritario de su expansión; acaba de acordar pagarle 36 millones de dólares a  Perenco por sus activos en el mar del norte y no descarta sobrepasar el 22% de Venture Production Plc. A la vista de su nueva bitácora, ya son varios minoritarios los que escuchan a los analistas: Centrica no se puede quedar fuera de la carrera nuclear local, BE figura entre sus aspiraciones estratégicas, pero se cuestionan por qué dedicarle 4.400 millones de dólares al mordisco del pastel de Pierre Gadonneix. La propuesta de los accionistas más recelosos -los que no dudan en denunciar un sobreprecio en agosto, antes de la debacle de Lehmann Brothers- toca, como mucho, el techo de 1.300 millones de libras, menos de la mitad del acuerdo inicial.

No sólo son los precios y las presiones de los accionistas el problema: el gigante británico de la energía condiciona el desenlace en BE según la partitura acordada con París al desprendimiento, a manos galas, del 51% de Centrica en la belga SPE. A Electricité de France se le acaba la calma y los argumentos. Tanto que, si no comparte la mesa y la digestión con la británica -sólo hay un acuerdo no vinculante y Centrica advierte que tiene alternativas- Pierre Gadonneix tendrá que comenzar a buscar nuevos ‘comensales’ para un bocado que, en solitario, le sigue quedando grande. En la pole, de nuevo, las alianzas de RWE y E.ON y, sobre todo, las de Iberdrola, SSE y GDF-Suez-.

El coloso galo quiere seguirle los pasos a Areva en Asia y Gadonneix sueña con el bautismo por parte de la eléctrica de diez nuevos reactores nucleares de última generación en 2020. Pero Electricité de France se ahoga en sus digestiones y en los costes de su reactor EPR y Bruselas le pone techo al despliegue británico. Con las dentelladas en la mesa de la energía británica, la mayor adquisición de la historia de EDF atraganta hasta el recuerdo de los analistas, que previenen a Pierre Gadonneix: puede acabar reeditando la ofensiva de su antecesor François Roussely en Latinoamérica y encallar -como él hizo en Brasil- en las barreras del techo de precios al consumo.  Inútil, muy arriesgada y, sobre todo, carísima -como la califican los seis sindicatos del Consejo- la voracidad de  EDF sobre BE ni siquiera era un plato imprescindible en la mesa de su buffet energético: la gala disponía ya de terrenos en Gran Bretaña que podían acoger los reactores y de galones suficientes como para que BE y Downing Street hubieran acudido a ella y a sus reactores para el despegue nuclear. A la vista de los 35.000 millones que promete invertir antes de 2010 y del empeño en embriagarse con sus ansias napoleónicas, no da para muchas alegrías más. Quiere ser el perejil de todas las salsas nucleares. Pero el malabarismo puede acabar con más de una pelota en el suelo.

MÁS ESPACIO PARA IBERDROLA

Sánchez Galán afina sus pretensiones: Iberdrola está entre los posibles invitados a la mesa nuclear londinense. Hace valer sus galones: dispone de capacidad de generación en este país, su experiencia como operador de energía nuclear y buena relación con el consejero delegado de British Energy, Bill Coley. Iberdrola camina por los nuevos horizontes de la nuclear británica ligero del lastre de las inversiones que pesan sobre EDF. Competirá con RWE y E.On, pero ha conseguido que  Suez y la sueca Vattenfall jueguen se su mano en la recién estrenada joint venture con la escocesa Scottish and Southern Energy (SSE). Una alianza que cuenta con trayectoria en el desarrollo y operación de infraestructuras energéticas y la fortaleza financiera necesaria para las nuevas nucleares que el Reino Unido espera poner en marcha a lo largo de la segunda década de este siglo. Aunque además del pago por los terrenos, los compradores deben invertir alrededor de 3.300 millones de euros para levantar cada central nuclear, un sitio adecuado es clave; es muy difícil obtener autorizaciones para construir plantas donde no existe ya un reactor en funcionamiento. SSE lo sabe y desde hace semanas amasa 714 millones de dólares para buscar emplazamientos.

El segundo mayor productor eléctrico en el Reino Unido e Irlanda no esconde la búsqueda de nuevas fuentes de generación con las que asegurar y acrecentar el suministro a sus 9 millones de clientes y un ambicioso plan de inversiones de más de 6.500 millones de libras en los próximos cinco años. Iberdrola, con la experiencia en el diseño de Westinghouse AP1000 en el Reino Unido, no oculta sus planes de contar con producción eléctrica de origen nuclear para complementar el parque actual de su filial británica Scottish Power, basado en plantas térmicas de carbón y gas y en instalaciones de energía renovable. Ya triplicó en 2008 los 18.000 GWh de su participación en la comercialización de energía en Europa.

Sánchez Galán mira con más fuerza a EE UU, un mercado prioritario para Iberdrola, de donde proceden los inversores que representan el 30% del capital de la eléctrica española. Desde que comenzó a operar en el país, en 2006, Iberdrola ha invertido cerca de 10.000 millones de dólares en la puesta en marcha de centrales térmicas, instalaciones de energías renovables y almacenamientos de gas. Si el desembarco de  EDF en Constellation metió al congelador algunas de sus expectativas nucleares, las zozobras de Areva y el lastre de Copnstellation con Electricité de France acaba de confesar prometen retrasar los planes nucleares que la gala diseñó para 2011 y dejan sitio en la tierra de Obama al resto de los jugadores de la carrera nuclear.

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