edición: 2363 , Miércoles, 13 diciembre 2017
05/08/2009
Balance de una visita con mucha foto y poca chicha

Chávez torea a Moratinos y marea a Moncloa otra vez

Exteriores intentó hacerse sitio en la foto de las empresas en Venezuela y oculta sus manos vacías tras los contratos bilaterales de Repsol, Iberdrola y Elecnor
Sin acuerdo para repatriar dividendos; con la promesa de una comisión que ya existe para revisar expropiaciones y sin contratos militares
Moratinos y Chávez
Javier Aldecoa

Anuncia una nueva etapa, pero el ‘acuerdo estratégico’ entre Madrid y Caracas y los saludos para “los amigos Zapatero y el rey Juan Carlos” reeditaron el 'deja vu' del viaje de Moratinos a Caracas hace un año y del de Chávez a España en 2008. Moratinos ha visto -de lejos- cómo prosperaba la concreción de los acuerdos empresariales para Repsol, Iberdrola y Elecnor. Lo otro, todo lo que depende del Palacio de Santa Cruz y su sintonía con Miraflores, tendrá que esperar, por más que el titular de Exteriores sea visto como el más cercano de los socialistas españoles para la diplomacia venezolana. Caracas le aplica el ‘vuelva usted mañana’. Para las expropiaciones de tierras de españoles le han vuelto a aplicar la receta que ya le dieron en su viaje de 2008: otra vez crear la comisión bilateral que ya tiene un año de vida. De las pensiones de venezolanos en España, ni hablar.

El apellido de las compañías de servicios y suministros nacionalizadas por Pdvsa en mayo sigue siendo tabú en todos los foros de la sintonía diplomática, aunque hay más de una de capital español. Y de los dividendos y los beneficios que las multinacionales no consiguen repatriar desde hace meses, mejor ni tocarlos. No lo ha hecho Moratinos, convencido de que al ministro Ali Rodríguez le duelen las zozobras de Cadivi y su falta de dólares. Sólo sonríe y negocia seguir negociando. No ha querido estropearle el cumpleaños al presidente. Lo recordaba el presidente de Iberdrola Construcción e Ingeniería: Venezuela es un país con recursos pero, también, con enormes necesidades de desarrollo. Tantas como falta de confianza y de garantías. Lo sabe Moratinos: ha dejado a su suerte a las inversiones españolas, sólo llegó a tiempo de bendecir a posteriori, el ‘efecto Santander’. Enseña la senda de Emilio Botín, ha hecho de ella credo: el que se mueva no sale en la foto. Lo tangible se enseña. Lo demás, se salvaguarda y se cocinará de nuevo a fuego lento en los fogones de la prudencia española, los mismos en los que Repsol ha amasado la calma después de 2.000 millones de euros invertidos en tierras venezolanas.

Ya en 2008, sólo la desidia bolivariana ´salvó´ a España de pagar el crudo venezolano más caro que el precio de mercado en virtud del acuerdo que prometía suministrar a España petróleo para 100 años. Y que, gracias a la burocracia caraqueña, nunca llegó a concretar la letra pequeña que Miguel Ángel Moratinos no quiso ver en su firma. La coreografía de la ‘reconciliación’ con el Palacio de Santa Cruz era para el Gobierno de Hugo Chávez la ocasión perfecta para garantizarse consumidores incondicionales, inversiones multimillonarias y un precios de 100 dólares por crudos muy pesados -con fuerte descuento frente al Brent- para en el medio plazo tratar de asentar sus presupuestos y permitirse seguir gastando el dinero que Petróleos de Venezuela -la caja tonta de la revolución- no podía ya ingresar.

Ahora, la "alianza energética de magnitud" que Moncloa quiere desplegar en torno a los acuerdos empresariales bilaterales –ésos sí, concretos- tendrá aún que definir, justamente, una magnitud llamada sólo a suministrar, en el mejor de los casos, un millón de barriles al mes a un mercado que consume casi 50 millones. Moratinos cubre de silencio el desencuentro en los detalles: la intención del Consejo de Ministros español era sólo acudir a esa compra con el precio del barril por encima de ciertos precios; la de Venezuela, expandir su obligatoriedad a todas las circunstancias. Y no está claro si, como Moncloa prefería habrá un fondo común con los recursos financieros de la factura petrolera, o simplemente Caracas dispondrá de ellos a voluntad -la de Chávez- para fomentar bienes y servicios –sobre todo tecnología- española, pero sólo estará obligado a consumirlos si el barril sobrepasa los 100 dólares.

Ha puesto cara de ‘broche de oro’ para su visita a los acuerdos bilaterales. Le pone apellidos españoles y galones oficiales a los 1.433 millones de euros del acuerdo firmado por Iberdrola Ingeniería y Construcción (Iberinco) y Elecnor para construir una central eléctrica de ciclo combinado (de gas natural) de más de 1.000 megavatios de potencia en Cumaná bajo la modalidad de ‘llave en mano’. Y. Ya se lo había dejado claro Moncloa y el Palacio de Santa Cruz al anterior Embajador, Toro: querían una foto panorámica y de color empresarial con la que sellar la sintonía diplomática. Tanto, que no fue suficiente para Moncloa, Solbes y sobre todo Moratinos, con el encuentro entre empresarios españoles y venezolanos que estaba previsto en Caracas para el pasado mes de diciembre. Querían grandes contratos. Pero los que dependían de su último empujón se han agostado.

El Palacio de Miraflores se ha guardado otra vez la letra pequeña de la venta de cinco buques científicos de Factorías Vulcano, por 700 millones de euros. El visto bueno a la participación de empresas españolas en la construcción del metro de Caracas así como de un tramo de línea ferroviaria a los que el Consejo de Ministros español trató de poner de largo a bombo y platillo una semana antes del viaje de Moratinos no han podido bautizarse aún en las aguas de Hugo Chávez. Y EADS Casa y Navantia -que depende en su planta de San Fernando de los encargos de buques venezolanos- se han vuelto a casa sin novedades, por más que el Palacio de Santa Cruz les había prometido comenzar a despejar los atajos, tres años después de que se frustrara su venta al gobierno de Chávez de doce aviones militares -diez C-295 de transporte y dos CN-235 de vigilancia marítima-, valorados en 500 millones de euros. Esta semana en Miraflores sólo ‘tocaban’ los acuerdos militares con Rusia, a cambio de 4.000 millones de créditos para inversión ‘a domicilio’.

Ha sido un día y medio tarde, pero a cambio de la ‘foto’ con Hugo Chávez, a Miguel Ángel Moratinos no le importó estrechar los muros de su visita oficial a Brasil y dejar finalmente fuera de su agenda -y la de los empresarios españoles- al presidente Lula da Silva y a la Ministra de Presidencia y su posible sucesora, Dilma Rousseff. A Moratinos no le relucen todos los soles de Venezuela. Ha querido asomarse en la foto de unos acuerdos bilaterales por más de 2.300 millones de dólares que -como los de Repsol, Iberdrola y Elecnor- hace meses que estaban ya siendo cocinados por las empresas, no precisamente con todas las ayudas de Moncloa.

Acerca la montaña de la fluidez comercial e inversora a las ascuas de una relación cuanto menos bipolar entre Madrid y Caracas que le baila a Moratinos el mapa venezolano desde hace meses. El Ministro de Exteriores trata de hacer ver que las relaciones políticas, que cultiva foto a foto, son la condición para sellar las adjudicaciones y, sobre todo, para sostener la paz de su duración, o al menos un buen acuerdo de retirada. Pero el ‘paradigma’ del Banco Santander le ha hecho palpable al Ministro Moratinos -y al tejido empresarial español- que, con un gobierno que extiende sus tentáculos a todos los rincones de la economía, es, más bien, al contrario: la tónica comercial, el calor de las inversiones, la habilidad y la paciencia de las multinacionales españolas que hacen cintura en Venezuela es, para el Palacio de Miraflores, el barómetro de las relaciones bilaterales. Y, más allá del sector de los hidrocarburos -con proyectos a muy largo plazo- la inversión española ha caído al mínimo, nadie se fía del horizonte de la evolución del país, por más que Miguel Ángel Moratinos entone una y otra vez el ‘mantra’ de la confianza política y la seguridad jurídica.

Peregrinar a Caracas se ha convertido en una costumbre estival, es el viaje a ninguna parte, el del eterno retorno que ya escenificó en 2008, un mes antes de que Chávez sellara la paz con El Rey en Palma de Mallorca por el “¿por qué no te callas?”. Un paso adelante y varios atrás han dejado al ministro a las puertas de la misma mesa de acuerdos, pero con más prudencia cada vez. Los gobiernos de Caracas y Madrid enmarcan el mapa de sus alianzas a golpe de contratos y silencios. Miguel Ángel Moratinos ya guardó en su momento silencio sobre las 74 compañías de servicios vinculadas con las actividades primarias de hidrocarburos que nacionalizó Pdvsa en mayo para obviar pagar las deudas de la petrolera estatal entre ellas Simco, con capital español. El ministro de Exteriores no ha osado tampoco mentar su nombre durante este viaje oficial, ahora que aún aguardan que Petróleos de Venezuela quiera iniciar el proceso de valoración y resarcimiento.

SIN SALIDA PARA LOS DIVIDENDOS

Moratinos sólo ha dejado que el ministro de Economía, "del Poder Popular", Alí Rodríguez Araque, intente, una vez más, convencer a los empresarios españoles de que de que los problemas para repatriar divisas son pasajeros, fruto de la caída del crudo, y se resolverán en breve. Pero las empresas españolas no creen que la situación vaya a cambiar. Menos aún, a la vista de los atajos del gobierno caraqueño, que hace de la necesidad virtud y, a la vista de los muros para repatriar beneficios, empuja a las compañías a reinvertir las ganancias en suelo venezolano. Prometían en abril en el Palacio de Miraflores abrir la mano de Cadivi a Telefónica, con 1.500 millones de dividendos, beneficios y pagos por importaciones que esperan desde hace muchos meses el visto bueno y los dólares bolivarianos para volver a casa- un tercio de ellos desde 2006-. El bloqueo pasó a ser un asunto de Estado en la Casa Amarilla y el Palacio de Santa Cruz. No llegó muy lejos. Pero eso era, además, antes de que la voracidad de Hugo Chávez anegara el mar del Cadivi. Miraflores se ha comprometido a cancelar 1.354 millones de dólares por el Banco de Venezuela, incluyendo repatriación de dividendos –ya canceló oficialmente 600 millones con la firma de la compraventa el 6 de julio-; 1.970 millones de dólares por Sidor y otros 819 millones por las cementeras de las transnacionales Holcim y Lafarge, tres bocados que absorberán el 42% del ingreso de divisas al país.

Las estrecheces de Alierta en tierras venezolanas no son nada que no sufran -hasta ahora casi en silencio- Air Europa, Repsol o el BBVA, para los que Venezuela se ha convertido en una caja fuerte sin llave. La aerolínea española llama desde hace meses a las puertas del ministro Ali Rodríguez para tratar de acceder a los 320 millones de dólares que Cadivi le niega, junto a Air France y American Airlines. Las estrecheces del corralito financiero y la sequía de dólares sirven, en manos de Hugo Chávez, para marcarle mucho más que las líneas rojas de la competencia a las multinacionales: con las telecos, por ejemplo, le despejan, antes de nada, los caminos a los 1.200 millones que la nacionalizada CANTV promete invertir este año. En los primeros cuatro meses de este año la Comisión Administrativa de Divisas (Cadivi), redujo sus autorizaciones de dólares en más de un 40%, en comparación al 2008; sólo ha autorizado 8.945,9 millones de dólares y las divisas para la repatriación de capitales de los inversionistas extranjeros se redujeron en 66%. Los dólares retenidos por Cadivi superan incluso a los ingresos operativos en el país el último año menos las inversiones, cuantiosas en los últimos meses. Entre ellos, más de 700 millones de dólares por importaciones, que obligan a Telefónica en Venezuela a recurrir al dólar permuta, un 50% más caro.

EL CUENTO DE NUNCA ACABAR

Moratinos no ha dejado tampoco esta vez que le aguaran el ‘paseillo’ venezolano las tierras expropiadas a ciudadanos españoles, por más que los inversores agrícolas y ganaderos le han puesto entre la espada de Chávez y la pared de las reclamaciones económicas y el acuerdo bilateral de protección recíproca de inversiones de 1997. Ya hace un año les dio largas. Ahora no hay liquidez, no al menos para ellos. Al menos 110 ciudadanos de origen español están afectados por las ocupaciones de tierras en Venezuela con el argumento de que se trata de bienes de utilidad pública o interés social. El 90% de los casos las propiedades afectadas son explotaciones agrícolas y ganaderas, aunque también hay  urbanizaciones y locales comerciales. Los afectados en Venezuela siguen esperando que el Gobierno de Moratinos les indique si los respaldarán en el caso de una demanda contra el Estado venezolano ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) del Banco Mundial.

Ni palabra de los 2.500 millones de euros de resarcimiento monetario por las propiedades afectadas. A la vista de que la Procuraduría General de la República Venezolana les ha advertido a los ciudadanos españoles que la Tesorería nacional no tiene recursos para cancelar esos compromisos, los afectados le han propuesto al Ejecutivo español que España otorgue un crédito a Venezuela para despejar el impasse. De los 200 afectados, aún están pendientes de solución 88 expedientes de fincas rurales y 22 de suelo urbano e industrial, apenas 12 menos que hace un año. El ministro Moratinos sólo se lleva de Caracas a Madrid la promesa de seguir estudiando los casos con otro nuevo anuncio de “comisión bilateral”, nada diferente a la Comisión Mixta que los Gobiernos de España y Venezuela crearon a finales de 2007 entre el Consulado General de España en Caracas y el Instituto Nacional de Tierras -al calor de la visita de la entonces secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez- con el mismo fin. Nada que no hubieran diagnosticado ya los informes remitidos a finales de 2008 por el Gobierno Venezolano: “los casos están en proceso de solución”. Caracas ya considera un trato “preferente” considerar aparte a los ciudadanos españoles y “permitirles entrar a negociar eventuales indemnizaciones por la confiscación de sus terrenos”.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...