edición: 2578 , Viernes, 19 octubre 2018
07/07/2017

Competencia arremete contra Canon, GE y Merck/Sigma por ocultar información referida a fusiones

Margrethe Vestager anuncia el envío de pliego de objeción a las tres empresas tras una investigación
Carlos Schwartz
La Comisión Europea ha remitido pliegos de objeción en tres casos separados a las empresas General Electric, Merck/Sigma-Aldrich y Canon por presunta ocultación de información en  procesos de concentración en los que han intervenido. La información calificada de parcial fue remitida a la Comisaría de la Competencia al solicitar autorización para procesos de fusión. La comisaria Margrethe Vestager justificó las objeciones porque la labor de vigilancia de las fusiones es “esencial en la defensa de la competencia”. Señaló que el año pasado Competencia analizó más de 350 procesos de concentración en la Unión Europea (UE). “Nuestro cometido es asegurar que esos procesos no dañan a la competencia. Porque la competencia mantiene bajos los precios para los consumidores y les da una gama más amplia para la elección de productos innovadores. Pero no interferimos en el camino de las fusiones, mientras no minen a la competencia. Esta es la razón por la cual nuestras reglas garantizan que adoptaremos nuestras decisiones con un calendario muy estricto”, señaló Vestager.
En la actualidad Competencia utiliza un procedimiento simplificado que se aplica a dos tercios de los casos con la aprobación de un 90% de las fusiones en menos de 25 días desde su notificación. Como en todos los casos de competencia las decisiones de la Comisaría se basan en la ley y en la evidencia, señaló la alta funcionaria quien además dijo que cada caso acaba en una decisión pública en la que se establecen las razones en las que se fundamenta.

“Todo esto funciona cuando las empresas cumplen con su parte”, afirmó Vestager. Esto implica que las empresas no pueden llevar a cabo una fusión antes “de que la aprobemos” porque si se saltan este paso la competencia se podría ver dañada sin posibilidad de reparación antes incluso de que Competencia pueda siquiera “haber echado una mirada” a la fusión, dijo aludiendo veladamente a la adquisición de Toshiba Medical Systems por Canon.

En el caso de General Electric el pliego de objeciones se refiere a la adquisición por parte de la empresa de ingeniería del fabricante de palas para rotores de turbinas LM Wind. De acuerdo con Competencia la información preliminar sobre la adquisición omitió elementos relevantes respecto del desarrollo de un producto específico. La cuestión tiene importancia porque “en esta industria la innovación es esencial”, sin la última tecnología “simplemente no se puede competir” señaló Vestager quien afirmó que por lo tanto no sólo era necesario saber aquello que las empresas estaban vendiendo en ese momento sino qué productos estaban desarrollando que podrían “afectar a la competencia en el futuro”.

Vestager se refirió de forma indirecta a los planes para el desarrollo de una turbina de 10 megawatts para su instalación off-shore con potencia casi un 50% superior a la de 6 megawatt que GE comercializa y cuya tecnología la adquirió junto con su compra de la división de turbinas de Alstom. Es oportuno señalar en este sentido que la entrada en el mercado europeo por parte de la ingeniería estadounidense le ha permitido hacerse con tecnología crítica en su sector.

La realidad es que estas objeciones son relevantes respecto de otra operación corporativa, la adquisición de la española Gamesa por la alemana Siemens. Esta es la empresa que en definitiva se podía ver especialmente afectada por el ocultamiento de la información. Pero Competencia señala en este sentido que GE retiró su notificación de fusión un mes después de haberla presentado y la rectificó 11 días más tarde. “Con esta información en la mano tuvimos un retrato completo del mercado para adoptar una decisión” y de acuerdo con la información correcta “pudimos aprobar la operación tal como se presentó”, dijo Vestager.

En el caso de la industria farmacéutica Merk y su adquisición de Sigma-Aldrich en 2015 “teníamos el temor de que la operación pudiera reducir la competencia en ciertos productos químicos de laboratorio” de acuerdo con la Comisaria, motivo por el cual solo aprobaron la fusión tras exigir la venta de parte  del negocio. El comprador de esos activos fue Honeywell y necesitaba de todos los elementos necesarios para convertirse en un competidor viable en el sector. Ocurre que Competencia “descubrió” que Merck y Sigma-Aldrich estaban desarrollando un producto relevante a la posibilidad de que Honeywell pudiera desempeñar su actividad de forma eficiente, algo que se omitió en la información previa a la fusión.

En el interín Merck acordó una licencia sobre la tecnología a Honeywell de tal forma que ahora la empresa dispone de una tecnología que debió haber recibido en el momento de la adquisición del negocio. “No obstante esto ocurrió un año después de que se hubiera aprobado la operación y después de que la Comisión Europea fuese advertida por un tercero de que esto había ocurrido”, señaló Vestager.

De acuerdo con fuentes del mercado consultadas el “tercero” fue la propia Honeywell que se vio afectada por el ocultamiento y recurrió a la Comisaría de la Competencia quien le llamó la atención sobre el hecho.

El tercer pliego de objeciones se refiere a que Canon se saltó la notificación de la adquisición y la solicitud de autorización en su adquisición a Toshiba de su división de Sistemas Médicos. “Antes de notificar la adquisición Canon pagó las acciones sin derecho a voto de Toshiba Medical Systems. Al mismo tiempo pagó opciones sobre las acciones con derecho a voto aparcadas en manos de un intermediario”. Una vez obtenida la autorización Canon se hizo con las acciones con derecho a voto.

Para Competencia esto equivale a una adquisición antes de su aprobación por el regulador. De acuerdo con fuentes del mercado el regulador japonés advirtió a Canon que podía estar infringiendo la normativa europea. En los casos de Merck y GE la deficiencia en la actuación se corrigió pos facto en la medida que la industria farmacéutica cedió una licencia a Honeywell un año después de la autorización de la fusión y en el de GE se dio la información requerida, aunque con retraso. En ambos casos si la Comisaría de la Competencia verifica tras la respuesta de los pliegos de cargo que no se informó adecuadamente se puede aplicar una sanción equivalente al 1% de las ventas anuales de las empresas. En el caso de caso de Canon si se establece que la fusión se realizó antes de solicitar autorización la multa puede ser equivalente al 10% de sus ventas anuales.

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