Chávez se queda sin dolares y hace presión con el
edición: 2534 , Viernes, 17 agosto 2018
02/12/2009
OBSERVATORIO LATINOAMERICANO

Chávez se queda sin dolares y hace presión con el olvido de los dividendos y los beneficios de las empresas españolas

Retiene más de 2.500 millones de dólares de dividendos y beneficios para repatriar, los expone al nuevo impuesto y la devaluación del bolívar y juega con su paciencia para forzar las reinversiones
Ana Zarzuela

Vistió el bloqueo de  diplomacia, todo con tal de reeditar la foto de la sintonía con Moncloa y  nuevos acuerdos con las energéticas españolas. Y le prometió a Moratinos luz ámbar para las empresas que aguardan desde hace más de un semestre más de 2.500 dólares de sus dividendos y sus beneficios. No será por ahora. No puede. Y ahora, tampoco quiere. Se guarda los dólares. Hasta los acreedores de Pdvsa hacen cola tras el rastro de 13.000 millones de dólares. Ni la rebaja en un 36% durante el primer semestre del desembolso de dólares al sector privado suavizan las costuras de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi). Sobre su mesa siguen más de 14.000 millones de dólares pendientes. Chávez no puede. Y además, tampoco quiere. Los más de 2500 millones de dólares que esperan repatriación para multinacionales españolas  no están entre la lista de prioridades de Ali Rodríguez y el Banco Central, ahora que se ajustará el cinturón de Cadivi un 30%. Todo lo contrario: si se cumplen sus planes, sólo abrirá de nuevo el gota a gota del billete verde después de la devaluación y de un nuevo impuesto sobre las divisas, aún a costa de facilitarles a las multinacionales menos dólares y más tarde. Se lo ha dicho el ministro Chacón a Álvarez Pallete en persona. La paciencia de Movistar se agota, no está sola, nada que no sufran en silencio BBVA, Air Europa o Repsol. Las españolas tienen que pelear sus dividendos cara a cara, una a una. Y hacerlo pronto, antes de que las presiones del mercado consumen la devaluación del dólar paralelo y de que Chávez vista de largo sus aspiraciones de aplicarles el ‘modelo Botín’ y su ‘donación’ de los 145 millones de dividendos de 2009 al Banco del Pueblo Soberano. Miraflores ha colocado al ministro Chacón al frente de una comisión que busca sacar los dólares de la caja del olvido y que se queden en el país, en las costuras propias o en la piel de sus empresas estatales. Y hace de ellos la mas ‘convincente’ de sus presiones: a las telecos para que acuerden con el Gobierno precios, importaciones y despliegue de redes; a los bancos para que se apliquen la ‘vacuna’ de Ricardo Fernández Barrueco y colaboren en la bancarización y los créditos obligatorios.

Le ha vuelto a entonar a Moratinos el ‘vuelva usted mañana’, pero una a una a las empresas españolas, les ha ido dejando claro en las últimas semanas que la que se mueva no sale en la foto del ‘billete verde’. La nueva bitácora monetaria del Gobierno ‘bolivariano’ hace del ahogo de dólares una estrategia de mercado contra las multinacionales, abocadas a acudir al mercado paralelo, un 50% más caro, para un tercio de sus importaciones. Por intentar que no quede Chávez sueña con que, tras las huellas de Mapfre, más de una empresa reinvierta sus beneficios, ante la imposibilidad de repatriarlos a tiempo y sin mermas. Las españolas amasan la calma de sus reclamaciones, pero marcan ya sus líneas rojas. Intentaron dejarlas en manos de Moratinos, iban a ser uno de los platos del ‘menú’ pendiente en la Cumbre Iberoamericana, pero ni Chávez puso la cara, ni pasan por el Palacio de Santa Cruz. Los pelean cara a cara de una en una. Y prometen devolverlo otra vez a la mesa del embajador Isaías Rodríguez. La diplomacia de Maduro no quiere más manchas en las relaciones con Madrid, con nuevo embajador y nueva sintonía. Pero los dólares ni están ni se les espera, a Repsol ya se le canjeó la deuda por concesiones a cambio de la desinversión en proyectos de gas para Pdvsa.

Prometían desde abril en el Palacio de Miraflores abrir la mano de Cadivi a Telefónica, con 1.500 millones de dividendos, beneficios y pagos por importaciones que esperan desde hace muchos meses el visto bueno y los dólares bolivarianos para volver a casa- un tercio de ellos desde 2006-. El bloqueo pasó a ser un asunto de Estado en la Casa Amarilla y el Palacio de Santa Cruz y recibió de nuevo las promesas de Hugo Chávez durante su paso por Madrid en septiembre. Pero eso era antes de que la voracidad de Miraflores anegara el mar del Cadivi: sólo el pago al Santander –quedan 210  millones aún pendientes para diciembre- y las nacionalizaciones a pagar han absorben el 42% del ingreso de divisas al país.

Las estrecheces de Alierta en tierras venezolanas no son nada que no sufran -hasta ahora casi en silencio- Air Europa, Repsol, o el BBVA entre otras, para los que Venezuela sigue siendo una caja fuerte sin llave. Y lo será aún más en adelante. Cadivi pone los dólares, pero es el Banco Central y el ministerio de Ali Rodríguez los que le marcan el rumbo de los dólares y Hugo Chávez personalmente le ha colocado la brújula de sus prioridades: los dividendos y repatriación de beneficios son los últimos de la fila de sus estrecheces y sólo se liberarán cupos para deudas menores a 20 millones de dólares. Una lotería a la que no están llamados los más de 2.500 millones de dólares pendientes para las multinacionales españolas.

Más ahora que el Banco Central de Venezuela tiene ya sobre la mesa una propuesta para ponerle coto con presupuestos anuales y establecer el techo del próximo año en 30.000 millones de dólares, un 33% menos aún de lo liquidado en 2008. Nada personal, asegura la diplomacia caraqueña. Venezuela sangra por todos los poros de sus divisas, tanto que son los propios técnicos de Cadivi los que -bajo la mesa- han comenzado a aconsejar a las cámaras de comercio y la patronal hacer uso de “mecanismos alternativos”- osea el mercado negro y el dólar paralelo-. Sólo las solicitudes de divisas menores de un millón de dólares han comenzado a pagarse, a pesar de que Chávez ha gastado en lo que va de año más de 3.000 cupos Cadivi -7 millones- en viajes.

EL ‘CORRALITO’ CADA VEZ MÁS ESTRECHO

Hay sed de dólares en Miraflores. Los de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) ya no entran como antes, los fondos de la industria petrolera cayeron un 68% en 2009, las reservas se redujeron en 1.200 millones de dólares -hasta los 28.000 millones- sólo en septiembre y tras el traspaso de recursos del Banco de Venezuela al Fondo de Desarrollo Nacional, las arcas de Chávez respiran sequía: sólo Pdvsa tiene aún pendientes 600 millones de dólares que el país debe a los exportadores ecuatorianos y peruanos, por no hablar de los 13.800 millones que, según cifras de la prensa local, la petrolera adeuda a sus proveedores. Todavía están pendientes, además, los procesos de arbitraje internacional iniciados por Cemex, ConocoPhillips y ExxonMobil. Los dividendos tendrán que esperar aún más, Chávez ha comenzado a negociarlos a cambio de colaboración exterior -lo hizo ya con Japón y Brasil- y se le acumulan los pedidos. Sus ‘aliados’ ya le han advertido que sin ellos no seguirá abierto el grifo comercial, el Bndes de Lula no está dispuesto a soltar ya más la mano de sus créditos, ni siquiera para proyectos energéticos comunes y los créditos del japonés JBIC tardarán en llegar y lo harán vinculados a la modernización de refinerías con empresas japonesas.

Nunca, desde su creación en 2003, la ‘caja’ de Cadivi respiró como ahora por la escasez del billete verde: si en julio de 2008 el organismo liberaba 207 millones de dólares diarios, un año después ya había rebajado hasta 111 millones. Lejos quedan los tiempos en los que cualquier venezolano con un pasaporte podía tener a mano 7.000 dólares al año para viajes y compras. Hoy -lo sabe bien el BBVA, el que mayor número de tarjetas en el exterior tiene-, nada de nada. Las estrecheces de Cadivi asfixian antes de nada a las empresas importadoras y los sectores más estratégicos. Pero más aún la operatividad de las multinacionales, que el año pasado tuvieron que recurrir al mercado paralelo y pagar el ‘innombrable’ un 50% más caro que el dólar oficial por 9.425 millones de dólares, según la patronal Fedecámaras, un 80% de las importaciones se paga con  "dólares paralelos".

Un cerco del que sólo las empresas estatales -con acceso directo a dólares sin pasar por esa ventanilla de Cadivi- pueden escapar. Tienen preferencia los dólares para la importación de bienes y servicios, los alimentos, medicinas y maquinarias, y se eligen para ser liquidadas las tramitaciones que tienen tiempos de espera entre dos y seis meses, desechando las colas de tiempos anteriores y posteriores. Algo que Cadivi podría solucionar con de seis a ocho mil millones de dólares pero ya mucho más que los que las divisas extra que el Banco Central de Venezuela inyectó en el sistema de control de cambio en los últimos cinco meses de 2009. Sólo después Cadivi buscará dólares para los dividendos y los beneficios de las empresas menores, las que tengan remisiones no superiores a 20 millones de dólares.

No fue otro que el retraso en las divisas para importar componentes lo que destapó la crisis de las siete ensambladoras automotrices del país y la deuda de más de 1.200 millones con sus proveedores lo que ha mantenido a General Motors -que controla un 45% del mercado local-  con la producción paralizada durante los últimos tres meses. Con Mango (que ha visto descender sus ingresos un 60% en el país) o Zara en cabeza, la patronal textil ha encendido ya todas las alarmas: la Cámara Venezolana de la Industria del Vestido (Cavediv) alerta de que Cadivi ha pagado menos del 50% de la deuda pendiente con sus empresas; en el primer trimestre de 2010, si la situación no cambia, habrá problemas de producción. Y ni los 808,7 millones de dólares que Cadivi jura haber liberado para las líneas aéreas (nacionales e internacionales) desde el 1 de enero conjuran los recelos de las aerolíneas extranjeras, que en pleno verano llegaron a plantearse la reducción de operaciones.

Quiso estrechar los muros de las importaciones, acerar su repudio al billete verde y ponérselo difícil a las empresas y los bancos que no se abrazaban a la bandera bolivariana. Hacer de Cadivi la ‘Pdvsa de sus dólares’, pero se ahoga con sus propios flecos. Con el brazo de la Comisión de Administración de Divisas, Hugo Chávez le estrecha el cerco al billete verde, aún a costa de sacudir las zozobras de un bolívar sobrevaluado, de sembrar la asfixia sobre los sectores productivos y las multinacionales, de disparar la inflación mayor de toda la región y de nutrir la escasez de medicinas y alimentos que ya ha empezado. Más de 8.000 millones de dólares en 2009 han dejado el ‘reino bolivariano’ de Chávez y más de 100.000 millones han entonado la ‘tocata y fuga’ en estos diez años de gobierno chavista. Con la capacidad de producción actual el país no ha logrado diversificar las fuentes de ingresos y 9 de cada 10 dólares provienen del petróleo.

La pérdida de peso en la economía del tipo de cambio oficial de 2,15 bolívares por dólar dificulta la meta del Gobierno de disminuir la inflación. Los precios al por mayor de los productos importados acumulan un fuerte aumento del 24,4% en el primer semestre y los expertos locales descuentan que el país cerrará este 2009 con una inflación del 29%. El control sobre el mercado de divisas es el epicentro de la reforma apadrinada por Ali Rodríguez que Chávez está dispuesto a digerir esta vez. El tipo de 2,15 bolívares por dólar se mantendría para alimentos básicos y medicamentos, como desde 2008; quienes quieran acceso a la divisa lo podrían hacer a 2,15 pero deberán cancelar al Banco Central de Venezuela un impuesto por ella.

La devaluación del bolívar es una cuestión de tiempo: lo saben en Telefónica. Y Chávez lo utiliza. Es el propio Fernández Valbuena, su director financiero, el que lo reconocía tras el intento de Movistar hace dos semanas por liberar al menos parte de sus dividendos y beneficios pendientes. En sus cálculos, el bolivar, sobrevalorado hasta en un 25%, no seguirá por mucho tiempo así. 

SOMBRAS EN EL PARAÍSO DE LA RENTABILIDAD

El mercado venezolano se ha convertido en uno de los más rentables para las grandes multinacionales, con el BBVA, Telefónica, o Repsol en cabeza. Lo sabe FG. Los de Pedro Rodríguez ya no se molestan en negar el ‘runrún’ de los mercados, se dejan querer -pero bajo la mesa-, y oír desde hace tres meses el desfile de pretendientes. Pero llenan, por si acaso, la ‘hucha’ y las maletas, antes de que el nuevo ‘diezmo’ del 10% a los beneficios que estudia el Gobierno se haga realidad. FG reedita desde 2008 la estrategia de la tocata y fuga de Botín en Venezuela, que en los últimos siete ejercicios le sacó al banco ganancias por 61 veces el capital social. Sea nacionalización, supervisión de la venta en manos ajenas o simplemente asfixia para el BBVA, Ángel Cano tratará de hacerlo con las arcas llenas y el banco amortizado en más de 50 veces. Sólo los resultados netos de los primeros nueve meses suponen haber recobrado un 95% de su capital. Lo sabe Chávez. Al Santander le cobró el peaje de salida en silencios y dividendos ‘olvidados’ por más de 145 millones de euros sólo en el último trimestre que Emilio Botín‘donó’ al Banco del Pueblo Soberano; a FG, de momento, nuevos precios de permanencia.

El Banco Provincial es el más rentable del país, ha duplicado beneficios en un año, otra cosa será llevárselos a casa: ya desde finales de 2008 Cadivi le debía 200 millones de dólares. Los millones de beneficios en lo que va de año sólo suman y siguen en el agujero negro de los calendarios del Banco Central y Barroso. Por más que el presidente de la Asociación Bancaria -Víctor Vargas, el mismo al que Chávez le impidió la compra del Santander- asegura que la Comisión de Administración de Divisas está casi al día con la entrega de divisas a los bancos desde octubre, sólo son los ‘dólares ajenos’, los que las entidades financieras tienen que dedicar a los viajes al exterior de sus ‘tarjetahabientes’.  Los destinados al retorno de beneficios y dividendos siguen en la caja del olvido y sus nuevas normas serán aún más asfixiantes para el sector financiero: además de otorgar un 40% menos de divisas a los importadores en 2010, sólo permitirá ‘tocar los dólares’ a quienes tengan tarjetas con banda magnética, nada del proceso de chips electrónicos al que entre otros el Provincial se ha lanzado y que prometía tener terminado en junio de 2010.

EL ‘MODELO MOVISTAR’ DE PRESIÓN

Caracas estrecha el cerco sobre las operadoras privadas de telefonía. Venezuela es uno de los mercados más efervescentes de la región, con 27 millones de usuarios de telefonía celular, una penetración móvil del 105%, un crecimiento de los internautas del 40% cada trimestre y un uso per cápita de los smartphones que para RIM –el fabricante de la Blackberry- es superior a la media europea. Las estrecheces del corralito financiero y la sequía de dólares sirven, en manos de Hugo Chávez, para marcarle mucho más que las líneas rojas de la competencia a Telefónica: le despejan, antes de nada, los caminos a los 1.200 millones que la nacionalizada CANTV promete invertir este año. Los dólares retenidos por Cadivi a Movistar superan incluso a los ingresos operativos en el país el último año menos las inversiones, cuantiosas en los últimos meses. Entre ellos, más de 700 millones de dólares por importaciones, que obligan a Telefónica en Venezuela a recurrir al dólar permuta, un 50% más caro. Un mal menor para Telefónica: es verdad que ha hecho del dividendo uno de sus arietes y que espera en 2010 un incremento del 21,7%, pero también que puede recurrir a otras latitudes de su mapa global, tiene -Fernández dixit- “flexibilidad” y “recursos en otras filiales”. Nada ha podido impedir que en términos orgánicos Venezuela haya sido en el último trimestre el mayor contribuyente al crecimiento orgánico de Movistar, un 2,5%.

Las telecos y las tecnológicas fueron siempre una de las prioridades del billete verde caraqueño: Movistar había conseguido hasta ahora liberar y repatriar 500 millones de dólares en los últimos tres años. Pero el cierre de la mayor proveedora de internet, Génesis, por indisponibilidad de divisas, le recuerda a Telefónica que algo ha cambiado en tierras bolivarianas. Hace meses que se acabaron los dólares preferenciales para la industria de las telecom. No aparecen, tanto los autorizados en el segundo semestre del año pasado, como los solicitados durante el primer trimestre y segundo trimestre de 2009, a  pesar de que los operadores privados cumplen con la ristra de requisitos. Para Cavetesu (Televisión por Suscripción), el retraso en la liquidación de divisas llega a más de nueve meses. En Casetel (operadores telefónicos) contabilizan cuatro meses de atraso. Chávez hace de las miserias de sus divisas toda una estrategia con la operadora española. Sólo Movilnet puede hacer valer sus galones estatales y acceder, por vía directa a los dólares preferenciales. A Movistar y Digitel sólo les queda el dólar permuta -hasta un 50% más caro- y cruzar los dedos para que la devaluación, la inflación o los impuestos al sector que estudia el ministro Rodríguez mano a mano con Farías no les erosionen aún más la espera.

EL PULSO A TELEFÓNICA

Ha hecho de la estatal CANTV una de las ‘niñas’ de sus ojos empresariales: a ella ha dedicado a sus ‘directivos’ de confianza. Y, con sus riendas a mano, Hugo Chávez sostiene aún el pulso a Telefonica. Ni en Miraflores ni en el nuevo Ministerio que preside Jacqueline Farías piensan en nada parecido a una nacionalización de la que prevenían desde el primer semestre de 2009 los analistas de Bernstein -aunque le permitiría controlar el 80% del mercado móvil-; no la necesitan para tratar de amargarle a Telefónica el segundo mercado con más crecimiento de toda Latinoamérica y para despejarse, a golpe de dólar oficial, el desembarco desde el próximo semestre en la televisión digital. Los 55,6 millones de dólares que Cadivi le liberó a Telefónica  entre enero y marzo prometen -advierte la administración- ser los últimos en mucho tiempo. Ahora que busca aliados -Slim o Alierta- con los que exportar el primer móvil made in Venezuela al sur del Río Grande, obliga a la operadora española a beber la sangre de sus heridas: la aboca a recurrir al dólar permuta un 50% más caro, le mancha el precio de sus smartphones, apuesto la mano sobre las transmisoras de Zulia y trata de neutralizar su nueva fábrica de móviles con Bess Mobile en Venezuela. Ya ha conseguido, para empezar mucho más que estrecharle los muros de su producción, con aranceles del 15% a las piezas de telefonía que hacen más barato para las operadoras comprar un aparato móvil e importarlo que fabricarlo por piezas en el país. 

Es el propio Chávez el primero en engolosinarse con su operadora estatal: ya han amortizado los 1.300 millones de dólares que pagaron hace dos años por CANTV y nadie pone en duda que, con 13 millones de usuarios y un 43,4% del mercado, ni Movistar ni Digicel le pelean su hegemonía móvil, que ha incrementado un 4% respecto a Movistar durante el último año. Con más de 3.000 millones de dólares a mano en los últimos tres años, rebajas de tarifas y promesas de inversión por más de 800 millones de dólares, ha conseguido un incremento de beneficios netos de más del 55% en lo que va de año. Pero sólo por ahora: no sólo los ingresos por datos han permitido a Telefónica incrementar sus beneficios en Venezuela un 47% en el último semestre. Con la mano de la exclusividad recién estrenada sobre el iPhone 3G,  Movistar se ajusta la corona de los celulares inteligentes en el país. Le ha ‘emborronado’ al Palacio de Miraflores hasta el escaparate del Blackberry económico, el que jura el gobierno venezolano que se inspiró en sus ideas, pero que llegará a su mercado primero de la mano de Telefónica. El mercado se expande, antes de nada, por las costuras de internet móvil, una locomotora a la que sólo Digitel y Movistar -que acaba de desplegar la red GSM, espera terminar a finales de año la red 3G y expande 3,5G- le dan velocidad. Sólo en el último año ha invertido alrededor de 160 millones de dólares para desarrollar la red de tercera generación localmente. En Venezuela, el segundo mercado de la región para Alierta con una facturación semestral de 1.186 millones y un peso del 15,9% de sus ingresosn -equivalente ya a Alemania- Movistar ha sobrevivido a las nacionalizaciones. Telefónica encontró a Telcel en 2004 con 3,9 millones de clientes, y a la transformó en una empresa con 12 millones de clientes a los cuales les presta servicios de telefonía móvil y fija, banda ancha móvil de tercera generación, localización de flotas y televisión por suscripción vía satélite.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...