edición: 2325 , Miércoles, 18 octubre 2017
01/10/2008
Sarkozy y Chávez

Chávez le aplica la pinza portuguesa y la gala a Zapatero

A.Z.

Unos por sarkozianos, los otros por bolivarianos. Pero Zapatero no tiene quien le invite. En el Elíseo le cobran caro su órdago en el atril de Naciones Unidas. Palmaditas en la espalda de Sarkozy, bueno. Pero el presidente galo no está para desafíos económicos, aunque Zapatero se los fíe largos, para 2013. Antes han entrado otra vez los ‘camellos’ de Hugo Chávez por el ojo del arco del triunfo parisino, y el luso Sócrates por la puerta caraqueña de Bolívar que Rodríguez Zapatero en las reuniones con las que Francia, Bruselas, Londres, Berlín y Roma piensan “frenar la crisis y refundar el sistema financiero internacional”.

De momento, aunque en la primera de las ‘fiestas’ de emergencia de Sarkozy, antes de noviembre, hay más invitados que los del G8 y tienen entrada algunos de los emergentes, a España ni está ni se la espera. Ni en la mesa europea, ni después, en la mundial. Menos aún en la de las promesas energéticas chavistas, llena ya de los convidados lusos y galos, en la que han quedado olvidados los planes energéticos con España.

Pasea su palmito de nuevo por Europa, acuna su sintonía con Nicolas Sarkozy  y cocina una alianza estratégica con París que el canciller Maduro rematará en voz baja esta semana, con alegrías nucleares y mejores horizontes para Total en el Orinoco. Pero el venezolano no se cansa de castigar a Moncloa con el látigo de su indiferencia. Regodea su desdén a la ‘madre patria’ con las promesas galas y, sobre todo con el abrazo portugués.

Chávez lava las huellas de su idilio con Vladimir Putin y sus alianzas militares con Pekín (aunque los chinos se resistan al abrazo bolivariano) gracias a sus paseos lusos y galos. La peregrinación al Eliseo hace milagros. Los amores nucleares, los enemigos comunes y la trinchera del ´capitalismo regulado´, más. Nicolas Sarkozy no está dispuesto a que ni la nacionalización de la francesa Lafarge ni los desacuerdos políticos – con Ingrid Betancourt mediante – separen lo que los acuerdos militares y el paraguas de la sarkodiplomacia nuclear han unido. Más aún ahora, que, gracias a la buena disposición de Medvedev el triángulo nuclear París- Caracas- Moscú tiene ya todos sus vértices afilados y a Total y Gazprom a rienda suelta en la Faja del Orinoco.

Hugo Chávez guarda la camiseta del Rey entre las manos. Poco más que eso queda de su reconciliación ‘perpetrada’ en Moncloa, en la que quiso utilizar a Repsol como oficiante y a las promesas de 10.000 barriles diarios a 100 dólares como arras. Sebastián y Brufau pueden esperar sentados al ‘Godot’ de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) para concretar los anuncios que prometían surtir a España petróleo para 100 años y abrirle a la petrolera las puertas a un segundo ‘jardín’ en la faja del Orinoco. Lo de los aviones, mejor ui meneallo, dicen en el Palacio de Santa Cruz. Para Rodríguez Zapatero y la Casa Real, elogios, alguna canción y muchas camisetas. Nada se desaprovecha en el Palacio de Miraflores.

IDILIO LUSO

Pero los acuerdos palpables y las alegrías energéticas quedan más allá de los Pirineos o del otro lado de la península ibérica. Lo de Portugal -“como en casa”, dice Chávez- se ha convertido en más intenso de sus idilios europeos, el único dudarero y sin altibajos. Y para demostrarlo, regaba su tercer viaje a Lisboa en menos de 10 meses con la compra de un millón de portátiles, un contrato con LENA para proporcionar 50.000 viviendas prefabricadas y las puertas abiertas a la electricidad y las telecomunicaciones venezolanas. Chávez juega al trile con Moncloa en los cubiletes de Repsol, pero le ha abierto la puerta grande de la Faja del Orinoco a Galp y apoya el matrimonio con EDP para desarrollar una planta de gas natural en tierras caribeñas con las arras sobre la mesa portuguesa: un barco con un millón de barriles de crudo. Portugal comprará petróleo a Venezuela en 2008 por valor de 300 millones de dólares (unos 140 millones de euros). Será con ventajas: puede pagar 30% de la factura con bienes y servicios que Venezuela necesita, a través de un fondo regulador  bilateral. Y, si algún día cuajan las promesas de cooperación tecnológica con Madrid, serán sólo si la triangulación con Lisboa lo permite.

Con EDP y Galp como arietes, Sócrates la da cuerda a la ofensiva venezolana. Con el petróleo por alimentos por bandera, Lisboa nutre la voracidad dialéctica de Chávez y la avidez de sus compras. Caracas, las necesidades energéticas lusas, con Galp como oficiante. Desde 2007 ensancha sus caminos hacia Venezuela: abocada a diversificar sus fuentes energéticas y a encontrar en el continente americano satisfacción para un tercio de las necesidades energéticas de Portugal, todos los caminos de Galp desembocan en Pdvsa, a la vista de que la producción petrolera de Brasil -país donde Galp tiene intereses- es principalmente para el consumo interno y de que disminuyeron las importaciones de México. Energías de Portugal (EDP) y EFACEC participan, además, en acuerdos con instituciones oficiales y empresas venezolanas, con Petróleos de Venezuela (PDVSA) en cabeza, para desarrollar y rehabilitar sistemas y tendidos eléctricos y para explotación de gas natural. En las tres fases del proyecto Delta Caribe, para incrementar  la producción de gas de 6.300 millones a 11.500 millones de pies cúbicos diarios (MMPCD) hasta 2012 participan del brazo de Pdvsa  también las portuguesas Galp y EDP, la rusa Gazprom, la malaya Petronas, la  italiana Eni, la argentina Enarsa y las japonesas Mitsubishi e Itochu.

ESQUINAZO A ESPAÑA

La coreografía de la ‘reconciliación’ con el Palacio de Santa Cruz era la ocasión perfecta para garantizarse consumidores incondicionales, inversiones multimillonarias y un precios de 100 dólares por crudos muy pesados -con fuerte descuento frente al Brent -para en el medio plazo tratar de asentar sus presupuestos y permitirse seguir gastando el dinero que Petróleos de Venezuela-la caja tonta de la revolución- no puede ya ingresar. Bastó hacer ondear el oro negro para desarmar los recelos de la Moncloa. Para el venezolano no fue  necesario, como con el primer ministro portugués, deshacerse en contratos energéticos, ni abrir las puertas a los acuerdos de infraestructuras para las empresas ibéricas.  Un brindis al sol, para Venezuela, que – como le acaban de recordar los saudíes- debe respetar algunas de las líneas rojas de la OPEP. Y brindis al sol, sobre todo para la Moncloa y el Palacio de Santa Cruz, que pretendiron solucionar la factura petrolera española con las exportaciones de un país que apenas cubren el 3,7% de la demanda nacional. Sólo la desidia bolivariana ha salvado a España.

Repsol traga dos veces y cultiva su paciencia en tierras venezolanas, en las que esperaba que su sociedad mixta con Pdvsa- en la que la estatal posee un 60% del capital- pudiera catapultarla como uno de los mayores grupos productores de toda Latinoamérica e incrementar un 60% su producción de hidrocarburos, desde 100.000 a 160.000 barriles diarios, y duplicar sus reservas actuales en el país. El fin de los acuerdos mixtos, las amenazas de nacionalización sobre las taladradoras y la ley de hidrocarburos -la misma que arrebató las gasolineras a favor de Pdvsa- marcan los límites de un jardín en el que a Repsol los paseos cada vez le salen más caros.  En el pastel del Orinoco a los españoles les han adjudicado el peor bloque -el 7, en el borde suroccidental- de una Faja convertida en el epicentro de los petroensueños venezolanos, que espera hacer de ella la mayor reserva de petróleo del mundo, si sus reservas de 235.000 millones de barriles de petróleo pesado de difícil explotación se convierten en reservas probadas de aquí a 2009. Repsol le da cuerda a los anhelos chavistas lejos de los bloques buenos de Carabobo- donde producían antes de la expropiación Exxon y Connoco y de los del Oriente de Carabobo y Ayacucho que el Palacio de Miraflores no ha dudado en otorgar a sus amigos de las petroleras estatales vietnamita, rusa, bielorusa, china o iraní, o a sus aliados lusos.

Tal vez si quiebra la tradición y cumple sus amenazas con EE UU, Hugo Chávez  saque del baúl de la retórica bolivariana de nuevo al supuesto acuerdo con España y a la comisión bipartita que debía concretarlo. Si la Guerra Fría del Caribe desemboca en un embargo o un corte de suministro, Venezuela perderá a su mejor cliente de crudo pesado. No será fácil. En sus batallas contra el “Imperio”  y sus “emisarios”, el venezolano no mide fuerzas. Pero la realidad de Exxon ha golpeado las puertas del reino de los ensueños y de las arremetidas bolivarianas. Y le han dado a Chávez y su economía con ínfulas de autarquía energética el primer golpe en la frente de su niña bonita, Pdvsa, lastrada ya por los problemas de producción, exportación y gestión y las deudas. Por eso ahora Hugo Chávez boquea. Poco más que eso. Corta los lazos diplomáticos y sacude las zozobras de su economía en las espaldas de la diplomacia estadounidense. Eso es todo. Como tantas veces, sus pataletas a Mr. Danger no acabarán con el corte del suministro. No cercena el cordón umbilical que le permite vender cada día y nutrir con ello las facturas de su imperialismo bolivariano gracias al primer destino de su comercio exterior y regalar 300.000 barriles a sus ‘hermanos en Bolívar’ a cambio de los 1,5 millones de barriles al día.

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