edición: 2977 , Viernes, 29 mayo 2020
30/12/2013
OBSERVATORIO MERCADOS EXTERIORES

Complejo entorno en Brasil

CRÉDITO Y CAUCIÓN

Brasil presenta buenas perspectivas de crecimiento para 2014, pero también importantes deficiencias estructurales que suponen un freno importante para su desarrollo.

Tras un crecimiento económico sólido y generalizado en 2010, gracias al rebote de las exportaciones a Asia, las inversiones y una boyante demanda de consumo, la economía de Brasil ha perdido parte de su impulso, con un crecimiento del PIB de tan solo el 0,9% en 2012. En el exterior, los volúmenes de exportación, especialmente a Asia, disminuyeron, al igual que el precio de las materias primas. A nivel interno, las inversiones netas y la producción industrial se contrajeron al tiempo que la demanda interna se redujo, dejando al descubierto los defectos inherentes a una economía basada principalmente en el consumo, que representa el 63% del PIB, mientras que la deuda de los consumidores ha aumentado considerablemente en los últimos años.

El crecimiento, aunque modesto, se ha recuperado de nuevo en 2013, y se prevé que sea del 2,5% a lo largo del año. El crecimiento depende en gran medida de las buenas cosechas y del gasto público, mientras que el malestar social experimentado desde junio, la salida de capital de cartera a corto plazo, la escasa confianza de las empresas, la subida de los tipos de interés y el reducido crecimiento de las exportaciones ponen freno a un repunte más categórico.
En junio de 2013 se produjeron protestas masivas contra la corrupción, la subida de los precios y el servicio deficiente del sector público, cogiendo al gobierno por sorpresa. La clase media cada vez más numerosa, que se había beneficiado de las condiciones económicas favorables de la última década, se está volviendo cada vez más firme en sus demandas. La administración ha anunciado planes para una mejor gobernanza, pero la situación sigue siendo tensa y las protestas estallan ocasionalmente.

El mercado de trabajo de Brasil se mantiene robusto, con una tasa de desempleo de tan solo el 5,4% en septiembre de 2013 lo que, sumado al aumento de los ingresos medios, está contribuyendo a sostener el consumo interno. No obstante, la rigidez del mercado laboral también está propiciando la subida de los precios de consumo. La inflación ha aumentado del 4,9% en julio de 2012 hasta el 6,3% en agosto de 2013. A pesar de haber caído hasta situarse en el 5,9% en octubre, aún sigue estando por encima del objetivo del 4,5% del Banco Central, reduciendo el poder adquisitivo de los consumidores.

DILEMA EN MATERIA DE POLÍTICA MONETARIA

Durante tres años consecutivos la inflación se ha situado en torno al 6% anual, planteando un difícil dilema a la autoridad monetaria: o bien bajar el tipo de interés de referencia SELIC para apoyar la actividad económica o subirlo para contener los elevados precios de consumo. Otro factor que viene a complicar el problema aún más si cabe es el tipo de cambio del real. El mero rumor de una bajada de tipos por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos a mediados de 2013 provocó nerviosismo entre los inversores, llevándolos a abandonar Brasil como destino de capitales a corto plazo que hasta hace poco se habían beneficiado de tipos de interés más elevados.

Para combatir la inflación, evitando al mismo tiempo un mayor debilitamiento del tipo de cambio, el Banco Central ha elevado el SELIC en varias ocasiones: del 7,25% en abril de 2013 hasta el 9,5% en octubre. No obstante, este ajuste monetario se ha cobrado su precio en términos de confianza de las empresas, crecimiento de la inversión y gasto de consumo, debilitando aún más el actual entorno de negocios.

El sector bancario brasileño es relativamente sólido, con una buena capitalización y liquidez. Los bancos públicos, que conceden el 49% del total de los créditos, son considerados como el eslabón débil del sistema financiero.

El ajuste monetario del Banco Central se produce en un momento en el que la política fiscal es bastante expansiva. La inversión para explotar los enormes yacimientos de petróleo offshore y los próximos eventos del Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 está impulsando el gasto público. El déficit presupuestario podría aumentar hasta el 3,1% del PIB en 2013 y el 3,3% del PIB en 2014, incluidas las transferencias a los bancos públicos. Teniendo en cuenta que la deuda pública todavía se sitúa en niveles elevados (60% del PIB), el gobierno debería aplicar más medidas de austeridad en el sector público para reducir el déficit fiscal y evitar que siga aumentando la deuda pública. Las medidas podrían incluir una reforma del complicado sistema fiscal y del mercado de trabajo, pero no parece probable que se produzcan progresos en estos ámbitos.

GESTIÓN DE LA ECONOMÍA – UN PANORAMA CONTRADICTORIO

En su conjunto, la política macroeconómica de Brasil ha sido, hasta ahora, rigurosa. No obstante, existen numerosas deficiencias estructurales, como el complejo y oneroso régimen fiscal: la carga fiscal es muy superior a la de otros países en desarrollo, y su complejidad también genera costes de cumplimiento. A esto se suma la inflexibilidad fiscal, la rigidez y el exceso de regulación en materia de leyes laborales, temas que también siguen sin abordarse, a pesar de que suponen un freno muy importante al desarrollo a largo plazo. De momento, el gobierno solo ha conseguido reformar el sistema público de pensiones. Las carencias del sistema político y partidista de Brasil, como la ausencia de disciplina de partido y de coalición, son las principales razones de la falta de progreso a la hora de acometer reformas estructurales.

La mejora de las infraestructuras es esencial para un crecimiento sostenido a largo plazo: Brasil ya ha pagado un alto precio en términos de crecimiento debido al mal estado de muchas de sus carreteras, aeropuertos y puertos, y a la sobrecarga de los sistemas de suministro de energía. El Foro Económico Mundial sitúa a Brasil en el puesto 114 de un total de 148 países en materia de infraestructuras. Solo el 1,5% del PIB de Brasil, tanto de origen público como privado, se invierte en infraestructuras. Y muchos de los grandes proyectos de infraestructura incluidos en el Programa de Aceleración del Crecimiento anunciado en 2007 se están llevando a cabo con años de retraso y muy por encima del presupuesto.

SITUACIÓN ENERGÉTICA: RESERVAS PETROLÍFERAS MUY IMPORTANTES

Existen grandes reservas offshore de petróleo en yacimientos presal, con una producción estimada de 50.000 millones de barriles. Una mayor explotación de estos recursos podría convertir a Brasil en uno de los principales productores de petróleo del mundo. En julio de 2011, la petrolera pública brasileña Petrobras anunció una inversión de 225.000 millones de dólares para aumentar su producción diaria de 2,6 millones de barriles a 4 millones de barriles en 2015 y a 6,4 millones de barriles en 2020.

La deuda del sector privado representa ahora más del 75% del total de la deuda externa. Sin embargo, el importante endeudamiento de Petrobras para llevar a cabo sus ambiciosos planes de inversión (225.000 millones de dólares en los próximos cinco años) podría aumentar considerablemente la deuda pública externa en los próximos años.

Se prevé que los superávits comerciales de Brasil empiecen a reducirse, al crecer las importaciones a un mayor ritmo que las exportaciones. Como resultado de ello, el actual déficit por cuenta corriente en la balanza de pagos se situará este año en el 3,5% del PIB y en el 3,8% en 2014.  Hasta ahora, estos déficits se cubrían con superávits en la cuenta de capital, es decir, entradas de capital como inversión extranjera directa (65.000 millones de dólares en 2012), inversiones en cartera y emisiones de bonos.

La débil disciplina de partido y una escasa lealtad en el seno de la coalición que caracterizan el sistema político brasileño siguen siendo un obstáculo en el proceso de toma de decisiones. Se trata de un impedimento importante para reformas que son urgentes a fin de reforzar la estructura de la economía del país a largo plazo y reducir el déficit fiscal: ambas condiciones previas necesarias para el crecimiento y la estabilidad a largo plazo.

La presidenta Rousseff se enfrenta a las elecciones presidenciales en octubre de 2014. Esta es otra razón más para no esperar amplias reformas orientadas hacia el recorte del gasto del sector público. A la luz de eventos próximos como el Mundial de Fútbol de 2014 y de nuevos indicios de mala administración y corrupción en el sector público, el malestar continuado puede convertirse en un impedimento para la reelección de Rousseff. Si bien su índice de aprobación ha mejorado, los candidatos de la oposición están ganando terreno en las encuestas, especialmente Eduardo Campos, el carismático gobernador del Estado de Pernambuco, líder del partido de izquierda PSB. Además, el expresidente Lula da Silva podría contemplar volver a presentarse.

CRECIMIENTO CONTINUADO, PERO AÚN QUEDAN PROBLEMAS POR RESOLVER

En 2014, se prevé que la economía crezca entre un 2,5% y un 3%, y las perspectivas generales para el país siguen siendo buenas. Pero aún quedan algunos problemas por resolver. Dada la importancia del consumo privado para la economía, la sostenibilidad de los patrones de consumo actuales representa un problema, ya que el nivel de endeudamiento de los consumidores ha pasado del 18% al 44% de los ingresos disponibles en la última década, situándose el coste del crédito normalmente en el margen del 20%-25% y con tipos de interés cada vez más elevados. La inflación caerá en 2014, pero se mantendrá alta por encima del 5,5%, y permanecerá así de momento debido a la indexación de los salarios/pensiones, a la rigidez del mercado laboral y a los cuellos de botella de las infraestructuras, lo que puede llevar, potencialmente, a mantener una política monetaria restrictiva.

La sólida posición económica externa de Brasil durante los dos últimos años se debilitará en breve, ya que la elevada carga de la deuda pública y los crecientes déficits por cuenta corriente pesan en la perspectiva de solvencia del país para los próximos años. Si bien estos déficits se han cubierto hasta ahora con las entradas de capital, Brasil es vulnerable a las fluctuaciones de la percepción de los inversores, como se pudo apreciar a mediados de 2013, cuando los rumores de que la Reserva Federal de Estados Unidos pondría fin a su política monetaria expansiva llevaron a los inversores a retirar su capital a corto plazo de Brasil. Este hecho repercutió en las reservas internacionales de Brasil y en los tipos de interés, provocando una depreciación del real frente al dólar en torno al 10% en noviembre, a pesar de la intervención del Banco Central de Brasil.

No obstante, la retirada de capital solo ha dado lugar a una reducción menor de las reservas internacionales de Brasil, aún muy elevadas y que le permiten cubrir más de 19 meses de importaciones. La solvencia de Brasil seguirá siendo estable, lo que se refleja en la calificación de grado de inversión otorgada por las principales agencias de calificación y por un bajo diferencial de la deuda. Al mismo tiempo, el debilitamiento del real ha contribuido a restablecer la competitividad internacional de Brasil después de muchos años. Esto ayudará a contrarrestar el deterioro de la balanza comercial en los próximos años, con un aumento de las importaciones debido a importantes proyectos de inversión, especialmente en infraestructuras y en la explotación de reservas de petróleo presal.

En general, y a pesar de cierto debilitamiento, se prevé que la liquidez y la solvencia de Brasil sigan siendo sólidas a corto plazo, y que el país siga siendo capaz de cubrir las importantes necesidades de financiación externa para sus proyectos de inversión más importantes. No obstante, a la vista de las ingentes cantidades necesarias y de los ambiciosos planes de gasto, es recomendable actuar con cierta cautela debido a una deuda pública que ya es demasiado elevada. Las exportaciones de las inmensas reservas de petróleo offshore de Brasil no afianzarán la posición exterior hasta la segunda mitad de esta década.

TENDENCIAS GENERALES DEL MERCADO
 
El ritmo del crecimiento económico de Brasil antes de 2012 animó a numerosas empresas a expandir sus ventas a través de inversiones o adquisiciones, financiadas principalmente mediante deuda. En muchos casos, los beneficios obtenidos han resultado ser insuficientes para hacer frente a los intereses o se reinvirtieron en otros activos como bienes inmobiliarios o empresas no relacionadas. Sin embargo, debido a la desaceleración económica registrada en 2012, muchas empresas tuvieron dificultades para pagar los intereses de sus deudas, en particular en los sectores minorista y mayorista, situación que se ha prolongado durante 2013. La reciente subida de los tipos de interés del Banco Central ejercerá una presión añadida sobre las empresas muy endeudadas.

La apreciación del real a principios de 2013 redujo la competitividad de determinados sectores (por ejemplo, la industria química, maquinaria), generando un incremento de las importaciones en detrimento de los fabricantes nacionales. No obstante, esta tendencia se ha revertido con la depreciación del real a partir del segundo trimestre: las empresas brasileñas orientadas hacia la exportación se están beneficiando, mientras que las empresas dependientes de mercancías importadas o de productos valorados en dólares o euros se enfrentan a costes más elevados.

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