edición: 2885 , Viernes, 17 enero 2020
12/12/2019

Chevron sigue a Repsol y hace un ajuste contable por el deterioro del valor de activos no renovables

La petrolera estadounidense asume un menor valor de 10.000 millones de dólares en sus reservas
Carlos Schwartz
Chevron anunció, con poco más de una semana de diferencia con Repsol, que haría un ajuste contable por importe de 10.000 millones de dólares para reducir el valor de activos vinculados a los combustibles fósiles. A comienzos de diciembre, coincidiendo con la inauguración de la COP 25, la petrolera española dijo que encaraba de forma anticipada una reducción del valor de sus activos vinculados a los combustibles fósiles mientras que preparaba los planes para la descarbonización de la empresa que anunciaría en detalle en el primer semestre de 2020. Chevron viene de anunciar por su parte que, a la vista de que los precios de los combustibles fósiles no volverán en el corto plazo a los niveles alcanzados en el pasado, reduciría el valor de sus reservas y activos vinculados a los combustibles fósiles en más de 10.000 millones de dólares. Los ajustes contables en las grandes energéticas son el preludio a una conversión de sus objetivos y una adaptación a un escenario en el cual las emisiones de carbono serán fuertemente penalizadas de un lado, amén de una reducción del consumo de gas y petróleo, y el reconocimiento de que las empresas del sector deben hacer frente a unos inmensos excedentes de crudo y gas con la consiguiente caída de los precios.
La realidad es que el soporte real de los precios en el mercado es la reducción coordinada de la producción por parte de los principales  países productores de crudo como Arabia Saudita y Rusia, junto a otras naciones miembro de la OPEP. La continuada alta producción de crudo y gas por parte de las petroleras independientes de Estados Unidos, que explotan los hidrocarburos no convencionales, están en el corazón de los excedentes. El anuncio de Chevron constituye el recorte de valor más alto en la historia reciente del sector petrolero, pero medido por la dimensión de la empresa es relativamente más pequeño que el de Repsol en la medida que Chevron es la segunda petrolera más grande de Estados Unidos detrás de ExxonMobil. En su anuncio la petrolera señaló que recortaba el valor de varios activos, y de forma notable sus dominios petroleros con reservas no convencionales en la región de los Apalaches.

El consejero delegado de la empresa, Michael Wirth, dijo que Chevron había revisado sus previsiones de precios para el gas y el petróleo, con una significativa reducción, y que a consecuencia de ello corregía el valor de la producción y por tanto de las infraestructuras de uno de sus proyectos en el Golfo de México, el llamado Big Foot. También redujo el valor de sus infraestructuras destinadas a la exportación de gas natural licuado desde Canadá. Wirth dijo además que la empresa se había desempeñado bien en un mercado difícil, pero que lo que quería era centrarse en las actividades más promisorias de cara al futuro, entre las que se encontraba una mayor perforación para petróleo no convencional en Texas.

La acumulación de excedentes en el mercado del gas y el petróleo ha trazado una verdadera divisoria de aguas entre el pasado y el futuro, y las petroleras de forma creciente buscan formas de reorientar su actividad para evitar el efecto de los bajos precios de los combustibles fósiles en la presente coyuntura, cuya extensión en el tiempo es difícil de prever. “Debemos hacer elecciones difíciles para revalorizar nuestra cartera invirtiendo en los proyectos con mayor potencial de retorno en el mundo que se abre ante nosotros, y ese es un mundo distinto del que ha quedado detrás nuestro”, afirmó Wirth. La decisión de Repsol de revisar el valor de sus activos vinculados a los combustibles tradicionales sorprendió al mercado como una iniciativa imprevista pero racional. La decisión de Chevron se viene a sumar a medidas similares de otras empresas del sector, como BP que redujo el valor de sus activos en 2.600 millones de dólares en octubre. Estos anuncios responden a una estrategia para hacer frente a la devaluación no explicitada de los activos por el menor precio de los combustibles. La nueva valoración de Chevron, una empresa rentable y bien gestionada de acuerdo con los analistas de bolsa, con el telón de fondo de las medidas similares adoptadas por Repsol y BP, van a provocar una onda expansiva dentro del resto de la industria petrolera.

Los analistas de inversiones señalan que las normas contables obligarán a las empresas del sector a ajustar el valor de sus activos por que este depende del precio de las materias primas que procesan. La caída del precio del gas a nivel internacional, y en particular en Estados Unidos con 2 dólares por millón de BTU, hace que los complejos destinados a licuar gas para la exportación tengan un valor contable menor que el establecido en libros. Es de suponer que esta desvalorización de los activos se extienda. Hasta hace muy poco el valor de las reservas de las empresas petroleras era una de las medidas clave de su proyección económica, en la medida que aseguraban su existencia en el largo plazo. Ahora las normas contables y de los reguladores de las bolsas crean respecto de este criterio una incertidumbre básica.

El precio de los combustibles determina hasta qué punto operar los activos es una actividad rentable. Las inversiones en las infraestructuras se han hecho considerando un precio mínimo de mercado de los combustibles capaz de sostener su rentabilidad, precio que permitiría además hacer frente a la financiación de los proyectos. Este escenario ha cambiado. Exxon Mobil ha devaluado sus activos estadounidenses en el sector del gas natural en 2.500 millones de dólares en años recientes hasta el presente, aunque muchos analistas consideran que debería ajustar el precio de su principal activo en el sector del crudo no convencional, XTO Energy, que adquirió en 2010 por 30.000 millones de dólares. En un pasado no muy distante las petroleras temían quedarse sin reservas en sus inventarios, lo que les haría perder valor ante los accionistas. El advenimiento de la explotación del petróleo no convencional ha cambiado la escena, creando de hecho existencias equivalentes a nuevos descubrimientos, al modificar la tecnología para explotar lo que antes se consideraba imposible de extraer. Una verdadera revolución que ha provocado un exceso de reservas de petróleo y gas, que a su turno, por las condiciones del mercado, han generado excedentes comerciales deprimiendo los precios.

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