edición: 2450 , Jueves, 19 abril 2018
24/03/2010
OBSERVATORIO LATINOAMERICANO

Chávez ya tiene un atajo para controlar internet y aplicarle otro golpe de intervencionismo al mercado de las telecos

La estatal Cantv trata de gestionar desde hace un año el proyecto de un NAP para que todas las conexiones pasen por un único nodo de propiedad y gestión estatal
El NAP le permitiría controlar los contenidos, pero también ingresos extras y derivar para CANTV rentabilidad desde internet móvil, donde pierde la carrera de las redes y los smartphones
Ana Zarzuela

Amenaza y lo hace saber: “la red no puede ser algo libre". Chávez hermana su nueva obsesión con las viejas barreras oficiales del mercado TIC venezolano y lo hace a media luz bajo la mesa de CANTV. No habrá un texto específico en la Asamblea Nacional. La directiva de la operadora estatal reconoce que ya pasa de facto por sus manos casi un 80% del tráfico de la red y dispone de la tecnología de un NAP (un punto único de acceso) para que los nueve millones de venezolanos se conecten -sea cual sea su operadora- a través de él. Le servirá al Palacio de Miraflores para filtrar si quiere los contenidos, no menos que para intervenir más el mercado  y estirar las costuras de unos ingresos que crecieron en el último año para CANTV un 17%, sólo la mitad que los de Telefónica Venezuela. Franco Silva ha tratado de acotar el espacio para la empresa pública con el olvido de las divisas para las operadoras privadas y los aranceles a los equipos de importación y ahora Miraflores prepara la obligación de importar equipos a través de cauces y condiciones oficiales. Pero ni la devaluación del bolívar un 50%, ni la obligación de costearse a un dólar el doble de caro que la estatal han impedido que el sector gane un 13% más, que las privadas sigan arañándole cuota de mercado y que Movistar, con su fábrica local y un nuevo plan de aparatos de marca blanca en todo el continente, escape de los muros del móvil ‘vergatario’ de Chávez. La nueva tenaza sobre internet puede tener efectos contraproducentes para Miraflores y CANTV: es justo la banda ancha móvil, la que capitanean Movistar y Digitel, la que será más difícil de controlar con un NAP y son el millón de las Blackberry que en un 85% tienen contrato con Movistar las que disponen ya de red propia, podrían zafarse del punto único estatal y atraer a los clientes espantados de los cortocircuitos sobre internet. En los despachos de Silva buscan alternativas técnicas, la consigna es no hacer ruido, en CANTV no quieren capitanear una guerra a las redes móviles.

Dice su historia militar que el soldado Hugo Chávez estudiaba con gusto telecomunicaciones en su época de Academia, pero no son los allegados al Palacio de Miraflores los únicos que saben que al presidente venezolano, internet no le gusta precisamente. El Ejecutivo está en plena lluvia de ideas, quiere un contraataque. Pero el esfuerzo oficial por tejer “redes de ciberbatallones” con nuevas redes sociales ‘bolivarianas’ desde esta semana no puede ocultar que la red de redes, en pleno boom en Venezuela, se ha convertido en uno de los peores dolores de cabeza para el presidente y sus asesores: lo es desde que en 2007 y 2008 perdió el referéndum de reforma constitucional y el cierre de RCTVI sólo ha sacudido las trincheras de la protestas.

No es casualidad que, justo tras la derrota -en la que sus asesores atribuyeron mucho protagonismo a los “infundios distribuidos en la red”-, el acceso a internet dejara de ser un bien “prioritario” y “aliado del desarrollo” bolivariano como había establecido en la constitución de 1999 y la Ley de Telecomunicaciones del año 2000 y pasara a ser un bien “suntuario” en el Decreto 6649 de 2009, a pesar de que ya está en manos del 35% de los 27 millones de venezolanos y de que son los propios análisis de CANTV y su estrategia de mercado y de extensión de redes los que saben que, tanto en acceso fijo como móvil, es un mercado atípico en volumen de datos, con cotas altísimas en los ‘barrios’. Ni que ese mismo año consumara una estatalización de CANTV y Movilnet que dejó a Slim fuera de juego y al mercado de las telecomunicaciones condicionado por las líneas rojas de la operadora estatal.

Tampoco que, a menos de seis meses de las elecciones legislativas en las que las encuestas ya le son desfavorables, se haya convertido en asunto de Estado la información falsa entre los mensajes de comentarios de los lectores del NoticieroDigital de un atentado contra el ministro Cabello, que el propio medio retiró de inmediato. En uno de los países de la región donde las redes sociales tienen más penetración, donde la penetración de internet crece a un ritmo del 38% anual, el ‘efecto’ twitter se le escapa de las manos, desde hace meses sus asesores trabajan para tratar de contrarrestarlo, no han podido transplantar la política mediática de tv o radio -con Alo Presidente y ‘De repente Chávez’, o el cierre de RCTVI y una treintena de emisoras-, buscan fórmulas para penetrar en las redes sociales con sus mensajes, hasta ahora las oleadas públicas alentadas desde el oficialismo no han dado los efectos esperados. Internet está aún por explorar para el presidente bolivariano.

SIN LEY, PERO CON UN PUNTO DE ACCESO ÚNICO 

A pesar de las promesas de la Fiscal General, Luisa Ortega, esta vez a Chávez no le hará falta ni siquiera pasar por el Congreso, es el propio presidente de la Comisión de Medios de la Asamblea, Manuel Villalba, el que reconoce que no hay ni siquiera un borrador de nueva Ley de Telecomunicaciones, o de una regulación específica para contenidos digitales. No la necesitan -aunque prometen redactarla “si el pueblo la pide” y, aunque Chávez sigue amasando su mayoría legislativa tampoco todas las aguas del psuv y sus aliados están tan claras en su sintonía con las intenciones presidenciales. No la necesitan para instalar -como han hecho ya desde esta semana- una Comisión de Investigación en el legislativo que evaluará, caso a caso, las páginas con contenidos que consideren sospechosos de delito y -nada menos que junto a la Comisión de Política Interior- emprenderá acciones contra ellas. Una ‘policía’ de internet que ha estrenado ya el Noticiero Digital, ya pesan sobre él peticiones a la Fiscalía y a las fuerzas de seguridad.

La consigna oficial es nada de ruido, tras los antecedentes de RCTV y Globovisión saben que el eco rebota de nuevo en los muros de Miraflores. En Miraflores confían, además en el efecto disuasorio: en una semana de amenazas, ya muchas páginas web han suprimido sus secciones de comentarios. Y, a iniciativa de la presidenta de la subcomisión de medios del Congreso, un Observatorio de Medios vigilará a todas las publicaciones -incluyendo- las digitales en el país.  Caracas busca sumarse a la sesentena de gobiernos que ejercen según los organismos internacionales algún tipo de censura en la red, pero quiere que “el control” llegue en calma. Y la puerta trasera de las ventajas tecnológicas está ya entreabierta desde hace casi un año. Lo confesaba -para disgusto de Miraflores- el director de CANTV, Franco Silva: desde hace meses está lista la infraestructura técnica para un punto de acceso único, NAP (Network Access Point) nacional de CANTV, con la justificación de conexiones más eficientes para los nueve millones de usuarios de la red en Venezuela, tiempos de respuestas más rápidos en las páginas y menores costos para las operadoras, que no tendrían que pagar como hasta ahora (en los escasísimos dólares que les ofrece Cadivi) a nodos estadounideses por los que hasta ahora pasan las conexiones.

Nada nuevo, nada que no hubiera advertido hace tres años OpenNet Iniciative, nada que no exista de forma ya casi virtual (por las manos del nodo de CANTV pasa ya un 85% del tráfico, su market share en acceso de banda ancha se encuentra cercano al 75%, sin contar la inmensa mayoría de las conexiones por discado dial up), en realidad no se hubiera incluido ya en el ‘menú’ en 2008 del Proyecto de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones y que -como habían denunciado varios medios locales como ‘InsideTelecom’- Silva no hubiera comenzado ya a implementar de facto en su dimensión tecnológica, a la espera de los acuerdos con las operadoras, Movistar y Digitel sobre todo. Nada que no permita -aunque Silva jure que no habrá censura- que el ente gubernamental controle y filtre (técnicamente no sería difícil) los contenidos que llegan o los que salen de ese enrutador único.

Por más que Silva apunte a los antecedentes de Brasil, o Chile -donde los NAP son tripartitos, con regulación específica, con espacio a la colaboración público-privada y neutrales-, en el modelo caraqueño que cocina desde hace semanas, el Ejecutivo lo determina todo: instala, administra, opera, mantiene y cobra por  sus servicios.  Se podrían bloquear rangos completos de IP y de redes a los que no quieran que los venezolanos tengan acceso. Nada similar al proyecto que Chacón llegó a barajar en público hace más de cinco años, cuando la estatal controlaba el 55% del tráfico y prometía un NAP con participación de las privadas en la gestión y con una inversión máxima de 50.000 dólares para aprovechar los equipos de CANTV. Ya en 2001 Conatel y Casetel barajaban un nodo que calculaba que un millón de usuarios (capacidad máxima en su primera fase), con 30 horas de conexión al mes, cursaría un tráfico de 1.6 gigas, de los cuales 60% sería por aplicaciones de video y multimedia. Pero internet le cambió a Chávez. Las últimas cifras de Conatel (tercer trimestre 2009) dicen que en 10 años el número de suscriptores se multiplicó por 5.3, los usuarios crecieron 10 veces, la penetración igualmente se multiplicó por 10, mientras que el número de consumidores de acceso de banda ancha creció 24 veces. Los centros de acceso y navegación pasaron de 112 en el 2000 a 3.017 en 2009.

El hoy presidente de CANTV mira a un acuerdo que ya está en vigor pero sólo entre proveedores de servicios de transferencia de mensajes en internet -capitaneado por CANTV- para controlar el ‘mal uso de la red’, aunque no sea comparable. No sería necesario recurrir a las limitaciones de velocidad de banda ancha -otra de las opciones que Miraflores baraja- aunque los analistas le advierten que habrá ralentización y que todos sus controles, si se restringen a un NAP estatal, harán aguas en los atajos del anonimato de las IP, la ubicación de páginas fuera del país y, sobre todo, por las gateras satelitales y sus señales y por redes alternativas como las de RIM, o el sistema push to talk  que Telefónica espera desplegar en toda la región. Los teléfonos inteligentes como los Blackberry, capaces de transmitir data, son más difíciles de controlar, como son enrutados a través de servidores privados de la empresa RIM en Canadá, sólo podría restringirse prohibiendo su uso. Lo justo para que sobre la mesa de Franco Silva haya ya opciones alternativas, sobre todo la de utilizar un Punto de Intercambio de Internet, IXP (Internet Exchange Point), más fluido pero menos centralizador.

MÁS MERCADO E INGRESOS PARA CANTV

Juran que no quiere beneficios para CANTV, que su “objetivo no pasa por ganar dinero”,  a pesar de que el operador dominante le pone apellidos oficiales al 42% de los ingresos del sector, pero es el propio Chávez el primero en engolosinarse con su operadora estatal: ya han amortizado los 1.300 millones de dólares que pagaron por CANTV y nadie pone en duda que, con 13 millones de usuarios y un 43,4% del mercado celular, ni Movistar ni Digicel le pelean su hegemonía móvil, que ha incrementado un 4% respecto a Movistar durante el último año. Pero a Chávez se le han escapado los contenidos de la red y el mercado de las telecomunicaciones, a pesar de que el sector aporta un 4,2% al PIB en el último año y ha generado ingresos de 13.000 millones de dólares en el último año y de que, a contrapié de la crisis mundial, la patronal Casetel descuenta que crecerá un 15-20 % en 2010.

Además,  CANTV necesita estirar sus costuras, le urgen más de 2.000 millones de dólares de inversión para despliegue de fibra en 2010 (ya en 2009 recortó un 30% su capex sobre las previsiones, sólo llegó a 700 millones de dólares) y lo hará aunque –como hasta ahora- sea a costa de estrecharles las aguas a las demás operadoras privadas. Por eso el presidente bolivariano imbrica a dos manos las urgencias de sus telecomunicaciones con las soluciones para su gigante estatal. No es otra que la Subcomisión de Servicios Públicos del Congreso la que acaba de obligar a la Movistar y Digitel a eximir a los usuarios de pagar al completo sus cuotas mensuales si no las han consumido, ni es otra que la Comisión de Telecomunicaciones la que baraja fórmulas -no lo esconde- para forzarles a rebajar hasta límites similares a los de CANTV y Movilnet sus principales tarifas. Es sólo uno de los muros a los que el Ejecutivo caraqueño tiene ya acostumbradas a las multinacionales del sector.

Le beben los vientos a la rentabilidad de Movistar y Digitel y, sobre todo, le pisan los talones a sus clientes y a los graneros de su expansión en internet móvil y el tráfico de datos en banda ancha en movilidad. Su ecuación pasa por más divisas, más ventas, menos importaciones y una oportunidad para estrecharles el cerco a las operadoras. Nada de dólares oficiales para esa industria. Y aunque sea por la puerta de las miserias de Cadivi y a contrapié, ha comenzado a cumplir sus promesas en las espaldas de Movistar y Digicel -que han fijado 2009 y 2010 como el año de impulso de las redes de nueva generación en el país -las únicas que abren las puertas a las gamas más altas y que invierten en redes móviles y en tecnologías de convergencia. Las limitaciones a la importación de celulares comenzaron a aplicarse a mediados de 2008, cuando el Ejecutivo cambió la norma de importación y eliminó cientos de códigos arancelarios. Los operadores, que tienen una ballesta roja apuntándoles a la yugular, acuden entonces al mercado permuta y ello al menos duplica el precio final, si es que no se les subsidia.

Las telecos y las tecnológicas fueron siempre una de las prioridades del ‘billete verde’ caraqueño: Movistar había conseguido hasta ahora liberar y repatriar 500 millones de dólares entre 2005 y 2008. Pero el cierre de la proveedora de internet Génesis, que suspendió por indisponibilidad de divisas, les recuerda a las operadoras de telefonía que algo ha cambiado en tierras bolivarianas. Sobre su mesa siguen más de 14.000 millones de dólares pendientes. Venezuela sangra por todos los poros de sus divisas, tanto que son los propios técnicos de Cadivi los que -bajo la mesa- han comenzado a aconsejar a las cámaras de comercio y la patronal hacer uso de “mecanismos alternativos”- o sea, el mercado negro y el dólar paralelo.

Caracas le entona desde hace un año a Moratinos el ‘vuelva usted mañana’ y una a una a las empresas españolas, les ha ido dejando claro que la que se mueva no sale en la foto del ‘billete verde’. Las estrecheces de Alierta en tierras venezolanas no son nada que no sufran -hasta ahora casi en silencio- Air Europa, Repsol o el BBVA, para los que Venezuela se ha convertido en una caja fuerte sin llave. Retiene más de 2.500 millones de dólares de dividendos y beneficios para repatriar, los expone al nuevo impuesto –tras la devaluación del bolívar- y juega con su paciencia para forzar las reinversiones.  La nueva bitácora monetaria del Gobierno ‘bolivariano’ hace del ahogo de dólares una estrategia de mercado contra las multinacionales, abocadas a acudir al mercado paralelo para un tercio de sus importaciones. Se acabaron los dólares preferenciales para la industria de las telecom, a  pesar de que los operadores privados cumplen con la ristra de requisitos. Para Cavetesu (Televisión por Suscripción), el retraso en la liquidación de divisas ha llegado hasta a periodos  de nueve meses.

Chávez hace de las miserias de sus divisas toda una estrategia con las operadoras, más ahora que Cadivi sopesa recortar este año la entrega de divisas para importaciones y repatriación hasta en un 33% y que la devaluación del bolívar de enero ha dividido a la mitad todos los pagos pendientes de Cadivi que las multinacionales habían acumulado en el olvido de Miraflores. Sólo Movilnet puede hacer valer sus galones estatales y acceder, por vía directa a los dólares preferenciales, a 2,60 bolívares. Ahora, con la devaluación, ya se sabe que los únicos rubros TIC incluidos en la lista de bienes que podrán ser importados a dólar Gobierno (2,60 bolívares por dólar) son las piezas y partes para el ensamblaje nacional de equipos de computación, y que el resto deberá ser importado a precio de dólar petrolero (4,30 por dólar). Es decir, infraestructura de redes, terminales, decodificadores, antenas, módems, routers, la inmensa mayoría del parque que sería necesario renovar y fortalecer, sufrirá el impacto de la devaluación. A Movistar y Digitel sólo les queda el dólar permuta a 4,30 bolívares, el intento por aprovechar la ‘ventaja’ de la repatriación de divisas a 2,60 (si les dejan) y cruzar los dedos para que la inflación o los impuestos que estudia el ministro Rodríguez no les erosionen aún más la espera.

MOVISTAR SE ZAFA DEL PULSO DE LA TELEFONÍA ESTATAL

Chávez ha hecho de la estatal CANTV una de las ‘niñas’ de sus ojos empresariales: a ella ha dedicado a sus ‘directivos’ de confianza. Y, con sus riendas a mano, Hugo Chávez sostiene aún el pulso a Telefónica. Sin embargo, ni seis años de precios congelados en telefonía fija (donde controla 5,6 millones de clientes), ni su posición como dominante por CANTV (con un 70% de los abonados directos de internet y más del 82 % de telefonía fija) y Movilnet -con un 45,2% del mercado móvil- han impedido que la rentabilidad de la filial de Telefónica sea en los últimos doce meses casi el doble que CANTV, ni que las operadoras privadas sigan arañando en cuota de mercado en todos los segmentos.  En Miraflores ni en el Ministerio reconocen -ya desde los tiempos en los que estaba Jacqueline Farías -que no piensan en nada parecido a una nacionalización de la que prevenían desde el primer semestre de 2009 los analistas de Bernstein -aunque le permitiría controlar el 80% del mercado móvil-; no la necesitan para tratar de amargarle a Telefónica el segundo mercado con más crecimiento de toda Latinoamérica (después del brasileño) y para despejarse, a golpe de dólar oficial, el desembarco desde el próximo semestre en la televisión digital por parte de CANTV. 

Los 55,6 millones de dólares que Cadivi le liberó a Telefónica  entre enero y marzo de 2009 prometían -sigue advirtiendo la administración- ser los últimos en mucho tiempo. La obliga -como a las demás privadas- a la operadora española a beber la sangre de sus heridas: la aboca a recurrir al dólar permuta que ha pasado de ser un 50% más caro a casi un 200%, le mancha el precio de sus smartphones, ha puesto la mano sobre las transmisoras de Zulia y trata de neutralizar su nueva fábrica de móviles con la chilena Bess Mobile en Venezuela. Ya ha conseguido, para empezar mucho más que estrecharle los muros de su producción, con aranceles del 15% a las piezas de telefonía que hacen más barato para las operadoras -advierte Bess- comprar un aparato móvil e importarlo que fabricarlo por piezas en el país.

Telefónica se atrevió a reclamar parte de los 1.500 millones de dólares en beneficios, importaciones y dividendos pendientes en 2009 -algo que no ha gustado en Miraflores- y a desafiar el móvil ‘vergatario’ de Chávez. Domina el mercado local de los smartphones y encabeza el mayor despliegue de redes 3G y 3,5G del país. Es verdad que sólo el fondo de comercio de 591 millones de euros ha servido para compensar el ‘efecto’ Chávez sobre las cuentas de Telefónica, la inflación (25,1%) y de la devaluación (50%), un impacto negativo que la operadora valoró en 743 millones de dólares sobre sus beneficios en 2009 y que la devaluación del bolívar le ha generará una disminución de activos en tierras venezolanas de 1.810 millones de euros en 2010.

"El negocio de datos móviles se consolida como palanca fundamental del crecimiento del negocio (en Venezuela)", según el propio informe de resultados del último trimestre de Telefónica. Los ingresos por este concepto acusaron un alza acumulada interanual de 61,1%, hasta representar 26,6% de los ingresos totales de Telefónica Venezuela, un 5,6% más que en los primeros nueve meses del año pasado, e impulsan el crecimiento del ARPU (ingreso promedio mensual por abonado), que registra una aceleración  del 20,1% interanual en moneda local. Pero no sólo los ingresos por datos han permitido a Telefónica incrementar sus beneficios en Venezuela un 47% en el último semestre del 2009 y un 36,8% en el total anual. En Venezuela, el segundo mercado de la región para Alierta con una facturación en 2009 de 5.120 millones de dólares y un peso del 15,9% de sus ingresos -equivalente ya a Alemania- Movistar ha sobrevivido a las nacionalizaciones.

Telefónica encontró a Telcel en 2004 con 3,9 millones de clientes, y la transformó en una empresa con 12 millones de clientes -10,5 de celular- a los cuales les presta servicios de telefonía móvil y fija, banda ancha móvil de tercera generación, localización de flotas y televisión por suscripción vía satélite. Y ha conseguido multiplicar por 8 en dos años sus abonados de tv de pago y arañarle un 17,68% de la telefonía local con una estrategia de inalámbricos y convergencia fij0o-móvil que ahora copia la propia CANTV. Las alas de la telefonía fija han comenzado a ralentizarse para CANTV y con ellas las del acceso a internet con adsl fijo; el móvil alcanzará este año una tasa de penetración del 105% y Movilnet, con 13 millones de de líneas sigue liderando pero el segmento más rentable no es la voz, sino los datos y ahí -tanto por su supremacía con la red 3,5G como por la corona en smartphones- a Movilnet -el brazo celular de la estatal CANTV- le duelen las ventajas de Movistar -en aparatos, redes y velocidades-, tanto como en televisión digital, en la que CANTV desembarcará por primera vez este año.

Con la mano de la exclusividad sobre el iPhone 3G,  Movistar se ajusta la corona de los celulares inteligentes en el país. Le ha ‘emborronado’ al Palacio de Miraflores hasta el escaparate del Blackberry económico, el que jura el gobierno venezolano que se inspiró en sus ideas, pero que llegará a su mercado primero de la mano de Telefónica. El mercado se expande, antes de nada, por las costuras de internet móvil, una locomotora a la que sólo Digitel y Movistar -que acaba de desplegar la red GSM, ha terminado la red 3G y expande 3,5G- le dan velocidad. Sólo en el último año ha invertido alrededor de 160 millones de dólares para desarrollar la red de tercera generación localmente. Venezuela es un oasis de los teléfonos inteligentes y sus usuarios utilizan ya por igual el uso de datos que el de voz.y el potencial de los dispositivos móviles para acceder a Internet, por lo menos en términos numéricos, es enorme: según IDC y Cisco, la cuarta parte de los usuarios de banda ancha lo hacen con internet en movilidad.

Lo sabe Telefónica, en el mercado con más crecimiento mundial para los aparatos de RIM,  que espera llegar a 1,2 millones en este año, ha pasado de 60.000 a750.000 blackberrys tan sólo en los últimos veinticuatro meses, hasta el cierre de 2009, es la única que ofrece planes postpago, los que le permiten sostener el liderazgo aunque los precios prepago son más caros. Nada que pueda seguir igual desde ahora para Movistar y el resto de operadoras móviles si prospera un proyecto que Jesse Chacón dejó sobre la mesa y que el ministro ha retomado ahora para centralizar la importación de celulares. Según su letra pequeña sólo Telecom Venezuela podrá importar los equipos a los fabricantes multinacionales y vendérselos a las operadoras locales a los precios ‘acordados’ con el ministerio y con la ventaja de poder pagarlos en dólar permuta -a mejores precios- para saltarse la estenosis de los dólares de Cadivi. Será el segundo intento por tenderle la alfombra roja al ‘vergatario’ el aparato de producción estatal con el que Chávez pretendía inundar el mercado desde 2008.

Chávez amenaza a las telecos con el ‘vergatario’ (ZTE 366) en ristre. Promete el móvil más barato, uno con la bandera bolivariana tatuada y el apellido más rotundo, padres chinos y la vocación de ser el hijo único de su mercado, pero el primer celular ‘Made in Venezuela’  ha crecido con nombre propio y ambiciones prestadas. Ya no será el de la exclusividad, ni apunta a los 30 millones de usuarios; las operadoras no se fiarán y tendrá que ligar su suerte a CANTV, nace para ser usado en redes que van de paso, como la CDMA de Movilnet, sólo cubrirá en principio el 6 o 7% de la demanda de móviles del país, no puede masificarse: ni por  por la capacidad productiva de la china ZTE, ni por sus prestaciones, pero Chávez quiere que sea el rey de su mercado móvil, lo hará por la puerta de la competencia o las de las restricciones, aunque ha comenzado a buscarle ocho nuevos ‘hermanos’ que promete sacar al mercado este año para penetrar en el mercado de los teléfonos inteligentes con producción estatal y nacional.

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