edición: 2284 , Viernes, 18 agosto 2017
17/06/2009
OBSERVATORIO LATINOAMERICANO

Chávez atrapa a sus aliados en las redes de una ahogada Pdvsa

Les cobra los desconchones de su diplomacia petrolera
Hugo Chávez, presidente de Venezuela
Ana Zarzuela

Se empeñó en tejer un cordón umbilical con sus socios pero Hugo Chávez ha terminado por ahorcar a Pdvsa con él y por asfixiar a los países a los que nutre las arterias de sus hidrocarburos. Juega al doble o nada con Petrocaribe y todas sus alianzas. Sabe que es su última oportunidad, ahora que Pdvsa se estrangula con el lastre de 28.000 millones de deudas y que ni el gasoducto del sur, ni las alianzas energéticas con Buenos Aires y Brasilia cuajaron. Venezuela no dejará de venderles a sus 18 socios de Petrocaribe 200.000 barriles diarios, al menos por el momento, pero ya cambió las condiciones de pago aplazado y -aunque sea a crédito- se aferra a los precios de tiempos mejores; estudia obligar a Cuba a pagar en efectivo una parte de sus 115.000  barriles y deja en la estacada a los proveedores internacionales y algunos socios en proyectos comunes. Tanto que El Salvador y Panamá se lo piensan dos veces. Chávez congela las inversiones y las infraestructuras: Se lo recuerdan Cuba, Brasil, Argentina, Ecuador y Bolivia. Ni rastro de los 24.000 millones de dólares para los ocho proyectos petroleros sólo en el Caribe y Centroamérica que debían estar completados en dos años. Cuba pliega las velas de sus heridas y las propias, ni las refinerías de Cienfuegos y Matanzas ni el crudo son los prometidos.

La telaraña de su petrodiplomacia tiene cada vez más desconchones, se los cobra a sus ‘hermanos’ en el petróleo en la letra pequeña: los precios más altos que otros proveedores, las cotizaciones flexibles en sintonía con el mercado y la promesa de una dependencia garantizada por décadas. Lo sabe Paraguay, ahora que Petrobar está atrapada entre la ‘generosidad’ de Pdvsa -a los precios más caros de todos los proveedores- y la obligación de comprarle el 100% del suministro si quiere renegociar sus 300 millones de deuda.

Petróleos de Venezuela estataliza el flujo de los hidrocarburos allá donde llega y su nueva red de centros de refinado pagada con la cartera de sus aliados le garantiza la mano sobre todo el proceso, más allá del suministro. Para empezar en República Dominicana: pagará a Pdvsa en habichuelas y turismo los 1.000 millones de deuda pendiente, pero Caracas tiene ya un pie en la refinería que acaba de comprar el gobierno de Fernández. Las deudas externas dominicana, hondureña y nicaragüense sangran ya por las heridas de la ‘generosidad’ venezolana. Se han triplicado en cuatro años gracias a los apellidos de Pdvsa. Y si rebasan sus líneas rojas, probarán el sabor amargo del pago de los créditos al 18%. Brasil barre las migajas de la diplomacia energética venezolana y se hace fuerte en ellas.

Su alianza ha terminado por ser un club de deudores: el derrumbe de los precios petroleros ha modificado los términos del acuerdo con Petrocaribe: los beneficiarios pagan ahora al menos el 50% del crudo por adelantado, a diferencia del 40% cuando la cotización era mayor a los 100 dólares el barril. Hoy no está Pdvsa para derroches. La maldición se exporta. La ‘generosidad’ de Pdvsa ya les costó más de un sofoco y la peor de sus broncas con Washington a Néstor Kirchner y la presidenta argentina. Y apuros a sus exportadores, condenados a suplir- a cambio del crudo- las miserias de la producción de carne venezolana, que sólo es capaz de cubrir el 48% de su consumo. A cambio, a Argentina ya le ha salido caro que Venezuela se convirtiera en su prestamista exterior.

Saca pecho, abrillanta las medallas exteriores, las hermanadas por Bolívar, pero el venezolano ha tenido que desmentir la bancarrota de Pdvsa  y no están sus cuentas para hermandades bolivarianas.  Lula y la crisis le chafan a Chávez el Banco del Sur, los recelos del tejido empresarial argentino le cierran las puertas al oxígeno de Mercosur y sus zozobras energéticas le alejan la diplomacia con EE UU -al que irán dedicados los mayores esfuerzos de su inversión para multiplicar por 200 sus exportaciones-, la negociación con Obama para comprarle el 11% del crudo que proviene de Venezuela. Las limitaciones de Pdvsa hacen el resto: entierra bajo el tiempo del olvido el que era su megaproyectos regional, el gran Gasoducto del Sur y ha tenido que reconocer que pierde fuerzas ante los galones de Lual: nada de paz con Brasilia para desbloquear la refinería Abreu, se conforma con la simple mano tendida de sus miserias: un crédito de 4.300 millones de dólares que Caracas recibirá del Bndes para infraestructuras pendientes.
 

UN ‘REGALO’ EMPONZOÑADO

El souvenir envenenado mancha ya las arcas de los hijos de Petrosur y Petrocaribe, cada vez más dependientes del crudo venezolano gracias a una oferta -65% pagadero a 25 años- que los obliga a casarse para siempre. Lo regalado sale caro. Y no hay reclamación. Que se lo pregunten a Paraguay, Honduras -que llegará en cuatro años a 4.000 millones de dólares de deuda con Caracas- Nicaragua o República Dominicana -sus pendientes con Caracas han crecido un 500% en dos años-, que engordan su deuda exterior gracias al sistema de pagos ‘para amigos’ y sufren el desabastecimiento cada vez que Pdvsa o sus buques se quedan cortos. Y Pdvsa condena, finalmente, a los ciudadanos a ser testigos ciegos de la opacidad del gasto público y herederos de la hipoteca del 40% de la factura de Petrocaribe, que Chávez ‘perdona’ a cambio de un 1% a 25 años. Lo saben bien los nicaragüenses, que ven cómo se ha duplicado la ayuda caraqueña en sólo un año y cómo mes a mes los ingresos por la venta del petróleo venezolano –que no se contabilizan como importaciones, flujo de capitales, o cuentas públicas por pagar- se diluyen en las arcas de Daniel Ortega y entre velos de silencio bolivariano, sin que los 385 millones que dice haberse ahorrado gracias al crudo venezolano hayan servido para impulsar su mix energético. El presidente electo del Salvador, Mauricio Funes se lo está pensando más de dos veces para ingresar a Petrocaribe. Y Martinelli le ha dejado claro que la mano de Panamá no se dejará tocar por los lazos del petróleo bolivariano.

Hugo Chávez se cobra caras ‘las ventajas’ de su diplomacia petrolera. Lo saben bien los paraguayos. El gobierno de Lugo no sabe qué hacer con la empresa pública de petróleos. Mira ya, de reojo, a otros proveedores por encima de los hombros de Petróleos de Venezuela. Como ha terminado por desvelar la investigación del ABC Color y de la Comisión ad hoc del Senado, las ‘rebajas’ de Pdvsa le han costado a la estatal Petrobar la obligación de comprar un 75% de crudo venezolano a los precios más altos del mercado, un 200% más que el diésel que el sector privado importa por su cuenta. Ni los 90 días de ventaja que Caracas les concede, ni menos aún los subsidios oficiales y el intento por colocar las facturas venezolanas como gastos extraordinarios opacan que, desde 2004, los precios del oro negro venezolano son flexibles, al calor del mercado y de las urgencias de Hugo Chávez. Cargan ahora con el lastre de 360 millones de dólares de deuda –de ellos 200 vencidos ya- a los que los enviados de Hugo Chávez, a punto de desembarcar en Asunción, le aplicarán desde este mes la ‘gracia’ de su hermandad bolivariana: una tasa de interés del 2 al 18%. Susto o muerte, el Palacio de Miraflores les ofrece una salida que conduce, de nuevo, al laberinto de Pdvsa: la refinanciación a otros 15 años llegará sólo si amplía la compra de gasoil al 100% de la demanda que necesita Petropar.

República Dominicana- gracias a la sintonía entre Chávez y el ministro Bengoa- podrá empezar a pagar una deuda pendiente de 1.000 millones de dólares con habichuelas y servicios turísticos. Y –aunque Caracas lo ha dejado caer sólo en los pasillos de la Sexta Cumbre de Petrocaribe de San Cristobal- lo pagará también en brazos de la dependencia con Venezuela. Hugo Chávez tiene ya alfombra roja para hacerse con el 49% y las riendas de Refidomsa, la refinería que el gobierno de Leonel Fernández acaba de ‘recuperar’ de manos de Royal Dutch Shell. Su nueva estrategia, empresas mixtas para el desarrollo de proyectos de inversión e infraestructuras a cuatro manos - y con ellas, la llave al futuro del procesamiento-  busca cargarles a sus ‘aliados’ las facturas de su dependencia. Caracas ya ha sugerido un fondo común que las financie.

Vuelan las reservas, la liquidez de Petróleos de Venezuela. Y con ella los proyectos de Chávez para sus aliados. Reedita los acuerdos mil veces firmados con su ‘hermano’, Rafael Correa. Escenifica de nuevo la génesis de la refinería de Manabí, pero los técnicos de Pdvsa no han podido hasta ahora hacer más con Petroecuador que regresar a Quito para volver a revisar los 12 acuerdos petroleros pendientes y despejar de nuevo la alfombra roja de las promesas que Chávez extendió en su última visita, hace un mes, con la inauguración de una exploración bajo mando de Pdvsa, en Guayaquil. La megarefinería en la costa ecuatoriana y el campo Sacha en la Amazonía siguen en el desván de las promesas. El mismo en el que mantiene desde hace más de dos años la construcción de una nueva refinería cubana de 150.000 barriles, dos en Nicaragua (75.000 bpd cada una), una en Haití (20.000), jamaica (50.000) y otra en República Dominicana (10.000).  Los avances en el proyecto amazónico de Petrobas -transportará desde el otoño de 2009 5,5 millones de metros cúbicos por día del combustible, para generar unos 760 megavatios (MW) de electricidad- adelantan por la derecha al Gasoducto del Sur de Chávez, que sigue huérfano de realismo, financiación y socios. Tanto que intenta cocinar, a cuatro manos con los Kirchner –y el bolsillo de Enarsa- una planta regasificadora de GNL en Argentina.

Pero los 400 millones de inversión nutren el desacuerdo entre Buenos Aires y Caracas. Y no es sólo el director  de Abastecimiento de Petrobrás, Paulo Roberto Costa, el que desvela la dimensión del divorcio entre Pdvsa y Petrobras. En 2005 establecieron un acuerdo para construir la refinería de Abreu e Lima, pero en 2007 Brasil comenzó las obras y ya ha constituido la empresa mixta que la gestionará sin que hasta ahora el gobierno de Lula haya visto de Caracas ninguno de los casi 2.000 millones de dólares que debía aportar. El Palacio de Miraflores se aferra a las diferencias y enarbola la urgencia de cobrar a precios por encima del mercado el petróleo que aportará para su refino. Bautiza su orfandad sobre Abreu -y sus 200.000 barriles diarios desde 2011- que se engendra ya a solas con los reales cariocas. Brasilia tiende ya los lazos de la inversión con Uruguay (donde Petrobras está precalificada para el despegue de la plataforma marina) y Argentina -que será el destino del 16% de sus inversiones- allá donde Pdvsa no alcanza.

PDVSA CONTAGIA SUS MISERIAS

El músculo petrolero flaquea, la capacidad de producción  está lesionada y, sin inyecciones de capital exterior, el impulso del buque insignia de la estrategia energética venezolana no mejora. Hasta el ministro Ali Rodríguez reconoce que los ingresos petroleros han caído un 50%, Petróleos de Venezuela ha reducido su producción en un millón de barriles, arrastra el lastre de 100.000 empleados –casi el triple que hace ocho años- y tiene 18.000 millones de dólares de deuda exterior y otros 10.000 con proveedores y contratistas a los que ha empezado a fagocitar por la vía de la nacionalización. La industria petrolera tiene pendiente por cancelar en Impuesto Sobre la Renta (ISLR) 2.000 millones de dólares. Pero ni la orfandad del Fonden- en lo que va de año no ha dado recursos al desarrollo social- ni la incapacidad para incrementar su producción y aportar recursos excedentes a la gestión fiscal, ni el compromiso de vender 1 millón de barriles a Japón desde febrero del año que viene impiden que Chávez mantenga abierto el grifo de los 200.000 barriles diarios de Petrocaribe. Pdvsa se aferra a la posibilidad de proveeer a China, Vietnam y Rusia, para lo que necesita pasar en tres años a unos 4,9 milones de barriles desde los menos de 3 millones actuales, pero no suelta las promesas de seguir enviando a sus aliados -sin cobrarles nada a cambio- hasta un 15% de lo que el país exporta. Petróleos de Venezuela ha regalado más de 30.000 millones de dólares a otros países y a organizaciones variopintas, mientras la deuda externa está llegando a los 40.000 millones y la interna supera los 30.000.

Aunque los envíos de petróleo de Venezuela hacia Cuba prácticamente no producen ganancias ni divisas al país, Pdvsa aumentó en 32% los despachos de crudo hacia la isla durante el año 2008, aunque las exportaciones hacia otros mercados más rentables, como Estados Unidos y Europa, fueron reducidas drásticamente: en el primer mercado del petróleo venezolano, Estados Unidos, de una cuota promedio de 1,6 millones de barriles por día en los últimos tres años haya pasado a 1,4 millones de barriles diarios en los últimos doce meses. Pero en La Habana no son los únicos que han comenzado a descontar ya que los 115.000 barriles diarios que llegan desde Venezuela -un 50% de sus necesidades de consumo- no seguirán haciéndolo con la misma intensidad; no, al menos, al mismo precio. Los analistas descuentan que esa generosidad bolivariana que le ha llevado a donar 53.000 millones de dólares a 33 países -casi un tercio a Cuba- en su década de gobierno será ya muy pronto un viento de otra historia. Lo saben Ortega, Morales, Raúl Castro, Correa y hasta los Kirchner, que han corrido a Moscú para firmar con Gazprom, Lukoil, BNK y las mineras rusas lo que no acaban de ver de manos de Chávez. Cuba le ha abierto las puertas a Petrobras.

Miraflores estudia desde hace meses bajo la mesa -el “ahorro o muerte cubano” lo haría muy impopular- comenzar a exigir parte de los pagos en efectivo. Peina la calma del proyecto para ampliar desde 65.000 a 150.000 barriles la refinería de Cienfuegos. Y Caracas ya les ha dejado claro a los hermanos Castro que los 10.800 millones de dólares que la Isla necesita invertir en infraestructuras para hidrocarburos si quiere cortar los lazos de la dependencia externa  no llevarán apellidos venezolanos. No, desde luego, en los dos próximos ejercicios.

Paradojas de su laberinto energético, ahora que engulle el perímetro de media docena de empresas auxiliares estadounidenses, Chávez se puede convertir, sin querer, en el mejor aliado de la política de autonomía energética de Barack Obama: de los 200.000 bpd del recorte acordado por la OPEP para Venezuela que asume Pdvsa EE UU sentirá el tijeretazo de casi 166.000. Lo del suministro petrolero a su primer consumidor será otra cosa. Y ya desde finales de 2008 comenzó la disminución de las exportaciones a Norteamérica (12,4%) y Europa (15%), que han tocado fondo en enero. Por más que se empeñe el ex ministro Rodrigo Cabezas, Washington ya ha comenzado a encontrar sustitutos para el crudo venezolano: Petrobras tiene planes de ampliar sus inversiones en esa nación. Alrededor de 354.000 barriles de petróleo por día procedentes de Brasil han reemplazado parte de los 500.000 barriles diarios que Venezuela ha dejado de exportar a Estados Unidos en los últimos meses. Y sólo un crédito de 1.000 millones de dólares de BNP y Sumitomo Mitsui le ha dado a Citgo, la filial de Pdvsa en EE UU, oxígeno para seguir tocando el mercado norteamericano a domicilio.

LULA SE HACE FUERTE

En las aguas emponzoñadas de Pdvsa pescan Petrobrás y Lula el sueño de hacer de su gigante uno de los cinco primeros exportadores del mundo y duplicar su producción. La sentencia de muerte de Lula da Silva al gasoducto del Sur y a los 25.000 millones de dólares de su inversión es la puntilla a la geopolítica de su petrorreino en la región y la prueba del horizonte con el que sueñan Brasilia y Petrobras. A Chávez, el Palacio de Planalto le amarga la refinería de Abreu en Lima y el interés por el oro del Orinoco. Hasta Uruguay recibirá más que Venezuela del pastel de 174.400 millones de dólares de inversiones de Petrobras hasta 2013. Lula y la crisis le chafan a Chávez el Banco del Sur, le cierran las puertas al oxígeno de Mercosur y le alejan la diplomacia con EE UU -al que irán dedicados los mayores esfuerzos de su inversión para multiplicar por 200 sus exportaciones-, la negociación con Obama para comprarle el 11% del crudo que proviene de Venezuela. Petrobras le dobla todos los brazos a Pdvsa. Lula le birla a Chávez hasta el atractivo para China y Rusia, volcadas con Brasilia.

El brasileño es el primero en comprobar que, por mucho que Chávez lo arrope, el ajuar de Pdvsa y los presentes del bolivariano están más que roídos. Amparado por la envergadura de la mayor economía al sur del Río Grande y enfrascado en la carrera para hacerse con la hegemonía regional a dos bandas -la comercial y la militar-, el mandatario le saca brillo a la petrolera y trata de pescar en el ajedrez de las miserias latinoamericanas. Hace apenas un lustro, cuando Chávez comenzó a hacer ondear ante sus vecinos el poderío de su bandera petrolera y el supuesto músculo de su reino con pretensiones de autarquía petrolera, desde Caracas a Brasilia se daba por descontado que América del Sur es una región privilegiada que puede autoabastecerse energéticamente, con Bolivia y Venezuela como los grandes productores y Brasil y Argentina como grandes consumidores. Hoy el paradigma se ha evaporado: ni siquiera pueden abastecerse a sí mismas, la boliviana YPFB tiene problemas y Pdvsa está lastrada por la deuda, los problemas de producción y las ambiciones de Chávez, empeñado en convertirla en su compañía-comodín. Lula lo sabe y quiere hacerse con la bandera de esa integración. Y con el botín del oro negro. Lo suficiente, además, como para que Lula da Silva acompañe la rebaja de las inversiones de Petrobras en Bolivia con la promesa de que, en breve, se zafará la dependencia con la Paz, un lazo que estrecha en el cuello de Brasilia el 50% del gas y el 60% del que bebe el corazón industrial de Sao Paulo. La compañía deja en la carpeta el proyecto de construir una tercera terminal de gas natural licuado (GNL) hacia el 2014 en tierras bolivianas; consiente con un nuevo contrato de servicios en Ecuador y mete al congelador los 500 millones de deuda de Quito, se conforma con sostener la producción en Bolivia. Y pone en cuarentena parte de sus proyectos con Caracas.

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