edición: 2598 , Lunes, 19 noviembre 2018
08/05/2009

Clientes del BPP se encierran en oficinas a la espera de que el Gobierno cumpla la promesa de pagar depósitos

Alrededor de un centenar de clientes del Banco Privado Portugués (BPP) ocuparon ayer una sucursal de la entidad en Oporto y otra en Lisboa, para exigir al Gobierno que cumpla con la promesa de pagar los depósitos. Los afectados no tenían intención de abandonar su encierro sin una señal positiva por parte del ejecutivo que preside José Sócrates.

El pasado lunes, el BPP, entidad orientada a los inversores privados, suspendió formalmente el pago de depósitos a clientes ante el peligro de tener que declararse en quiebra, y con el argumento de que todos deben de gozar de un tratamiento equitativo. La entidad espera un plan de salvación de las autoridades. De hecho, el Banco de Portugal está analizando el futuro del banco.

Tras el anuncio de la suspensión de pagos, que atrapó a más de 200 inversores gallegos, los clientes que intentaron retirar fondos del banco vieron que no podían y además se encontraron con la incertidumbre que rodea al futuro del BPP, que en los últimos meses ha pedido 450 millones de euros a varias entidades financieras para poder seguir operando.

Los clientes han decidido defender sus intereses y hoy la sede del banco en Oporto fue ocupada por unos 70 clientes, y la de Lisboa por unos 20, que piden hablar con la administración liderada por Adao da Fonseca, y que exigen al gobierno que cumpla la promesa de pagar los depósitos, y que no pretenden dejar el banco hasta recibir una respuesta positiva.

Los inversores afectados, "exigen un tratamiento igual al de los clientes del nacionalizado Banco Portugués de Negocios (BPN)", explica uno de los clientes concentrados en Oporto, que entraron en la sede de la entidad por la puerta de atrás y aseguraron que no iban a abandonar las instalaciones "mientras no obtengamos una respuesta que vaya al encuentro de nuestros objetivos".

De hecho, el BPP llamó a la policía de Seguridad Pública, que envió efectivos al local, aunque los clientes afirmaban que se iban a mantener allí. "Hay un núcleo duro que está dispuesto a pasar la noche si eso es necesario para lograr nuestros propósitos", indicó Joao Santos, uno de los afectados. "No vamos a invadir el banco, somos clientes, tan sólo vamos a reclamar nuestros derechos, que fueron garantizados por el ministro de Finanzas", asevera.

En Lisboa, la situación era más tranquila. Dos docenas de clientes estaban pacíficamente ante la puerta de la sede, ya que se les impidió el acceso al edificio. Los afectados pidieron un encuentro con la administración, que ha aceptado, aunque todavía están esperando a que les concreticen la fecha.

El BPP tiene un capital social de 125 millones de euros y está considerado como una institución enfocada a inversores con un perfil alto de recursos. Aunque los afectados aseguran que están lejos de la imagen "de banco para ricos", que tiene el banco.

La entidad entregó al Banco de Portugal su plan de recuperación, que, según la prensa económica lusa, prevé una inyección de 150 millones de euros en el capital del banco. Ahora, el banco central tendrá que decidir si liquidan la institución o la hacen viable mediante la ayuda del fondo público de "recapitalización".

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