edición: 2559 , Viernes, 21 septiembre 2018
27/10/2011
Movimientos corporativos sobre el mercado español

Chinos y rusos aprovechan la supresión de los blindajes para tantear a las cotizadas

Ofrecen pago en cash, pero a cambio del control, algo no exento de reparos oficiales
Juan José González

El cambio reciente en la normativa de sociedades sobre la supresión de los blindajes (aprobado en Consejo de Ministros el 8 de abril) esta provocando en los últimos meses el aterrizaje de numerosos inversores en los aeropuertos españoles -no para hacerse con la privatización de estas infraestructuras- si no para tomar posiciones en algunas de las compañías que cotizan en el Selectivo Ibex 35. Rusos y chinos son los más interesados en las acciones de las españolas, en un intento de seguir el mismo camino que ya han recorrido a principios de año varios inversores árabes y uno chino. Ponen sus ojos en servicios, telecomunicaciones y alimentación, es decir, sota, caballo y rey, empresas con nombre y apellidos que en las últimas semanas cuentan con ofertas firmes sobre la mesa. Ofrecen liquidez, efectivo, pero buscan el control, lo que plantea algún problema en el Ministerio de Economía, últimamente muy susceptible en la salvaguardia del carácter español de la industria.

La Bolsa cae y las empresas se ponen a tiro. El valor en libros de la mayoría de las cotizadas españolas se encuentra bajo mínimos, zona en la que aparecen las gangas, como señala un revelador dato: la ratio de capitalización bursátil de las compañías cotizadas en relación con sus beneficios (PER por beneficios) se ha reducido a la mitad en los últimos años, y desde 2007 se ha pasado de 12 veces a algo menos de 8. Muchas de estas compañías, de las que se puede decir que se encuentran a tiro de opa, tan sólo están protegidas por la coyuntura, por las dificultades que entrañaría ahora mismo hallar financiación suficiente –en volumen y en precio- para desembolsar el pago.

La situación se vuelve tan azarosa como los acontecimientos en el mercado, con sectores enteros con planes de desinversión paralizados porque se quiere evitar, también, la contabilización de minusvalías. En esa situación se encuentran los paquetes accionariales de las cajas de ahorros, tan necesitadas de dinero en estado líquido como el comer. En este sentido, el Banco de España ha venido insistiendo a todas y cada una de las cajas de ahorros que mantengan informados a sus accionistas de referencia ante la posibilidad de ofertas de inversores extranjeros sobre paquetes accionariales que en más de cinco casos concretos se convertiría en la llave de control.

Pero mientras desinversión o venta signifique minusvalía contable, las intenciones de algunos grupos foráneos es posible que se queden, por el momento, en simples amagos. Y a esa pescadilla que se muerde la cola, acuden pescadores de todo tipo, algunos de ellos ya han conseguido la incursión en territorio nacional. Es el caso del fondo IPIC de Abu Dabi, que compraba a principios de año la compañía petrolera Cepsa al completo; poco más tarde el fondo soberano de Qatar formalizaba la compra del 6,1% de Iberdrola y hace pocos meses un grupo chino se hizo con el 20% del capital de NH Hoteles.

Desde entonces, el Ministerio de Economía muestra mayor celo en el estudio de esas inversiones procedentes del exterior, a pesar de que vengan con el dinero por delante. Es el caso de la oleada de nuevos empresarios rusos que aterrizan en los aeropuertos próximos al Mediterráneo, recorriendo la costa desde Cataluña hasta Andalucía. Ahora sus objetivos son las sociedades de infraestructuras, alimentación, distribución y telefonía local. Un entramado de despachos de abogados y agencias inmobiliarias se encargan de estudiar las demandas de los inversores. No pasan ni por bancos ni cajas de ahorros porque no requieren financiación. Los inversores chinos son más ortodoxos, utilizan su embajada, las cámaras de comercio de la zona –Andalucía y Cataluña- y del resto se encargan funcionarios bancarios chinos.

Unos y otros se han sentido atraídos por los movimientos corporativos protagonizados en el marco de la reestructuración del sector financiero. Atraídos por los bajos precios y por la facilidad de compra sobre sociedades del Ibex, algunas de ellas con capital flotante en torno al 80% (sin contar con Telefónica, Santander o BBVA, con free float superiores al 87%, pero con un volumen de acciones difícil de afrontar) y una gran mayoría rondando el 50%. La actividad en el sector de fusiones y adquisiciones comenzó el ejercicio a buen ritmo, cedió con la llegada del verano, y parece prepararse, de nuevo, para el ataque, para la primera parte del próximo año.

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