ClickAir y Vueling buscan su trinchera en el ‘oasis’
edición: 2534 , Viernes, 17 agosto 2018
23/02/2009

ClickAir y Vueling buscan su trinchera en el ‘oasis’ español de las low cost

Llamada a ser la primera low cost española, se prepara para ver la luz en medio de la tormenta de los cielos europeos, gestada para ser el salvavidas de sus ‘padres’ y su vacuna ante una fiebre que sacude a las aerolíneas de Europa y EE UU. Con su matrimonio Vueling y ClickAir se abrazan a una quíntuple excepción: las low cost se han convertido en las ‘ovejas blancas’ del mercado aéreo español. Y España en un refugio -al menos parcial- de las aerolíneas de bajo coste, que mueven ya la mitad de los pasajeros foráneos. Ellas dos en las únicas que no han sentido la fuerza de las turbulencias y que apuestan por la fusión que las demás metieron al refrigerador, por aumentar flotas y rutas y por un modelo de negocio mixto, que aúne el perfil Premium de Vueling con el de Clickair, amparada por el full fare de Iberia. Lo harán pasando por el Prat, que es ya la excepción para Vueling: desde la próxima semana será  el segundo operador en capacidad en la ruta Barcelona-Madrid gracias al incremento del 30,9% en el número de asientos ofertados, sólo por detrás de Iberia.

La resultante de la fusión de Vueling con la filial de Iberia está llamada a ser la la mayor aerolínea de bajo coste española, la pionera de una ‘nueva generación’-en palabras de Josep Piqué- que supere las costuras de la guerra de precios y limitaciones de servicios que constriñen a las aerolíneas de bajo coste; un blindaje ante la tormenta, que plantará cara a las ventajas europeas de Ryanair y a EasyJet, tratará de aprovechar el ‘oasis’ -al menos en número de viajeros- español. La llegada de viajeros extranjeros creció en el 2008 el 11% interanual entre los operadores 'low cost', mientras que cayó el 7,8% entre las aerolíneas tradicionales, sacudidas por una crisis que casi paró las fusiones de las low cost, que ha supuesto el certificado de defunción para la danesa Sterling, la low cost de lujo Maxijet y Siverjet y que ha erosionado las cuentas de Ryanair e EasyJet. La primera no ha podido por menos de reconocer una caída en sus resultados del tercer trimestre del 2008 del 27%, como consecuencia del precio del carburante, aunque sus ingresos aumentaron  un 16%, al calor del incremento del 21% en sus pasajeros. La rentabilidad por pasajero lastra a Easyjet, que ha visto cómo sus beneficios caían un 45% en su ejercicio fiscal de 2008. 

Si el sector aéreo pasa por turbulencias, las ‘low cost’ no han podido evitar quedar atrapadas en las costuras de su propia naturaleza: son las que peores tasas de cobertura del crudo han tenido, las más afectadas por la competencia, la presión de los recursos humanos y la necesidad de rentabilidad que permita sobrevivir en un mercado cada vez más agresivo. Pero por más que el Consejero delegado de Air France-KLM, Jean-Cyril Spinetta, augure más de una defunción en Europa si el precio del petróleo vuelve a sus niveles de comienzos de 2008, las compañías europeas de bajo coste transportaron en 2008 a 149,5 millones de pasajeros, un 15,7% más que el año anterior, según la Asociación de Aerolíneas Europeas de Bajo Coste (Elfaa). Sus miembros (Clickair, Easyjet, flybe, Jet2.com, Myair.com, Norwegian, Ryanair, Sky Europe, Sverige Flyg, transavia.com y Wizz Air) gestionan un 85% de asientos ocupados. En Europa, el negocio low cost significa más del 29% de los asientos que diariamente hay en el mercado. Aún más en el caso de España, donde casi el 50% de los asientos ofrecidos en vuelos que llegan al país diariamente pertenecen a las compañías de bajo coste.

Dispuestos a demostrar que lo suyo -como insiste el gerente de Ryanair, Michael O'Leary- no es "un ciego guiando a otro ciego", Vueling y Click Air cocinan su blindaje ante la crisis. Tratan de que su fusión haga la salvaguarda con la que pertrecharse de la crisis del sector con la receta del posicionamiento, las sinergias y la red de un grupo fuerte. Les permitirá -esperan- sumar sinergias, rutas y operaciones y, sobre todo, abordar juntas la competencia de precios. La que sus ‘padres' anuncian como la tercera aerolínea del país seguirá en Bolsa y aspira a ser rentable en 2009.

Un objetivo que, a la luz de las dificultades que atraviesa el negocio aéreo y la economía nacional e internacional, no se presenta sencillo, y que el grupo intentará conseguir con un plan estratégico en la línea del que ya aplica Vueling y que le ha permitido aumentar la ocupación de sus aviones en 5,1 puntos en enero:  férreo control de los costes, aumento de los ingresos mediante la ampliación de frecuencias, la reducción de las no rentables, aumento de ingresos por pasajero con nuevos productos, la apuesta por otros canales para la venta de billetes. Y el impulso de las rutas más rentables. Un camino que pasa por el Prat, la última de sus 'excepciones': La antigua terminal de El Prat se quedará sólo con las 'low cost' y el 30% de vuelos. Las aerolíneas de bajo coste (con excepción de la fusión de Vueling-Clickair) y las empresas de vuelos chárter serán las únicas que permanezcan en las antiguas terminales del aeropuerto de Barcelona-El Prat (A, B y C).

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