edición: 2389 , Lunes, 22 enero 2018
02/09/2009
Observatorio Latinoamericano

Chávez se ahoga y ahoga a las empresas españolas con el ‘billete verde’

Retiene los dividendos y beneficios de repatriación a la espera del nuevo impuesto y la devaluación y juega con su paciencia para forzar las reinversiones locales
A pesar de las promesas a Moratinos, no tiene divisas para liberar los dividendos
Se dispara a sus pies con el tiro a Movistar
Ana Zarzuela

No puede. Y ahora, tampoco quiere. Se guarda los dólares. Vistió el bloqueo de  diplomacia, todo con tal de reeditar la foto de la sintonía con Moncloa y  nuevos acuerdos con las energéticas españolas. Y le prometió a Moratinos luz ámbar para las empresas que aguardan desde hace más de un semestre más de 2.000 dólares de sus dividendos y sus beneficios. No será por ahora. La paciencia de Movistar se agota, no está sola, nada que no sufran en silencio BBVA, Air Europa o Repsol. Pero Miraflores vuelve a recordar que el que se mueva no sale en la foto. Se lo ha dicho el ministro Ali Rodríguez al propio director de Cadivi –la Comisión de Administración de Divisas- que confesó que debe dólares por 300 millones al propio sistema bancario.

Chávez digiere aún los pagos de julio, no cuenta con abonar las demás expropiaciones y hasta los acreedores de Pdvsa hacen cola. Ni el ‘alivio’ del pago del Santander  -la primera cuota de 630 millones de dólares el 6 de julio- ni la rebaja en un 36% durante el primer semestre del desembolso de dólares al sector privado suavizan las costuras de Cadivi. Sobre su mesa siguen más de 14.000 millones de dólares pendientes antes del próximo año. Y la bitácora del ministro Ali Rodríguez no está por priorizar los dividendos y los beneficios para el retorno de las multinacionales.  No las españolas. Todo lo contrario: si se cumplen sus planes, sólo abrirá de nuevo el gota a gota del billete verde después de la devaluación y de un nuevo impuesto sobre las divisas que alivie a Cadivi a las puertas de la reforma, aún a costa de facilitarles a las multinacionales menos dólares y más tarde. Erosiona su paciencia, Chávez sueña con que, tras las huellas de Mapfre, más de una empresa reinvierta sus beneficios, ante la imposibilidad de repatriarlos a tiempo y sin mermas.

Telefónica se atrevió desde mayo a  reclamar parte de los 1.500 millones de dólares en beneficios, importaciones y dividendos pendientes -algo que no ha gustado en Miraflores-, a desafiar el móvil ‘vergatario’ de Chávez y hacerse con la corona de smartphones y el mayor despliegue de redes 3G del país. Las miserias de Cadivi, y la prioridad de  taponar las vías de agua que desangran la industria alimentaria, farmacéutica y siderúrgica mandan en la nueva bitácora monetaria del Gobierno ‘bolivariano’: hace del ahogo de dólares una estrategia de mercado contra las multinacionales, abocadas a acudir al mercado paralelo, un 50% más caro, para un tercio de sus importaciones. Ahora, las multinacionales -las españolas en cabeza- preparan sus lanzas judiciales y administrativas, las diplomáticas hasta ahora no les han servido. Asumieron la consigna del Palacio de Miraflores –el que se mueva no sale en la foto de los dólares de Cadivi- pero, tras el ‘vuelva usted mañana’ que Moratinos recibió en Caracas saben que tendrán que pelear sus dividendos cara a cara, una a una. Y hacerlo pronto, antes de que las presiones del mercado consumen la devaluación del dólar paralelo y de que Chávez vista de largo los planes que sus asesores en política monetaria le han puesto ya sobre la mesa. La diplomacia de Maduro no quiere más manchas en las relaciones con Madrid, con nuevo embajador y nueva sintonía. Pero los dólares ni están ni se les espera, a FG se los canjean el silencio por la paz, a Repsol por concesiones a cambio de la desinversión para Pdvsa. Silencio en el Palacio de Santa Cruz.

El Presidente se ha estado negando a aceptar diversos tipos de cambios en la moneda, ha rechazado el dólar turístico y aparentemente la subasta que crearía otro dólar o cualquier otro esquema que se pueda prestar a interpretaciones políticas que le resten popularidad. Eso era hasta ahora: el control sobre el mercado de divisas es el epicentro de la reforma apadrinada por Ali Rodríguez que Chávez está dispuesto a digerir esta vez. El tipo de 2,15 bolívares por dólar se mantendrá para alimentos básicos y medicamentos, como desde 2008; quienes quieran acceso a la divisa lo podrían hacer a 2,15 pero deberán cancelar al Banco Central de Venezuela un impuesto por ella. Se ahorca con su estrategia: la estenosis de los dólares espanta la inversión, debilita la moneda, asusta a las empresas inversoras, alienta el mercado negro de dólares y eleva los costes de las importaciones. Ya ha servido de melodía para la tocata y fuga a las ensambladoras automotrices.

Prometían en abril en el Palacio de Miraflores abrir la mano de Cadivi a Telefónica, con 1.500 millones de dividendos, beneficios y pagos por importaciones que esperan desde hace muchos meses el visto bueno y los dólares bolivarianos para volver a casa- un tercio de ellos desde 2006-. El bloqueo pasó a ser un asunto de Estado en la Casa Amarilla y el Palacio de Santa Cruz. Pero eso era antes de que la voracidad de Hugo Chávez anegara el mar del Cadivi: sólo el pago al Santander –quedan 754 millones aún pendientes para octubre y diciembre- y las nacionalizaciones a pagar este trimestre absorberán el 42% del ingreso de divisas al país. Las estrecheces de Alierta en tierras venezolanas no son nada que no sufran -hasta ahora casi en silencio- Air Europa, Repsol, o el BBVA entre otras, para los que Venezuela sigue siendo una caja fuerte sin llave. Y lo será aún más en adelante. La aerolínea española llama desde hace meses a las puertas del ministro Ali Rodríguez para tratar de acceder a los 320 millones de dólares que Cadivi le niega, junto a Air France y American Airlines.

Bajo el ala de la ALAV –la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela- han tejido una estrategia conjunta que evitaba hasta ahora reducir operaciones, pero de nuevo todas las opciones están sobre la mesa de sus estrategias. Repsol cruza los dedos para recibir más pronto que tarde los 200 millones de dólares del acuerdo de compensación de deudas de Pdvsa que firmó en junio, a cambio de la venta a Petróleos de Venezuela de de sus plantas de gas y electricidad en el complejo "Termobarrancas", en Barinas. Y el BBVA amasa en silencio el doble puñal de sus divisas: las de sus más de 200 millones de dólares pendientes de repatriación que permanecen en el congelador de Cadivi desde hace dos trimestres. Pero además, como todos los bancos privados, trata de digerir la nueva consigna del Ministro de Finanzas: no podrán limitar el uso de las tarjetas de crédito en el exterior, aunque tengan que deshacer sus posiciones en dólares para cumplir con los usuarios y cubrir los impagos del BCV con ellos. Una decena de entidades bancarias había restringido ya el uso para pagos de alojamiento, comida y emergencias médicas y prometían estrechar el círculo aún más si el Estado no abre el grifo.

Venezuela sangra por todos los poros de sus divisas, tanto que son los propios técnicos de Cadivi los que -bajo la mesa- han comenzado a aconsejar a las cámaras de comercio y la patronal hacer uso de “mecanismos alternativos”- osea el mercado negro y el dólar paralelo-. Sólo las solicitudes de divisas menores de un millón de dólares han comenzado a pagarse, a pesar de que Chávez ha gastado en lo que va de año más de 3.000 cupos Cadivi -7 millones- en viajes.

De la mano de Ali Rodríguez y bajo la asesoría colateral de algunos miembros del BCV prepara un calendario para 2010. Pero –como reconocía el presidente del Cadivi antes de que Chávez en persona le obligara a reconocerlo- no pueden pagar ni al sistema financiero: los bancos esperan desde hace más de un semestre por más de 300 millones de dólares -según cifras oficiales- , pero según un arqueo realizado por técnicos de Cadivi que ha trascendido a los medios locales, serían más de 14.000 millones los que la institución les mantiene en la ‘despensa’ de sus dólares. Las ensambladoras automotrices acumulan deudas por encima de los 2.000 millones de dólares y han empezado a soltar lastre. A la vista de una deuda de más de 1.200 millones de dólares con sus proveedores extranjeros, General Motors -que controla un 45% del mercado local- cerrará operaciones al menos por tres meses por la falta de dólares. El corralito del billete verde comienza a asfixiar sus sectores más estratégicos. Caracas promete pasarle la mano de los dólares, antes de nada, a las vergüenzas del vecindario bolivariano: más de 200 millones de dólares que debe a los exportadores ecuatorianos, 540 millones a Colombia y otros 500 millones de dólares por los productos importados de Perú. Sus ‘aliados’ ya le han advertido que sin ellos no seguirá abierto el grifo comercial, el Bndes de Lula no está dispuesto a soltar ya más la mano de sus créditos, ni siquiera para proyectos energéticos comunes y los créditos del japonés JBIC tardarán en llegar y lo harán vinculados a la modernización de refinerías con empresas japonesas.

Quiso estrechar los muros de las importaciones, acerar su repudio al billete verde y ponérselo difícil a las empresas y los bancos que no se abrazaban a la bandera bolivariana. Hacer de Cadivi la ‘Pdvsa de sus dólares’, pero se ahoga con sus propios flecos. Con el brazo de la Comisión de Administración de Divisas, Hugo Chávez le estrecha el cerco al billete verde, aún a costa de sacudir las zozobras de un bolívar sobrevaluado, de sembrar la asfixia sobre los sectores productivos y las multinacionales, de disparar la inflación mayor de toda la región y de nutrir la escasez de medicinas y alimentos que ya ha empezado: Miraflores ha ordenado la eliminación de algunos productos de importación y demoras de más de 200 días -el doble que hace un año- que mantienen a la industria automotriz paralizada y a los proveedores de servicios al sector petrolero a la sombra de los impagos. Más de 8.000 millones de dólares en 2009 han dejado el ‘reino bolivariano’ de Chávez y más de 100.000 millones han entonado la ‘tocata y fuga’ en estos diez años de gobierno chavista. Con la capacidad de producción actual el país no ha logrado diversificar las fuentes de ingresos y 9 de cada 10 dólares provienen del petróleo. La irregularidad en la asignación de divisas oficiales obliga a muchos empresarios a recurrir al mercado permuta, hasta el punto de que según la patronal Fedecámaras, un 80% de las importaciones se paga con  "dólares paralelos". La pérdida de peso en la economía del tipo de cambio oficial de 2,15 bolívares por dólar dificulta la meta del Gobierno de disminuir la inflación. Los precios al por mayor de los productos importados acumulan un fuerte aumento del 24,4% en el primer semestre y los expertos locales descuentan que el país cerrará este 2009 con una inflación del 29%.

EL ‘CORRALITO’ CADA VEZ MÁS ESTRECHO

Hay sed de dólares en Miraflores. Los de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) ya no entran como antes, los fondos de la industria petrolera cayeron un 68% en el primer trimestre de 2009, las reservas se redujeron en 1.200 millones de dólares -hasta los 28.000 millones- sólo en el último mes y tras el traspaso de recursos del Banco de Venezuela al Fondo de Desarrollo Nacional, las arcas de Chávez respiran sequía. A los más de 400 millones de dólares que tendría que pagar aún al Grupo Santander, hay que sumar los 600 millones de dólares que el país debe a los exportadores ecuatorianos y peruanos, por no hablar de los 13.800 millones que, según cifras de la prensa local, Pdvsa adeuda con sus proveedores. Todavía están pendientes, además, los procesos de arbitraje internacional iniciados por Cemex, ConocoPhillips y ExxonMobil. Los dividendos tendrán que esperar aún más, Chávez ha comenzado a negociarlos a cambio de colaboración exterior -lo hizo ya con Japón y Brasil- y se le acumulan los pedidos.

Caracas estrecha el cerco sobre las operadoras privadas de telefonía. Las estrecheces del corralito financiero y la sequía de dólares sirven, en manos de Hugo Chávez, para marcarle mucho más que las líneas rojas de la competencia a Telefónica: le despejan, antes de nada, los caminos a los 1.200 millones que la nacionalizada CANTV promete invertir este año. Los dólares retenidos por Cadivi a Movistar superan incluso a los ingresos operativos en el país el último año menos las inversiones, cuantiosas en los últimos meses. Entre ellos, más de 700 millones de dólares por importaciones, que obligan a Telefónica en Venezuela a recurrir al dólar permuta, un 50% más caro.

Las telecos y las tecnológicas fueron siempre una de las prioridades del billete verde caraqueño: Movistar había conseguido hasta ahora liberar y repatriar 500 millones de dólares en los últimos tres años. Pero el cierre de la mayor proveedora de internet, Génesis, por indisponibilidad de divisas, le recuerda a Telefónica que algo ha cambiado en tierras bolivarianas. Hace meses que se acabaron los dólares preferenciales para la industria de las telecom. No aparecen, tanto los autorizados en el segundo semestre del año pasado, como los solicitados durante el primer trimestre y segundo trimestre de 2009, a  pesar de que los operadores privados cumplen con la ristra de requisitos. Para Cavetesu (Televisión por Suscripción), el retraso en la liquidación de divisas llega a más de nueve meses. En Casetel (operadores telefónicos) contabilizan cuatro meses de atraso. Chávez hace de las miserias de sus divisas toda una estrategia con la operadora española. Sólo Movilnet puede hacer valer sus galones estatales y acceder, por vía directa a los dólares preferenciales. A Movistar y Digitel sólo les queda el dólar permuta –hasta un 50% más caro- y cruzar los dedos para que la devaluación, la inflación o los impuestos al sector que estudia el ministro Rodríguez mano a mano con Farías no les erosionen aún más la espera.

EL PULSO A TELEFÓNICA

Ni en Miraflores ni en el nuevo Ministerio que preside Jacqueline Farías piensan en nada parecido a una nacionalización de la que prevenían los analistas de Bernstein –aunque le permitiría controlar el 80% del mercado móvil-; no la necesitan para tratar de amargarle a Telefónica el segundo mercado con más crecimiento de toda Latinoamérica. Los 55,6 millones de dólares que Cadivi le liberó a Telefónica  entre enero y marzo prometen -advierte la administración- ser los últimos en mucho tiempo. Ahora que busca aliados -Slim o Alierta- con los que exportar el primer móvil made in Venezuela al sur del Río Grande, obliga a la operadora española a beber la sangre de sus heridas: la aboca a recurrir al dólar permuta un 50% más caro, le mancha el precio de sus smartphones y trata de neutralizar su nueva fábrica de móviles con Bess Mobile en Venezuela.

Es el propio Chávez el primero en engolosinarse con su operadora estatal: ya han amortizado los 1.300 millones de dólares que pagaron hace dos años por CANTV y nadie pone en duda que, con 12,2 millones de usuarios y un 43,4% del mercado, ni Movistar ni Digicel le pelean su hegemonía móvil, que ha incrementado un 4% respecto a Movistar durante el último año. Pero sólo por ahora: los ingresos por datos los que han permitido a Telefónica incrementar sus beneficios en Venezuela un 47% en el último semestre. Con la mano de la exclusividad recién estrenada sobre el iPhone 3G -que llegaba esta semana a Caracas-, Movistar se ajusta la corona de los celulares inteligentes en el país. Le ha ‘emborronado’ al Palacio de Miraflores hasta el escaparate del Blackberry económico, el que jura el gobierno venezolano que se inspiró en sus ideas, pero que llegará a su mercado primero de la mano de Telefónica. El mercado se expande, antes de nada, por las costuras de internet móvil, una locomotora a la que sólo Digitel y Movistar -que acaba de desplegar la red GSM, espera terminar a finales de año la red 3G y expande 3,5G- le dan velocidad. Sólo en el último año ha invertido alrededor de 160 millones de dólares para desarrollar la red de tercera generación localmente.

En Venezuela -el segundo mercado de la región para Alierta- con una facturación semestral de 1.186 millones y un peso del 15,9% de sus ingresos- equivalente ya a Alemania- Movistar ha sobrevivido a las nacionalizaciones. Telefónica encontró a Telcel en 2004 con 3,9 millones de clientes, y a la transformó en una empresa con 12 millones de clientes a los cuales les presta servicios de telefonía móvil y fija, banda ancha móvil de tercera generación, localización de flotas y televisión por suscripción vía satélite.

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