edición: 2825 , Martes, 15 octubre 2019
06/03/2011
Llegan las horas bajas para la banca alemana

Commerzbank ya gana dinero pero los vencimientos le obligan a inyectar capital

Merkel se muestra dispuesta, ahora, al rescate de varias entidades financieras
Juan José González

A pesar de que tan sólo uno de los catorce bancos alemanes no haya logrado pasar el último test de estres conocido (el Hypo Real Estate Holding AG) no significa que la banca germana pase por uno de los momentos más delicados de sus historia reciente. Incluso, si se hacen las comparaciones entre esas 13 entidades que pasaron el corte del estres, con las españolas, el resultado es demoledor para el país centroeuropeo. Es una preocupación constante de Angela Merkel, tan conocedora como consciente de la difícil situación de sus bancos, por mucho que en las últimas citas internacionales, la canciller insista en que Commerzbank exhibe buenos resultados (beneficio neto de 1.400 millones en 2010). La realidad apunta otra situación en el balance del segundo banco germano: en 2011 deberá hacer frente a un volumen de vencimientos superior a la suma de todos los vencimientos de bancos y cajas de ahorros españoles. Por eso no debe sorprender que la canciller no descarte, ahora, ni rescates temporales ni, por supuesto, comprar bonos. Da la sensación de que Alemania no ha hecho todos los deberes.

El trabajo, como las preocupaciones, se le acumulan a la canciller alemana. Algún revés político en las últimas semanas, la renuncia de Weber en su banco central y, por extensión, como candidato al relevo en la presidencia del BCE, a los que hay que unir las cifras de coyuntura económica que adelantan problemas en el horizonte cercano para la que pasa por ser modelo de economía europea. Problemas desde el frente de la banca nacional que, a pesar de haberse recuperado en parte en el último ejercicio, mantiene con fuertes deudas al grueso del sector del que tan sólo se salva el Deutsche Bank.

Problemas desde el frente económico porque el balance comercial con el exterior ya comienza a enviar alguna señal de alarma. Los principales clientes de los productos alemanes demandan menos mercancías, comienzan a renegociarse los plazos de pago a los exportadores germanos, la situación fiscal de los países periféricos de Europa ni mejora ni empeora, se mantiene en situación peligrosa, y, un creciente foco de preocupación amenaza al Gobierno alemán: la deuda y el déficit norteamericanos, de mayor tamaño que las de los periféricos europeos.

Creciente preocupación en Alemania por el dibujo que resulta de la situación descrita y que parece dar a entender que el Gobierno alemán reconoce que la verdadera crisis para los germanos comienza ahora, justo cuando su tasa de empleo es la envidia del mundo occidental y que su competitividad resulta también inalcanzable.

Los bancos alemanes se recuperan de una de las mayores crisis que ha sufrido el sector. Algunos como el Hypo Real Estate no ha podido ser, finalmente, salvado de la quiebra, y el resto de entidades bancarias, a excepción del Deutsche, presentan deficiencias de capital. Como las cajas y bancos españoles, necesitan aumentar la parte del capital principal o básico -según la definición que se utilice-. La recapitalización de la banca alemana pasa también por resolver otro problema; el fuerte endeudamiento de las veinte primeras instituciones financieras –bancos regionales inclusive- con ratios más de deuda más altas, incluso, que los bancos norteamericanos.

La banca regional alemana pasa, en la actualidad, por un via crucis más doloroso que el que viven las cajas de ahorros españolas, inmersas aquellas en un proceso de limpieza de activos tóxicos, procedentes de la crisis del mercado inmobiliario alemán, que amenaza con el futuro de varios landesbanken.

La conclusión del estado de la banca alemana, con todos los problemas en órbita alrededor del Gobierno de la canciller Merkel, puede ser que, efectivamente, Alemania no ha hecho todos los deberes que correspondía hacer. Sin embargo, también hay que apreciar la habilidad de sus autoridades en situar los problemas económicos y financieros en el sur de Europa, en las economías periféricas, evitando la atención sobre sus problemas que, ahora se ven evidentes, cuando los bancos alemanes se dan cuenta de que los riesgos financieros de los bancos del sur son, indirectamente, los riesgos vivos de los bancos del norte.

Y en esa preocupación es en la que Angela Merkel no duda, ahora, en permitir rescates, adquirir bonos soberanos, seguir recapitalizando entidades financieras. Y lo que haga falta.

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