edición: 2361 , Lunes, 11 diciembre 2017
02/01/2017

China impone en 2017 mayores restricciones al movimiento de capitales para sostener su moneda

Banco central y Gobierno, preocupados por la caída de reservas centrales, tratan de evitar una devaluación
Carlos Schwartz
El Gobierno de China ha saludado el nuevo año con un paquete de restricciones al movimiento de capitales al exterior. Desde noviembre era perceptible la existencia de mayores trabas a la repatriación de beneficios de las empresas occidentales que se veían sujetas a arbitrariedades administrativas como forma de reducir la salida de capitales. La implementación de obstáculos de ventanilla que no están recogidas en circulares públicas sino que consisten en instrucciones a los bancos del sistema para dificultar la operación de conversión de renminbi en divisas es una forma tradicional en el país de poner freno a la salida de divisas. Pero esta vez los obstáculos de ventanilla han adoptado una forma más explícita con una recomendación a los bancos para que verifiquen la identificación de los clientes y para que “informen sobre grandes transacciones cuestionables”. La atención centrada ahora en las personas físicas se debe a que a partir del 1 de enero los ciudadanos chinos ejercen su derecho a convertir moneda local en divisas con un límite de 50.000 dólares por ahorrador. Se espera una avalancha de compras de divisas porque hay incertidumbre sobre el tipo de cambio futuro del renminbi, lo cual va a llevar a los inversores que puedan a adelantar a enero la conversión de la totalidad de la cuota permitida.
Por otra parte en el segundo semestre del año pasado las empresas chinas, incluidas las estatales, sufrieron un virtual bloqueo a sus operaciones de fusiones y adquisiciones en el exterior. El Gobierno afirma que existe un importante flujo de operaciones cuyo verdadero fin es sacar dinero del país para escapar a la posibilidad de mayores devaluaciones de la moneda nacional.

La Administración Estatal de Moneda Extranjera (Safe, por sus siglas en inglés) difundió un comunicado en vísperas del nuevo año en el que se afirma que “Se han registrado filtraciones en el régimen de compra de moneda extranjera por particulares” en el que se da como ejemplo la forma en que los individuos y las empresas disfrazan sus adquisiciones de divisas como compra de bienes. En noviembre el Consejo de Estado filtró al dominio público su “preocupación” por las adquisiciones corporativas que excedan los 10.000 millones de dólares y fuentes de medios financieros afirman que los funcionarios públicos han sido instruidos para analizar las operaciones corporativas que superen los 1.000 millones de dólares y que no estén en la órbita de las actividades habituales de la empresa inversora.

Para las empresas, una forma de sacar dinero del país ha sido la adquisición de activos fuera de sus fronteras, determinando que algunas empresas en un afán por adquirir activos que les permitan vestir un poco el escaparate para mejorar su cotización en bolsa se salgan de su negocio tradicional. Un ejemplo es la industria química Zhejiang Jinke Peróxidos con sede en el sur de China, que en febrero del año pasado adquirió una empresa local de juegos en móviles por 2.900 millones de renminbi (420 millones de dólares al cambio en ese momento) y en julio cambió su nombre por el más atractivo de Zhejiang Jinke Entertainments con el resultado que un buen manejo de su imagen mediante la comunicación le deparó una apreciación del 70% en la bolsa de Shenzen. La empresa tenía prevista la adquisición de un grupo esloveno de entretenimiento, Outfit7, por 600 millones de dólares cuando las autoridades decidieron modificar las normas para las adquisiciones en el exterior frustrando el futuro desarrollo del grupo.

El bloqueo a las inversiones también afectó al Grupo Dalian Wanda, cuyas empresas en el sector inmobiliario, la base de su riqueza, recibieron con disgusto una degradación de la calificación crediticia por parte de Standard & Poors. El problema de fondo es que de acuerdo con los datos del ministerio de Comercio chino las adquisiciones se han disparado. En 2015 las del sector no financiero representaron 121.000 millones de dólares, mientras que en los primeros 10 meses de 2016 totalizaron 146.000 millones de dólares. De acuerdo con la empresa de investigación Rhodium Group las adquisiciones chinas en Europa en los tres primeros trimestres de este año triplicaron las inversiones europeas en China.

Pese a estos abrumadores datos fuentes de medios financieros señalan que la verdadera puerta de salida de capitales chinos está en la actividad financiera: de acuerdo con los datos del ministerio de Comercio y del Banco Popular de China el grueso de la salida de divisas se debe a los créditos y préstamos y a las inversiones de cartera y no a las fusiones y adquisiciones. Ambas partidas dela balanza de pagos han representado salidas netas de capital del orden de los 301.000 millones de dólares en los primeros nueve meses de 2016 comparado con los 78.000 millones de inversión directa de capital de China en el exterior. Por añadidura en la partida de Errores y omisiones de la balanza de pagos China en el primer semestre del año pasado hay contabilizados 89.000 millones de dólares que bien pueden atribuirse a salidas no registradas de dinero por corporaciones y particulares. Uno de los motivos de la salida financiera de capitales es el pago de créditos contratados cuando el renminbi estaba apreciándose contra el dólar y los tipos de interés estaban en mínimos históricos. Esos créditos fueron utilizados de forma intensiva para un carry trade que ahora ha dejado de ser rentable para convertirse en peligroso.

China mantiene un nivel de reservas en divisas que es levemente superior a los 3 billones de dólares. Esta cifra ha adquirido naturaleza de barrera psicológica y el Gobierno quiere impedir que las cifra baje de ese nivel. En octubre y noviembre del año pasado la caída de las reservas centrales se aceleró de forma notable. Sólo en noviembre se perdieron 70.000 millones de dólares. A lo largo del año la pérdida de reservas fue superior a los 200.000 millones de dólares, y las previsiones más optimistas dan por segura una caída de las reservas por debajo de los 3 billones de dólares pasado el primer semestre de este año. La pérdida de reservas da cuenta de los esfuerzos del Banco de la China Popular por estabilizar la moneda local con la venta de dólares.

Hasta ahora ha tenido poco éxito porque el renminbi ha perdido un 5,8% a lo largo del año pero se evitó una devaluación mayor. El Gobierno intenta impedir que la moneda china caiga por encima de los 7 renminbi por dólar. Pero el límite está muy cerca con la divisa china cotizando a 6,94 dólares la semana pasada. Los analistas consideran que habrá devaluación, pero será después de junio de este año.

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