edición: 2361 , Lunes, 11 diciembre 2017
17/12/2012
Un mapa más despejado

Comienza la `caza mayor´ de la reordenación bancaria

Caixabank, BBVA, Santander y (quizás) Sabadell velan armas para la próxima batalla final a pesar de su aparente desinterés
Banco Santander solo acude a las subastas, en principio, para obtener datos de las entidades
Juan José González

Que el futuro es cosa de tres (y un cuarto, el Sabadell, en el banquillo) es la hipótesis que cuenta ahora con mayor número de seguidores entre los inversores extranjeros. Al parecer, la ampliación de capital de Popular habría dejado al descubierto el interés de al menos dos grupos financieros exteriores, y que no tuvieron otro remedio que enseñar sus cartas en el Banco de España. Una operación procedente de un banco de la Unión Europea resultaría, a juicio de los analistas, menos gravosa en términos de ajuste de plantilla, que la de un comprador local. Con todo, la nueva fase de la ordenación bancaria parece guardar cierta similitud con una actividad cinegética, en la que finalizada la batida de la caza menor (cajas y bancos medianos) las grandes escopetas nacionales (La Caixa, BBVA y Santander) estarían en fase de engrasar las armas y preparación de cartuchos para la siguiente batida, previsiblemente, la final, la de las piezas de caza mayor. De las capturas cobradas dependerá el futuro sector bancario, aunque sigue sin despejarse qué papel jugarán el Gobierno y el Banco de España en una cacería que no están dispuestos a perderse y para la que ya tienen sus escopetas cargadas.

Bankia recibe la inyección de Bruselas, el Popular cierra la ampliación de capital, La Caixa adquiere Banco de Valencia, Bankinter compra en Luxemburgo, Unicaja se acerca a su objetivo con Caja España-Duero, el banco malo ya emite señales de vida y las entidades con dificultades, Catalunyacaixa, Novagalicia, Liberbank y Caja3, hacen los deberes. Todo indica que la segunda fase de la reestructuración bancaria toca a su fin este mes de diciembre, y que Santander, BBVA y Sabadell preparan sus próximos movimientos para año nuevo. Santander siempre ha sido muy claro en la exposición de motivos y se ha mantenido al margen de la batalla; no ha entrado en acción porque nada le interesaba, quizás acudir a las subastas –y no todas- para obtener información y dar visibilidad a su interés en la reestructuración, para no comprar nada. BBVA como siempre, táctico, oscuro e inquietante cubrió el expediente con la compra de Unnim. Y Sabadell, en línea con la estrategia de la tortuga, se reserva un lugar para la `traca final´ de la reestructuración, una partida que tendrá que jugar con los tres grandes: La Caixa, BBVA y Santander.

La inveterada manía de políticos, expertos, economistas y medios de información en dibujar el mapa financiero, con sus cuotas de poder social, adjudicando nombres y apellidos, cobra en esta parte final del año –e inicio del próximo- nueva vida. El acelerador de la reestructuración bancaria española recibe el doble impulso de las ayudas de Bruselas a Bankia y a las nacionalizadas, así como del propio Gobierno. Y prueba de ello son las numerosas operaciones que se están cerrando en la fase final del ejercicio. La mayoría de los análisis parecen coincidir, finalmente, en que la próxima fase de la reestructuración será una partida a tres bandas y la posible entrada de un cuarto en discordia, Sabadell, que a primera vista podría salir a jugar desde el banquillo.

La semana pasada, y tras conocer el cierre con éxito de la ampliación de capital de Banco Popular, un destacado consejero bancario señalaba que esta operación daría más velocidad a la reordenación definitiva del sector, al entender que una vez resuelto el principal problema –falta de recursos- el paso siguiente está más despejado. Ese paso estaría relacionado con el interés de una entidad financiera en hacerse con el Popular. El banco de Ángel Ron, una vez superada la exigencia (exagerada) de capital que indicaba Oliver Wyman, se encuentra en esta situación de objetivo ideal para cualquier pretendiente nacional, esto es, La Caixa, Santander y BBVA.

Pero los movimientos propios del cortejo no parecen perceptibles salvo si se tiene en cuenta que Santander y BBVA no hacen movimientos de desgaste, o sea, no compran, al contrario, hacen acopio de recursos, algo que transmite esa extraña sensación de preparación para la batalla final. Santander se mantiene en sus posiciones. Hace caja en Latinoamérica, intenta cerrar un complejo ejercicio en Reino Unido y no entra en la batalla local; la deja para otros. En último extremo, la reordenación de Santander sigue pendiente en el nivel del propio grupo, ya que la posición de Banesto en el mercado es cada día más débil, marginal. La postura de BBVA es similar al de su gran competidor y no da muestras de interés por comprar en el mercado local.

Santander y BBVA no parecen haber dudado mucho en el asunto de Bankia: exceso de complejidad política con altísimas dosis de necesidades de capital. La Caixa pudo haber estudiado a fondo una operación que habría producido un movimiento sísmico en el sector financiero y posiblemente también político. El precio –financiero y político- habría sido impagable. Los expertos descartan toda operación de cualquiera de los tres grandes sobre Bankia, incluso cuando la nacionalizada recupere su autonomía dentro de dos o tres ejercicios.

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